viernes, 25 de enero de 2019

Eternidad oculta

“No nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.” (2 Corintios 4:18 NVI) 

 


Eternidad 

Algún atardecer escribiré un poema
Que permita que la palabra hable
Sin que tropiece en él, 
el pensamiento.

Un poema
de belleza oculta 
Eco y reflejo de ningún otro 
Sin claridad ni sombra 
alguna. 

Con palabras que escarben 
el silencio, en otro silencio. 
Una palabra en otra palabra. 
Lleno de inciertas y equivocas 
voces abstractas, 
capaz de no decir nada, de esa nada, 
para que vuelva a decir sin nombrar. 
Decir no diciendo, balbuceando, 
Saber no sabiendo. 

Engarzado en letras 
de mirada profunda 
para ver la luz entre las sombras, 
Sostenido en lo que no perdura. 

Un poema desertor de sí mismo. 
Trágico y ecuánime . 
Que nos hable de lo eterno y lo caduco 
Sin restricción ni abstracción  alguna.
Algún atardecer escribiré ese poema.
jGoIz

Nos quedamos con frecuencia atado a lo que muere, y no somos capaces de ver lo bello eterno, lo que sólo Dios percibe. 
En general la belleza reside en lo efímero, belleza que hoy es y mañana desaparece, visible en las flores, ramas de los árboles mecidos por el viento, de las aguas del río, del ocaso, de las olas del mar, de una fuente, del arte, de la del hombre ... belleza temporal y pasajera, belleza del momento, del instante, del aquí y el ahora, que nos llena de infinito de presencia divina que calma un momento
Pero corremos el riesgo de dejar pasar de largo la belleza eterna mirando lo caduco y así nos quedamos absorto contemplando las hojas caídas del otoño, sin fijar nuestra mirada en las que permanecen, sin valorar su perseverancia. 
Valoro más esas hojas que se han teñido de rojo antes de caer sin vida,  parecen tal vez más heroicas, más valientes, más audaces y me olvido de lo eterno. Quiero aprender a ver lo eterno escondido en lo caduco. Lo que permanece en lo que deja de existir, 
de mirar en lo profundo salvando la apariencia con ojos más hondos sin quedarnos sólo en la superficie de las cosas sino descubrir la belleza oculta, de calar hondo, tocar lo más profundo, sufrir cuando la belleza aparente del momento caduque ante nuestros ojos y elevarnos entonces sin quedarse en la superficie sino mirar más hondo la belleza oculta, en lo escondido.
Hay quien tiene ese don de ver la belleza escondida en las almas, no se quedan en su aspecto, no les detienen sus prejuicios, se adentran sin miedo superando sus recelos. Cavan hondo y encuentran esa belleza oculta

Lo invisible es eterno
Nos quedamos con frecuencia atado a lo que muere, y no somos capaces de ver lo bello eterno, lo que sólo Dios percibe.Querría tener ese don, esa mirada profunda para no contentar con lo que no llena el alma, para saber ver a Dios en lo no aparente y descubrirle entre nuestras manos mortales, pues lo eterno se esconde en lo efímero. 
jGoIz
25enero19
Pinturas de Frank O'Meara, Chardin y Velázquez 




lunes, 21 de enero de 2019

Palabra en el tiempo

Todo pasa tan pronto que de pasar pasa como cualquier hoja que cae sobre el umbral de una puerta


Retorno

Aun vive en mi memoria 

espacios ausentes al que volver. 



Estamos hechos

de realidad y sueños,

de despedidas y encuentros



Me llegué una mañana

en pos de misterio indescifrable

en gélido amanecer

Lloviznaba! Qué amanecer! 

Con pájaros grises y nubes gruesas.
Y este frescor hondo 


El tiempo es otro,
legible en su mudez, 
Por el azar de las calles
va tejiendo, allí, el musgo, 
en las piedras. 

Regresé con mi pasado. 
Tal vez sea aquel que
camina calle arriba
sobre hojas muertas, 
y es otro el que despierta, 
que oyera
cómo la lluvia cae
sobre el patio, 
Otro quien soñara
con los pajaros que lo anidaron 
alguna vez... 

No importa. El tiempo calla. 
Ahora ya es de día... Al caer la tarde
Lentamente el ritmo de la lluvia
va cediendo 
Se abre un cielo gris limpio
con nubes de piedras.
Se han callado los pájaros,
Otro amanecer anhelan. 

De todo cuanto miro en este instante
será el olvido el que parta
para siempre o para nunca. 
Yo me iré sin irme
a orillas de este sueño inacabable
donde uno está y no está 

Ahora ya de noche...
hasta hace poco apenas relucian
las  estrellas en el cielo, 
hora eterna, y en que nada cambia. 
Garabateo escenarios, para decir lo mismo
Lo que ya no está, 
Que nos aleja y nos acerca 
Al sentido, al camino
Que nos condena
J GoIz

La palabra es siempre palabra de algo Hay cosas que existen sólo en la palabra y sólo por ella querría no sólo expresar las cosas, sino hacerlo tal como ellas mismas lo harían si no fueran inmóviles y mudas
A veces, es tan necesario decir amé esto... 
pero la aceleración actual disminuye nuestra capacidad de permanecer...somos como personajes que entran y salen de
una obra. Despacio desgasta el tiempo.

Sin tomar en serio lo que dice la memoria, sin importar la resistencia al cambio, el tiempo de una manera u otra, nos abrasa.
 Nuestra paradoja está en que la vida está unida al tiempo, morimos lentamente mientras 
se nos escapa sin ser consciente de su fugacidad.
Los matices del recuerdo, sus colores sus imágenes que nos envuelven en las distintas memorias, nos hablan con sus voces particulares, y entre todas construyen nuestra realidad ¿será posible, salir del tiempo y alcanzar esa realidad elemental? el recorrido sin final, la admiración por la belleza, la elementalidad, el conocimiento de primera mano de ese mundo elemental, del silencio de las cosas sencillas que nos acompañan, y que el tiempo las inserta como una suerte de testigos mudos llegan a tener un gran valor, que hablan por sí solas porque las cosas dicen muchas veces más que nosotros, verás plántate delante del ocaso, de un río, de un arbol... y te dirá mucho, te dirá  un poco lo que es la vida. 
jGoIz
Teruel, 21enero19


