En el polvo del mundo se pierden nuestras huellas Nos alejamos sin cesar...

El instante que pasa ocupa todo el tiempo.
No hay final ni principio, sólo el todo y la nada equidistando, pues el tiempo es uno mismo sin uno mismo

Dalí en La Persistencia de la Memoria
Perseverancia
Lo aceptemos o no
Sólo disponemos tres elecciones
El ayer, el presente y el de siempre
Ni y ni siquiera tres
porque como dice esas tres edades
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el olvido
A la flor que ya se desfloró
No se le puede sacar otro pétalo.
Las bazas por jugar
Son solamente dos
El presente y el día de siempre
Ni y ni siquiera dos
Pues es un lema bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la relación en que ya ha ocurrido
Y ya pasó...,
como el trémulo albor
A fin de de cuentas
Cuando solo nos queda el de siempre
Yo brindo y felicito
Por ese día que que jamas llega
Pero que es lo único
De lo que realmente aceptemos
j GoIz

La idea de que el tiempo es un modo de decir que una cosa sigue a otra como resultado de esta otra, parece que es la clave de la verdadera naturaleza del tiempo...,
en su palabra abriga una consecutiva privación de pretéritos y ciertos sobrantes de la fugacidad, en su palabra se intecala también otras palabras del mismo linaje codicia, el azar y el destino siempre erráticos, la única destreza que puede más que el tiempo es conseguir perderlo impunemente

El tiempo nos va dejando sin antídotos...... y es que ya nada nos pertenece sino aquello que perdimos, transito junto de ayer, la memoria, conducto único que nos transporta al pasado para tan solo conectar con el presente, que confluye sobre un fondo suspenso de esperanzas donde todo zozobra
y reagrupa en vida donde está nuestra verdad reciennaciéndose y es que el recuerdo puede engendrar un presentimiento de esperanza y de vida para seguir contando y seguir viviendo, pues dichoso aquel que un día desanduvo la vida hasta alcanzar la paz de lo no aconsejable...Cada paso aparta el tiempo, le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede pisarse todavía..Somos lo que hemos pasado y hemos hecho constituye nuestra inexorable trayectoria de experiencias que llevamos a nuestra espalda, como el vagabundo con su hatillo en su haber nadie escapa del peso de sus circunstancias , y ebrio de esa verdad cansado de ser siempre memoria de un tiempo sin salida nos sentimos destinados a debatirnos en los vaivenes del tiempo por que el tiempo es parte de la unidad de nuestra existencia personal y como bebemos en borbotones nuestro tiempo aprendemos a rescatarlo, a desandarlo.

Es prácticamente imposible imaginarnos un mundo sin tiempo, sin embargo, hasta donde la física parece saber, puede que haya que imaginarse un mundo sin tiempo
Tememos tanto a la fugacidad del instante que tratamos de aprisionarlo, de fijarlo, hacemos todo lo posible por burlar el paso del tiempo de fijar el momento. intentando que no concluya, que la situación feliz permanezca siempre que se haga
interminable
Somos memoria, el pasado nos ha construido y lo vivido nos conduce... la memoria no es frágil, es selectiva y juega
Frente a la vivencia superficial del presente, hay que reivindicar la conveniencia de reflexionar sobre el valor del instante, para aprisionarlo, si se vive con intensidad el momento, y si se reflexiona sobre él, es fácil romper con la maldición del tiempo es más fácil tratar de fijar el ahora, de forma que el pasado sea presente
j GoIz
27 dic 3017
j GoIz
27 dic 3017
F C Bonald, Memoria y tiempo en E pacheco
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