domingo, 20 de enero de 2019

Eros y Deseo

Desde el momento en que hay dos, viene a instaurarse una relación especular en el enfrentamiento amoroso, cada uno busca en el otro lo que le falta, eso de lo que tiene necesidad, puesto que está privado de ello. Tal como dice Platón, Eros es hijo de Penía, Pobreza. Lo que está completo y es perfecto no tiene la menor necesidad de Eros. Lo divino no conoce el amor.
Consejo de los dioses, por Rafael Sanzio.
Según instruyó Diótima a Sócrates en Banquete, Eros es
“Deseo de la generación y procreación en lo bello”
También, dice Diótima, ese deseo se manifiesta en los cuerpos y en los espíritus 
Platón estableció con plena claridad esas diferencias en los discursos de Banquete y Fedro, exponiendo con extrema precisión la erótica de los cuerpos y la erótica de los espíritus. A esa última está dirigido el énfasis del discurso de Diótima-Sócrates en Banquete y en la segunda parte del primer discurso de Sócrates en Fedro.
Es necesario aclarar que Platón propone con su erótica de los espíritus su magisterio filosófico y su proyecto educativo, los cuales están dirigidos a formar “conocedores”, dando prioridad a la formación de quién y cómo conoce el sujeto que conoce, por sobre lo qué se conoce el objeto que se conoce, proyecto que es explicado en La República.
Ahora bien, el deseo de los cuerpos se dirige a alcanzar la inmortalidad que es lo que representa engendrar y procrear bellos hijos en cuerpos bellos. Y el deseo de los espíritus es el que se dirige a la inmortalidad por la grandeza del espíritu y por la fecundación, generación y procreación, de grandes obras del conocimiento y de las virtudes en espíritus bellos.
Los invitados al Banquete diferencian dos características de Eros y su acción. 
En lo relativo al estatuto del viejo Eros y a su función dentro de la génesis del mundo, Hesíodo sigue una perspectiva inversa: el origen  no es la plenitud realizada, sino mero exceso caótico. A causa de su misma inmensidad, de su poder ilimitado, las unidades primigenias equivalen a lo impreciso, a lo confuso, a lo informe. Al obligar a esta sobreabundancia a manifestarse, Eros desencadena un proceso cosmogónico que desembocará en la aparición de los seres individualizados, con contornos cada vez más precisos, cuyo espacio, terreno de acción y formas de actuación se encuentran claramente delimitadas conforme a un orden general. Pero, si bien sirve para valorar la plena unificación de todo o, por el contrario, la progresiva distinción de las múltiples individualidades, este Eros primigenio se desmarca del joven hijo de Afrodita cuya acción se desenvuelve siempre entre dos términos, dentro de una relación binaria de carácter problemático, puesto que implica, en relación a cada miembro de la pareja, una sofisticada estrategia de seducción, de conquista, en la cual la vista y la mirada desempeñan papeles fundamentales. 

Por una parte, un Eros cosmogónico o primordial que es aquel que hace que, cuando el ser de un dios o de un humano que ha sido fecundado y ha alcanzado un nivel de superabundancia, genere y procree. Y un Eros carnal, aquel en el que, en compañía de Anteros, es el asistente de Afrodita, la que impulsa a humanos y animales a atraerse para fecundar, generar y procrear. Ese es el Eros afrodisíaco, 
pero es también y consecutivamente el nacimiento de Afrodita lo que une y aproxima a los seres separados por su absoluta individualidad y opuestos por su sexo. 

La acción de estos dos eros es, pues, provocar el deseo de fecundar, generar y procrear cuerpos, espíritus bellos y bellas obras.
En consecuencia, una cosa es hablar de la erótica primordial, cosmogónica, y otra de la erótica carnal, la de la sexualidad; la primera se refiere al Eros cosmogónico, a la creación y destrucción del universo y de todo en él y, la segunda, al Eros del sexo y de la sexualidad, el de Afrodita o afrodisíaco, al deseo del placer sexual y sensual, el de la reproducción de la vida.
Pero también, Platón establece otra doble diferencia en Eros. Primero, en Banquete, Sócrates se refiere a Eros como un demon o daimón:

-¿Qué puede ser, entonces, Eros? -dije yo-. ¿Un mortal?
-En absoluto. -¿Pues qué entonces?
-Como en los ejemplos anteriores -dijo-, algo intermedio entre lo mortal y lo inmortal.
-¿Y qué es ello, Diótima?
-Un gran demon Sócrates. Pues también todo lo demónico está entre la divinidad y lo mortal.
-¿Y qué poder tiene? -dije yo.
-Interpreta y comunica a los dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses, súplicas y sacrificios de los unos y de los otros órdenes y recompensas por los sacrificios. Al estar en medio de unos y otros llena el espacio entre ambos, de suerte que el todo queda unido consigo mismo como un continuo. 
Pero aun en esas diferencias, en el Eros platónico se conserva la división primitiva del Eros cosmogónico o primordial y el Eros afrodisíaco o sexualizado, así como la de sus respectivos influjos, poderes y acciones.
Es necesario enfatizar que Platón propone con su erótica de los espíritus un magisterio filosófico y su proyecto educativo

Nacimiento de Venus, Botticelli.
Eros y Afrodita

Eros y lo erótico, al igual que Afrodita y lo afrodisíaco, son motivos y figuras mitológicas y conceptos que como tales son específicamente griegos, los cuales fueron asimilados, interpretados, trasformados y adaptados en la cultura occidental.
Sin embargo, la historia de esos motivos y figuras se remonta a culturas y civilizaciones anteriores de las cuales los griegos las asimilaron, interpretaron, trasformaron, sincretizaron y adaptaron de sus cosmogonías y mitologías originales, pero conservando los contenidos y formas originales, al mismo tiempo que los sincretizaban con los materiales de las distintas fuentes y de sus propias expresiones. Tal el caso del dios equivalente de Eros en la mitología hindú, que es aquel al que le fue otorgado es poder de fundir y confundir hasta a los mismos dioses 
Para los griegos, así como para las culturas de las que ellos los tomaron, Eros y lo erótico, Afrodita y lo afrodisíaco, eran motivos, figuras y conceptos, complejos, los que, en términos generales, se referían a la fecundación, generación y procreación, por una parte, cosmogónica, cuando se referían la creación y destrucción en el universo y, por la otra, biológica, en cuanto a la reproducción de los cuerpos.
Según Hesíodo, 
…lo primerísimo que nació fue Caos; pero enseguida Tierra de amplio pecho … y Eros, el más hermoso de entre los dioses inmortales ….
Al igual que Caos y Tierra, Eros es un dios sin padres, cuya acción es
… desatador de miembros, que de todos los dioses y de todos los hombres somete en sus pechos el pensamiento y prudente consejo.
Como dios cosmogónico, Eros inflamó en Tierra el deseo de autofecundarse
… Y Tierra engendró igual a sí misma el cielo estrellado, para que la cubriera por todas partes … sin deseada relación amorosa.
Después, Cronos, el más joven de los hijos de Tierra, cortó la unión entre su madre y su padre Urano, el cielo estrellado, al cercenarle a éste los órganos genitales. Las gotas de sangre y de semen que cayeron al mar se convirtieron en la espuma de la que nació Afrodita, la diosa de la fecundidad de la naturaleza, de los hombres y de los animales y de la atracción sensual y sexual entre los humanos.
Lo extraño es que, sin aparente relación de causa ni continuidad, Eros pasa de ser un dios cosmogónico a representar, además, el papel de hijo y acompañante de Afrodita como la fuerza o poder que provoca los deseos e inflama la atracción sensual y sexual.
Esta compleja genealogía de Eros y Afrodita, es la culpable de que, tanto esos motivos y figuras mitológicas como sus conceptos, lo erótico y lo afrodisíaco, se hubiesen convertido en un mar de fusiones y confusiones al hacer el tránsito en la cultura occidental, en la cual han sido sometidos a las más extremas interpretaciones y tergiversaciones por intereses religiosos e ideológicos, las mismas que perduran, persisten y actúan en total fusión y confusión en la cultura actual.
La más probable causa del origen de todas esas fusiones y confusiones hay que atribuírsela a Platón, quien, por motivos que son evidentes, pero también por necesidades más herméticas, al exponer los tema de Eros y lo erótico y de Afrodita y lo afrodisíaco, en los diálogos Banquete y Fedro, se enfrentó con la complejidad y dificultades que presentaban esos motivos, figuras y conceptos, uno, dentro de la propia cultura griega y dos, con lo esotérico de sus propuestas  Lo uno y lo otro han sido, por una parte, la materia de las más interminables interpretaciones y, por la otra, la causa de que cada vez más la cultura mediatizada y mediática actual los simplifique a mínimas consideraciones, pero con más perniciosos efectos.
Es así como la riqueza conceptual de Eros y lo erótico y de Afrodita y lo afrodisíaco, ha terminado por convertirse en memes de la publicidad y de la propaganda, como estímulos neurofisiológicos para provocar el consumo y la sumisión ideológica.
Es que, en su afán por liberarse del poder opresivo y represivo de las religiones y de las ideologías que reprimen no sólo la conciencia, sino que también y de manera violenta reprimen las expresiones de las necesidades naturales y de las manifestaciones lúdicas, la humanidad ha desplazado sobre el sexo, la sexualidad y las expresiones lúdicas, tal cantidad de expectativas que éstas han llegado a convertirse en símbolos y materias de la libertad y por ende y por la expresión inversa, en motivos para la opresión y la represión por parte de los aparatos de poder de las religiones y de las ideologías.
No de otra manera se explican los movimientos de la liberación sexual y su importancia, por una parte, para los movimientos feministas y, por la otra, para quienes demandan la igualdad para quienes expresan sus orientaciones sexuales de formas diferentes a la canónica establecida. Ello sin considerar los conflictivos asuntos de las adicciones y ludopatías, a las que se catalogan como patológicas.
Capítulo aparte merece el análisis de la explotación que de lo erótico y lo afrodisíaco realizan el comercio, las industrias de los medios de comunicación, de la publicidad, de la moda y del entretenimiento.
Sin embargo y así lo pienso, sí paradójicamente se le restituyera la riqueza simbólica y conceptual a Eros y a lo erótico y a Afrodita y a lo afrodisiaco y sí, como en la antigua Grecia, se les volviera a contextualizar en los ámbitos simbólicos y vitales de la vidaque se expresaban las celebraciones eleusinas, dionisíacas y apolíneas, el poder liberador no sólo se expandiría, sino y lo más importante, se generarían nuevos y propios ámbitos para la expresión y la expansión existencial de lo sagrado, lo erótico, lo heroico, lo trágico y lo cómico, en mayor armonía y disfrute.
Eso mismo era lo que se proponía Platón para enfrentar la decadencia del espíritu griego y de la paideia de su época, al proponer la erótica de Diotima y Sócrates como el fundamento pedagógico de su magisterio filosófico y de su proyecto educativo, tal y como lo he expuesto en mi escrito Platón eleusino 
Apolo y Dafne, de Francesco Albani.
Eros, entre Diónisos y Apolo

Eros es la fuerza de la naturaleza que trasmuta la carne en espíritu y al espíritu en pensamiento. De Diónisos a Apolo.
Eros actuó en la fecundación, gestación y producción de la escritura de grandes obras de la filosofía por parte de dos célebres filósofos, Heidegger y Nietzsche, ambos poseídos por la fuerza de Eros y fundidos y confundidos por Diónisos y Apolo, en esa simbiosis que engendra obras bellas. 
Hijos de Afrodita.
IRGarcía Palacios, extrcto_ensayo Del ferino furor del enamoramiento

¿Qué puede ser, entonces, deseo? 

“El deseo es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquiera que se da en ella” (Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, Definiciones de los afectos, I, traducción de Vidal Peña, 1980).El deseo es la representación anticipada (mapas sensoriales) de las trasformaciones provocadas en el cuerpo por las reacciones emotivas (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos

El deseo es ese primitivo poder que anticipa, provoca, domina, impulsa, dirige, decide, la acción, la imaginación y el pensamiento del cuerpo humano, bien por necesidad o bien por deliberación. Para Buda, el deseo era la causa del sufrimiento. Para Platón, era Eros, ese daimon de las locuras divinas. Para los cristianos, es el enemigo de la carne, el instigador del pecado y causante de la perdición del alma… Y, en general, el deseo ha sido considerado un demonio de placer y perdición.

En la actualidad, el deseo ha dejado de ser un misterio, porque ha sido convertido en mercancía por las leyes del mercado que ya lo incluyen como uno más de los “commodities” que se compran y se venden en los mercados de bienes y servicios. El deseo ha pasado a ser uno más de los productos desarrollados por la ingeniería social y así se ha logrando realizar un antiguo deseo de los poderosos, ese en el que sueñan con tener en sus manos el poder y las fuerzas con las cuales dominar, manipular, enajenar y alienar al deseo, esa fuerza que provoca, impulsa y dirige la voluntad, la acción y el pensamiento de las personas.
El deseo ha sido motivo de definición y especulación por parte de filósofos, humanistas y por aquellos que especulan en eso que se llaman ciencias sociales, la psicología, la política, la antropología, las religiones; esas disciplinas académicas interesadas en conocer los mecanismos que hacen actuar al Homo-Humano, y que emplean modelos estadísticos y de las ciencias exactas, pero que, tarde que temprano, resultan falseados.

En este contexto y para resumir brevemente, presento las propuestas de tres filósofos cuya visión del deseo estuvo más cercana a lo natural que a lo sobrenatural.

Como primer ejemplo y primer acercamiento a los misterios de la carne y del espíritu, Platón propuso una definición del deseo en el contexto de la paidea griega, la que expuso en sus diálogos y de manera más específica en Banquete, Fedro y República. Para él, el deseo era la expresión de Eros, “Deseo de la generación y procreación en lo bello” (Platón, Banquete, 206 e).
Fue Platón quien teorizara y propusiera los métodos para conocer y regular lo natural (bios) y lo cultural (logos), así como el ejercicio de los deseos, eso a lo que ahora denomino la Erótica platónica, la que se refiere a la función del deseo en las manifestaciones del cuerpo y del espíritu
“… Platón, en la República, dividía el alma en tres partes, la racional o reflexiva, la impulsiva o apasionada, y la concupiscente, y define las distintas virtudes de sabiduría, valor, templanza, y justicia según van apareciendo en la compleja naturaleza del hombre, en su presente estado de imperfección. Un punto esencial de esta triple división es que cada una de las llamadas “partes” del alma se caracteriza por una forma peculiar de deseo. Además, estas tres formas de deseo están a su vez caracterizadas por sus objetos particulares. Así, donde Platón prueba que el tirano es el más desgraciado de entre todos los hombres, allí también observa que cada parte del alma tiene su propio goce y su deseo característico y propio, y que cualquiera de las tres puede tomar el mando sobre las demás. La parte reflexiva persigue el conocimiento y la sabiduría, la apasionada apunta al éxito, al honor, al poder; la concupiscente recibe tal nombre por la especial intensidad de los deseos que conciernen al sexo y la nutrición; es adquisitiva y gusta del dinero como de un medio de gratificación sensual. En consecuencia, existen tres tipos generales de carácter en el hombre, determinados por el predominio de un apetito o de otro, tres vidas que buscan respectivamente los goces de la contemplación de la verdad, de la ambición satisfecha y de las ganancias materiales. Se afirma que, en algún sentido, los goces inferiores son ilusorios y falsos. Por otra parte, estas dos partes inferiores del alma no han de ser meramente aniquiladas y reprimidas. Positivamente resultará mejor que la razón las rija, por lo que concierne a su propia satisfacción, que no que resulten libradas a su solo arbitrio. Y, al revés, si cualquiera de estas dos partes usurpa el mando, no solamente forzaría a las otras a perseguir falsos placeres, sino que ni siquiera encontraría satisfacción más auténtica para la que era apta. A tal respecto, lo peor es lo más bajo. Una vida arbitrada por una tolerancia sensual fuera de control es lo menos agradable de todo”. (Francis M. Cornford, La filosofía no escrita y otros ensayos / La doctrina de Eros en el Banquete de Platón

Dos mil años después, Giordano Bruno hace su interpretación particular y novedosa de la erótica platónica, mucho menos idealizada que la de sus predecesores y contemporáneos renacentistas (Petrarca, Dante, Ficino, Juan Pico, etc.), puesto que, para él, ese eros o deseo platónico no es un algo intangible, sino y por el contrario, el vínculo del cuerpo, la voluntad, la acción y aquella memoria que se hace intelecto, pero esto último es otro asunto que he tratado en otros escritos, así que esto es lo que dice Giordano Bruno del deseo, el que, como Platón, equipara también con eros, el amor, y el que, para él también, es un demon que se manifiesta como “heroico furor”:
«Todos los afectos y vínculos de la voluntad se reducen y se refieren a dos: la repugnancia y el deseo, o el odio y el amor. Sin embargo, el odio se reduce él mismo al amor, y por ello resulta que el único vínculo de voluntad es el eros. Está demostrado que todos los otros afectos que una persona puede sentir sólo son, tanto formalmente como fundamental y originalmente, amor. Por ejemplo, la envidia es amor de alguien por sí mismo, y no soporta ni la superioridad ni la igualdad del otro; el mismo principio se aplica a la emulación. La indignación es amor por la virtud  …el pudor y el miedo  no son más que amor por la honestidad y por lo que da miedo. Se puede decir lo mismo para los otros afectos. Por lo tanto, el odio no es más que amor por el contrario o por lo opuesto, y así mismo, la ira sólo es una especie de amor. Para todos aquellos que están destinados a la filosofía o a la magia, es del todo evidente que el vínculo más elevado, más importante y el más  pertenece al eros: lo que explica que los platónicos llamaran al amor el gran demonio, daemon magnus» 

El más radical fue Spinoza, para quien

“…el deseo es la esencia misma del hombre, en cuanto que es concebida como determinada a hacer algo” (Spinoza, Ética, III, Definiciones de los afectos, I).
El deseo de lo bello es estético, pero al mismo tiempo fisiológico, sólo es bello aquello que procura bienestar al cuerpo y eso es placentero, porque tanto para el cuerpo como para la naturaleza todo será sólo o bueno o malo, lo que según Spinoza es:
“Así pues, queda claro, en virtud de todo esto, que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos” (Spinoza, Ética, III, Proposición IX, Escolio).
Lo que lleva a que otros serán los deseos que organicen la cultura, eso que llaman bien y mal.

Para las ciencias deseo es una de las fuerzas que se manifiestan en el mantenimiento del estado de equilibrio del cuerpo.
Para Antonio Damasio, la definición neurocientífica del deseo es aquella actividad cerebral que permite representar (mapas sensoriales), anticipar y simular las reacciones corporales provocadas por las reacciones emotivas que provocan la sensación de desear, o sea, la escala del paso del instinto al apetito al deseo al sentimiento a la acción a la imaginación y al pensamiento:
“Los animales más sencillos carecen de las estructuras cerebrales necesarias para representar, en forma de mapas sensoriales, las transformaciones que se producen en el cuerpo cuando tienen lugar reacciones emotivas, y ello resulta en la sensación. Carecen también del cerebro preciso para representarse la simulación anticipada de dichas transformaciones corporales, lo que constituiría la base del deseo o la ansiedad” (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 53).
De esta manera el deseo es:
“Sufridos individualmente u observados en el prójimo, el pathos y el deseo son subproductos de la consciencia”(Antonio Damasio, Sentir lo que sucede. Cuerpo y emoción en la fábrica de la conciencia, Andrés Bello,
Antonio Damasio explica la función del deseo:
“Varios instintos y motivaciones. Los principales ejemplos incluyen el hambre, la sed, la curiosidad y la exploración, el juego y el sexo. Spinoza los agrupó todos bajo un término muy adecuado, apetitos, y con gran refinamiento utilizó otra palabra, deseos, para la situación en la que los individuos conscientes se hacen sabedores de dichos apetitos. La palabra apetito designa el tipo de comportamiento de un organismo ocupado en un determinado instinto; el término deseo se refiere a los sentimientos conscientes de tener un apetito y a la eventual consumación o frustración de dicho apetito. Esta distinción espinoziana es un atractivo complemento de la existente entre emoción y sentimiento con que iniciamos este capítulo, Es evidente que los seres humanos poseen los apetitos y los deseos conectados de manera tan inconsútil como las emociones y los sentimientos” (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, pp. 37-38).
Y hablando de emociones y sentimientos, así los explica Antonio Damasio:
“Las emociones se representan en el teatro del cuerpo. Los sentimientos se representan en el teatro de la mente . Como veremos, las emociones y el sinnúmero de reacciones asociadas que les sirven de fundamento forman parte de los mecanismos básicos de la regulación de la vida; los sentimientos contribuyen asimismo a la regulación de la vida, pero a un nivel superior. Las emociones y las reacciones relacionadas parecen preceder a los sentimientos en la historia de la vida. Las emociones y los fenómenos asociados son el fundamento de los sentimientos, los acontecimientos mentales que forman la base sólida de nuestra mente y cuya naturaleza deseamos dilucidar”.
En sus escritos sobre este tema, Spinoza no utiliza la palabra emoción ni la palabra sentimiento, sino afecto (en latín,affectus), un término que es apropiado para ambos conceptos. Dice Spinoza: «Por affectus quiero decir las modificaciones del cuerpo, por las que el poder activo de dicho cuerpo aumenta o disminuye, es ayudado o constreñido, y asimismo las ideas de dichas modificaciones» (Spinoza, Ética, parte ID). Cuando desea aclarar su significado preciso acota el afecto y nos hace saber si se refiere al aspecto en gran parte externo o al aspecto exclusivamente interno del fenómeno, la emoción o el sentimiento. Sospecho que vería de buena gana la distinción que propongo, porque dicha distinción se basa en la identificación de diferentes acontecimientos en el proceso de «ser afectado», precisamente como lo son los términos paralelos de Spinoza, apetito y deseo. Tiene interés el hecho de que una de las traducciones al inglés más generalmente usadas de las obras de Spinoza (la de H. M. Elwes, publicada en Inglaterra en 1883), traduce el affectus latino por emoción y contribuye a perpetuar el uso incorrecto de dichos términos. La traducción americana moderna de Edwin Curley traduce adecuadamente affectus por afecto. Para complicar todavía más las cosas, Elwes traduce los ténninos laetitiay tristitia de Spinoza como placer y dolor, cuando una traducción más aceptable es felicidad/alegría y tristeza/pena”.(Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los Sentimientos)


Observaciones
El amor no es uno sólo , la verdad es que en la tierra tenemos diferentes tipos de manifestaciones de este sentimiento universal. Es necesario saber  algo sobre el ágape o eros, pues al hablar  surgen muchas confusiones.

Agápē es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón emplearon el término para designar, por contraposición al amor personal, el amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad.Aunque el término no tiene necesariamente una connotación religiosa, éste ha sido usado por una variedad de fuentes antiguas y contemporáneas incluidas la Biblia.Este nombre proviene del griego donde se debatió por vez primera lo referente a sentimientos interpersonales como el amor. Luego los romanos llamaron a este tipo de amor “cáritas” que quiere decir “caridad”. Consideran que ágape es un amor que suele ser más espiritual.Se trata de un amor puro, viene desde lo más profundo del alma. 
Eros, en la mitología griega, Eros es el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Nicte y Erebo pero también se decía que fue de Afrodita y Ares aunque según El banquete de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor.A veces era llamado Eleuterio  el libertador como Dioniso. Su equivalente romano era Cupido deseo también conocido como Amor.Es el tipo de amor más común, el que todo conocemos. Trae consigo la atracción sexual que supera el sentimiento, aunque la relación puede llegar a ser duradera. Se trata de un amor donde el erotismo toma forma protagónica. Existe pasión. Viene acompañado de desencuentros, tristezas, llantos como también de alegrías y buenos momentos.

jGoIz
20 enero 19


miércoles, 9 de enero de 2019

Lenguaje , cuerpo y pensamiento

“Tu pusilánime razón, hermano mío,

es también un instrumento de tu cuerpo”.
Nietzsche
Resultado de imagen de Watzlawick, Paul. (1979). ¿Es real la realidad?
La razón y los sentidos poseen un valor fundamental en la formación del pensamiento y en la comunicación del hombre con el mundo, la razón no está al margen de las pasiones...,  el hombre cimentado en las ideas de Platón, creyó poder acceder al mundo y a las cosas a través de la esencia, cuyo medio fue el lenguaje, además, se creía que las palabras correspondían a la realidad, por tanto eran imagen de la realidad, pero el h. nunca conoce a plenitud, porque siempre hay algo de por medio, el lenguaje que media nuestra realidad, porque es intencional, con ello se descubrió el giro lingüístico. Por tanto, si la filosofía  asevera que el mundo existe por la razón,  entonces, el lenguaje recita, el mundo palpita en las palabras, y ellas anidan en el cuerpo

La razón como metáfora de la universalización del pensamiento y del lenguaje fue concebida como la representación unívoca de la realidad, lo cual significó la colonización del mundo y con el método científico a la cabeza se erigió la verdad y el hombre moderno, Pienso luego existo, dijo Descartes,  fue la máxima de la razón del hombre moderno.
Todo cuanto existe es porque la razón lo ha demostrado, lo ha iluminado, le ha puesto un nombre que a través del método científico lo ha hecho aprehensible, tal aprehensión del mundo, las cosas y el hombre, se dio gracias a la respuesta de la realidad y al conocimiento que erigió la razón, por esto, el filósofo checo Karel Kosil afirma que las ciencias de los tiempos modernos se hace, ante todo, esta pregunta,  ¿qué es la realidad y cómo puede ser conocida? Galileo responde,  es real todo lo que puede ser expresado matemáticamente.
Es decir el mundo y el ser existen porque son evidenciables a través de la razón numérica, bajo este paradigma del pensamiento, la fuerza abrumadora de la poesía (metáfora del lenguaje vivo), que en otrora gozaba de reputación en el ámbito de la academia, quedó relegada al espacio de la ficción...
En suma, a partir de la concepción de esa razón monolítica, teniendo como ícono al hombre moderno occidental,  la filosofía del pensamiento analítico se estableció como el paradigma de la verdad absoluta, la realidad única. Como dato curioso, vale la pena mencionar que en el ámbito del pensamiento religioso, tal idea, siglos atrás, había sido suscitada a través del monoteísmo abrahámico, un solo Dios, una sola fe reza la Shemá,  así como una sola razón, del mismo modo, en esta perspectiva, los sentidos del ser y su subjetividad quedaron en entre dicho.

Pero al descubrirse el giro lingüístico, el lenguaje pasó a ser objeto de análisis. hubo un cambio entre pensamiento y lenguaje, puesto que el lenguaje nos habla, dice Heidegger, y en este sentido lo real es la interacción, parafraseando a Friedrich Nietzsche ha llegado el crepúsculo de los ídolos, pues, según Paul Feyerabend ,“No existe ninguna cosa que corresponda a la palabra “ciencia” o a la palabra “racionalismo” ni hay nada así como un “método científico” o un “modo científico de trabajo”.
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Es decir, Dios, la verdad absoluta, ha muerto, puesto que toda verdad o visión de mundo e incluso de realidad que se pretenda única o absoluta, no es más que una presunción de poder.

Aquí el lenguaje como fuerza poiética desempeña un factor fundante, ya que con el giro lingüístico operado en la filosofía del siglo XX,  “el mundo para nosotros se asume como mundo apalabrado por nosotros no a través de un hipotético lenguaje ideal, sino de una variedad de léxicos y géneros literarios” Julián Serna.

Al darse el cambio entre pensamiento y lenguaje, al haberse gestado un cambio de paradigma que mutó de la búsqueda de la esencia (lo objetivo, lo racional) a lo subjetivo (los sentidos y la emoción), surgió una gran incertidumbre concerniente a la noción de realidad.

 ¿Es real la realidad? Pregunta Paul Watzlawik, de igual forma responde,“lo que llamamos realidad es resultado de la comunicación.… la más peligrosa manera de engañarse a sí mismo es creer que sólo existe una realidad”. Y este orden de ideas, parafraseando el pensamiento de Paul Rabinow, entonces se puede intuir que las representaciones de la realidad son hechos sociales, porque son constructos particulares y colectivos que están afincados en el horizonte de sentido de la subjetividad. De este modo, lo que es concebido como realidad viene a ser un asentimiento del lenguaje, cuya fuente son los sentidos. En este hecho particular, la poesía, útero del lenguaje, desentraña un factor vital, puesto que ella es “la fuerza potencializadora del ser”, según Paz.
Si en el principio se afirmó que la razón no está al margen de las pasiones, es preciso destacar que tales pasiones están afincadas en el cuerpo, ya que éste es la metáfora más concreta y fugaz del ser. En este aspecto, asevera Nietzsche, el cuerpo es una gran razón, una enorme multiplicidad dotada de un sentido propio, guerra y paz, rebaño y pastor.Tu pusilánime razón, hermano mío, es también un instrumento de tu cuerpo, y a eso llamas espíritu, un instrumento un juego a disposición de tu gran razón.En otras palabras, la razón es el asentimiento del deseo, de nuestros sentidos, el cual genera un argumento que justifica los apasionamientos.

Al apelar al argumento, le damos ropaje a nuestras razones instintivas, por ende, desde esta línea de pensamiento, lo real es la interacción de nuestro ser con el lenguaje.

Si alguien ha tenido en cuenta que lo real es la interacción, el encuentro con el mundo, es el poeta, porque, lo real no es un atributo sino un darse en el instante, en la gran incertidumbre del ser. Al respecto dice Friedrich Hölderlin que
Pero a nosotros no nos es dado
descansar en ningún lugar;
desaparecen, caen
los dolientes hombres
ciegamente de una
hora a otra,
como agua de peñasco
en peñasco arrojada,
a través de los años, a través de lo incierto.

El ser es agua de peñasco en peñasco arrojada a través de los años hacia lo incierto.
Complementario a la fuerza creadora de la poesía, también está presente el componente erótico, la poesía en el eros se transforma en pulsión creadora, en esta perspectiva Aurèlien Demars, citando a Cioran, refiere que
“En un impulso dionisíaco, el eros nos hace revivir el poder de los orígenes, nos lleva a recrear psíquicamente el mundo o, incluso, a aspirar a otros mundos” .
Es la poesía, entonces afirma Octavio Paz “un penetrar en el ser, un estar o ser en la realidad … la poesía es entrar en el ser” . Asimismo, Ricoeur afirma que “la poesía no es elocuencia., ella no tiene por objeto la persuasión, más produce la purificación de los sentidos del terror y de la piedad” .

En resumen  la fuerza vital del lenguaje dado por medio de la poesía habita todas las esferas del ser, y en esta óptica, se puede intuir que la piel es lo más insondable del individuo, en otras palabras, hay un marcador somático a la hora de construir pensamiento, el cuerpo, el cual hace que la verdad no sea etérea sino encarnada, porque habita los rincones más íntimos del ser, en cada pliegue de la piel se refugia una verdad.

Mientras la filosofía analítica razona con el pensamiento intuitivo, la poesía construye pensamiento a partir de la razón instintiva.
 Al respecto el poeta portugués Fernando Pessoa advierte:

Creo en el mundo como en una margarita,
porque lo veo. Pero no pienso en él,
porque pensar es no comprender…
El mundo no se hizo para que lo pensáramos
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para que lo miráramos y asintiéramos…

En el encuentro entre ser y mundo, la poesía se transforma en el punto de encuentro y de manifestación, es decir, el lenguaje poético, la estética, se torna para el ser en un tópos epifánico que le revela el mundo, una experiencia erótica comprendida como una experiencia del lenguaje es una experiencia existencial, en esto sostiene Heidegger: “el hombre es lo que es aun en la manifestación de su propia existencia” .

Conclusión 
La razón en el devenir del pensamiento analítico desempeñó un rol protagónico en la legitimación del discurso universalista, lo que estribó en el anquilosamiento de la visión de mundo y realidad, de esta forma, se negó la interacción del individuo con el mundo por medio de la subjetividad, puesto que, todo lo que cayera en este campo viciado, era catalogado como una herejía patológica del ser, no obstante, con el giro lingüístico se presentó la posibilidad de otra vía para el conocimiento, ya que la razón, puramente la razón, fue socavada desde lo subjetivo, no hay razón objetiva, además, siguiendo a Feyerabend:“aun la elección entre teorías está influida incluso por motivos estéticos”.
En otros términos, a partir del cambio hacia la reflexión hermenéutica se dio una reivindicación de los sentidos, que también representó una manera diversa de crear significado y sentido y en  resumen, a partir de los sentidos se presentó otro modo de dar cuenta de la historia y el mundo.
En conjunto con Adriano Fabris, se puede decir:
“Es la lengua en su conjunto la que determina los confines de nuestro pensar., en otras palabras, la lengua constituye el horizonte en el que se circunscribe toda nuestra relación con el mundo, al respecto, por ejemplo Gadamer afirmaría que “el ser que puede ser comprendido es el lenguaje”.
Es entonces, el giro lingüístico la discontinuidad de las metanarrativas, pues el lenguaje, al igual que nuestro sistema conceptual, se gesta en gran medida en concomitancia con nuestros cuerpos y ambientes, ya que el ser es en el mundo como el cuerpo es al pensamiento, porque el pensamiento no está expulsado del cuerpo, puesto que en el horizonte de los sentidos el mundo palpita en las palabras, y  ellas como verdades anidan en la piel.
Resultado de imagen de Fabris, Adriano. (2001). El giro lingüístico: hermenéutica y análisis del lenguaje.
Extractado de critica literaria
 H O Torres
Chardin, Teilhard. (1982). El fenómeno humano
Foucault, Michel. (1994). Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias huma
Nietzsche, Friedrich. (1995). Así habló Zarathustra. 
Paz, Octavio. (1994). El arco y la lira.
Pessoa, Fernando. (2015). Todos los sueños del mundo. Poemas
Ricoeur, Paul. (2000). A metáfora viva.
Valery, Paul. (1998). Teoría poética y estética. 


j G 
9enero2019

domingo, 6 de enero de 2019

Sobre el Silencio

El silencio es luz
el canto sabio de la desdicha.. A Pizarnik


A López

Decía F Pessoa ... decir una cosa significa conservarle la virtud y despojarse del terror, los campos son más verdes en el decirlos que en su verdor, las flores, si se describen con frases que las definan en el aire de la imaginación, tendrán colores de una permanencia que la vida celular no permite...La palabra entonces no es necesaria, pues que el sujeto se es presente a sí mismo y a quien lo percibe. Es el silencio diáfano donde se da la pura presencia, María Zambrano


A López

George Bataille señala que, en general, asociamos la idea de felicidad a la de adquisición, cuando es ciertamente el gasto lo que propicia un verdadero goce... 


A lópez

Luz de Enero 



En la gélida mañana de Enero

miro la helada azul

y la helada es toda la mañana azul.


La neblina húmeda se arrastra y 
da en las piedras de comer al olvido.

En medio de un cielo a medio hacer
el silencio se busca... amontona la nieve
en torno a la palabra.

La piedras cubiertas de copos
reconocen los signos ...
resurgen por un instante a la memoria
aquella casa, aquella senda lejana...
nuevamente viene y me hace compañía.

Junto a la puerta los recuerdos
se agolpan esperando entrar
cual golondrinas que van y vienen en zigzag.

La hierba con luz propia, blanca y azul
Enero marchita, abona...
hiela bajo los arboles . Alado.

Pero ya la tarde es de pájaros,
Está por florecer el durillo…
Es cierto que está por florecer…entre enero y abril
entre encinas y alcornoques.

No oíste que los pájaros cantan, fuera del azar,
Cantan por el corazón de la helada,
Qué decís, que ellos no sienten
el durillo bajo la helada…?
jG 
Picasso
Puede ser el Silencio, la nada, guía, es decir, una forma de conexión con la Realidad última o Verdad? Lo más profundo se revela en el silencio? Enseña a hablar? Es posible que el silencio presuma de sonido?
La nada no es el objetivo, sino más bien el camino, la forma de ir a buscarlo, en donde el objetivo de este caminar no es otro que el de llegar a la verdad de las cosas, a lo que algunos llaman la Realidad última.
Hundirse en el Silencio, es entendido como el saber de la vida M.Zambrano y lo que en Ibn ‘Arabî pertenece al saber de lo Absoluto.
“Es un absoluto, un ser y no ser, un moverse en este mundo de la relatividad que hemos creído tan salvadora de lo absoluto de nuestro pobre ser, obligado a ser”. Es un no ser en cuanto dejamos de ser un nosotros, y pasamos a ser un Todo, sin descripciones ni limitaciones de tipo concluyente.
Pero dentro de este no ser, germina el nuevo ser, la aurora que es raíz del sentir originario, por eso Zambrano afirma con toda seguridad en un fragmento del texto De la Aurora: “Lo que es negación, o más bien negativo, constituye la forma más acuciante del hacer; así sucede con el silencio” . Si, además de lo anteriormente dicho, el silencio puede llegar a ser la forma más acuciante del hacer,  podemos entonces afirmar que el silencio puede ser guía del actuar, en tanto que indica, insinúa y a la vez conecta directamente al sujeto con el ser mismo de la vida. 
El silencio tiene el poder de sacarnos de la falsa sensación de estar separados, escindidos de la vida por nuestras angustias, tormentos..., y volvernos a integrar, como de hecho lo estamos aunque sin saberlo, en la vida.
Así, Sócrates buscaba crear perplejidad entre sus discípulos, al respecto, los filósofos Kierkegaard y Heidegger postulan, “La perplejidad es una actitud sana, ella lleva al silencio y a la espera, invita a la paciencia, es otra forma del claro”
También, Heidegger, nos “Induce a callar para dejar que el ser nos hable” Para los pitagóricos, el silencio era señal de discreción y autodominio, simbolizando, Pitágoras, la actitud silenciosa del sabio. Al respecto, Bacon nos dice:
“Los hombres conversan por medio de lenguajes, pero las palabras se forman a voluntad de la mayoría, y de la mala o inepta constitución de las palabras surge una portentosa obstrucción de la mente. Ni tampoco las definiciones y explicaciones con que los eruditos tratan de guardarse y protegerse son siempre un remedio, porque las palabras violentan la comprensión, arrojan a la confusión y conducen a la humanidad a innumerables y vanas controversias y errores”

David Jacques
Para él, la palabra es un canal confuso que, necesariamente, perturba y ensucia la comunicación, pues estas, son un mal traductor, que violenta la comprensión, y están destinadas a la confusión y el error permanentemente,  entonces ahora entiendo su complejidad….
A su vez, Max Scheler, representante de la fenomenología comprensiva, caracteriza al individuo por su capacidad de silencio, diciendo “La comprensión de uno mismo, que es la primera condición requerida para que una persona pueda hacer entender a otra ….) lo que es, lo que piensa, lo que desea, lo que ama, etc., depende y muy estrechamente de la técnica del silencio” 
Nora Marks Dauenhauer, a partir de sus estudios sobre el significado ontológico del silencio en filósofos como Hegel o Husserl, entre otros, nos comenta que:
“En primer lugar, cualquier acto, ya sea de habla como de silencio, es un incompleto y no autónomo desde el punto de vista significativo, en consecuencia, el habla o el silencio completos no pueden ser una actuación, performance, humana. 

En segundo lugar, no existe ninguna razón ontológica para considerar el habla superior al silencio,   ambos contribuyen recíprocamente al significado del otro,  en tercer lugar, al ser todos los actos del lenguaje indicativos,  según Husserl, no pueden contener en ellos mismos la auténtica y completa significación, en consecuencia ni el lenguaje ni el silencio pueden considerarse signos convencionales” 
De estas palabras, podemos deducir la dependencia mutua, que tienen la palabra y el silencio, como también, la total jerarquía que tienen ambas, sobre la otra, su dependencia las sitúa en un mismo lugar, el silencio, como la palabra, son soportes de la significación del otro.
Algunos pensadores del siglo XIX y XX, consideran que el silencio es algo irracional, que debe ser superado por la racionalidad propia del habla, esto es expresado por Wigenstein, quien optó por la renuncia a la palabra, pero no porque ya no tuviera nada que decir, sino porque ésta ya no le servía. Francis George Steiner nos explica, el más grande de los filósofos modernos fue también el más profundamente dedicado a escapar del espiral del lenguaje, ka obra entera de Wittgenstein comienza preguntándose si hay una relación verificable entre la palabra y el hecho.
Lo que llamamos hecho pudiera ser acaso un velo tejido por el lenguaje para alejar al intelecto de la realidad. Wittgenstein obliga a preguntarse si puede hablarse de la realidad, si el habla no será solo una especie de represión infinita, palabras pronunciadas a propósito de otras palabras” 
Es decir, la búsqueda de la palabra exacta, de la tentativa de decir lo indecible, nos lleva a una palabra que es hija de la otra, nos aleja de la realidad, que esta construida por nuestro lenguaje, el que es dependiente de sí mismo, cómo expresar algo que podría ser el reemplazo del pensamiento, una suerte de superposición permanente de palabras sobre palabras sin fin. María Zambrano, nos habla sobre la palabra y el silencio diciendo,
“La palabra no tiene posibilidad de surgir …la quietud puede ser asimilada, en este caso, a la acción,  ella es también acción en el polo opuesto, el polo positivo, es un estado del ser.
La palabra entonces no es necesaria, pues que el sujeto se es presente a sí mismo y a quien lo percibe, el silencio diáfano donde se da la pura presencia” El lenguaje le esta encomendado el moverse dentro de la imaginación … lo que no es palabra es sueño.” 
La palabra, no es necesaria para María Zambrano, el silencio, es el lugar donde se manifiesta la gran presencia del ser, la gran gesta de todo, la palabra es su proyección y su sueño. La quietud, nos entrega el origen y el polo opuesto, a la acción. El inicio de todo lo que será proyectado. Por ende, el sujeto es presente, y será percibido por los demás, en su quietud y silencio, máximos.
La luna tiene siempre el poder de transmitir la levedad, su silencio es recordado en este poema de Leopardi, que dice,
“¿Qué haces, luna, en el cielo? Dime, ¿Qué haces silenciosa luna?, Surges de noche y vas, contemplando los desiertos, y luego desapareces.”...( ir a él porque es bello )
¿Podremos explicarlo, con palabras este poema?
La existencia y la presencia del ser humano, parecieran ser más limpias o más esenciales en el silencio, pues la palabra es explicativa e interpretativa, algo que puede ser observado sin intervención alguna, por ende, es infinito como un teatro negro donde se puede aparecer y terminar en el mismo punto.
Lo interesante, de la mirada del silencio, es que su significado siempre está asociado a la ausencia de algo, el significante tiene referencia con el “otro” que no está, no es presente...menciona algo que no está...haciendo , una imagen y otorgándole un sentido.... Estamos frente a una palabra viva como todas, pero ésta, tiene en su origen, un movimiento permanente, al tener como referencia, otro inexistente en el presente...Sin duda que el silencio es el inicio o el fin de ese algo

Gerard Dou
De cualquier forma pienso que el silencio es un eterno enigma, moldeado por sensibilidades culturales, personales, circunstanciales, emocionales y de muchos otros tipos… que a veces no lo entendemos ni comprendemos, su porqué? Pero...lo dejo así…
j G
6 enero 2019

enlace poemario

viernes, 4 de enero de 2019

Vida Contemplativa

La contemplación mueve a la imaginación
Imagen relacionada
San Juan B. De Latour 

Desnuda ya el sol una
extraña lejanía, 
 desaparece tras la cima su 
luz rosada

El halo vaguea mansamente la arboleda, 
 se esconde en la ribera de los valles 
la tenue claridad de la  agonizante tarde. 

Tiñe  el atardecer dulce calma,
se levanta la humedad del sigiloso río ,
que desparrama al campo, transformada 
en frágil rocio.

El crepúsculo huyó....
El sol  vigila inútilmente... 
Aliviado  el cielo....
la brisa se adormece...
estrellas fúlgidas y humildes
salen a custodiar  la noche. 

Es la hora del gozoso descanso,
del retorno al nido de  
 aves nocturnas cuyo  anhelo cantan 
con ojos ebrios de luna 

Es la hora en que pueblan los sueños 
espacios abstractos con soplos de viento.

Es la hora de Luna dorada y misteriosa
De muros lamiendo en secreto
De solemne calma, voluntad moribunda.
De silencio encima de todo.
j G
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Murillo
La contemplación proviene de la raíz de las palabras latinas cum templum, como en un templo y del término griego que significa cortar o dividir, y significa separar algo de su entorno y encerrarlo en un sector. ... 
Ella fue una parte importante de la filosofía de Platón, a través de ella el alma podría ascender al conocimiento de la Forma del Bien o en otras formas divinas. Al no ser considerado el hombre el ser supremo de la naturaleza, éste recién alcanza la eternidad y la felicidad perfecta gracias a la actitud contemplativa, dice  Aristóteles. 
A través de la contemplación amorosa, estética...  de la fugacidad y versatilidad se llega a una anticipación de la eternidad, dar sentido a cada acto práctico de la vida y se puede ver con certeza que todas las cosa son interdependientes y están relacionadas unas con otras, que todo se cambia y aun todo se hace renovado 
Para Schopenhauer la contemplación estética es como intento inicial por alcanzar una cierta salvación temporal del sufrimiento de hacer del mundo algo mío en cada momento que nos sustrae de la cadena infinita de las necesidades y los deseos....
Y asumir llevar una vida contemplativa no implica que se tenga que creer en nada ni en nadie, pero sí exige estar presente en el aquí y en el ahora, el presente que es la conciencia de estar ...respirando, latiendo, disfrutando, mirando, sintiendo, escuchando, ... viviendo. Cuando vives de esta manera, te das cuenta, estás alerta, estás presente, sabiendo.... no creyendo
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Reflexión extractada de

El aroma del tiempo,  un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, Byung-Chul Han 

Vivimos en un tiempo fragmentado, la velocidad a la que se mueve el tiempo en nuestra vida diaria nos tiene confundidos en una espiral creciente que nos presiona, que nos irrita, que nos agota. Muchos tenemos la sensación de que existimos dando tumbos, que los acontecimientos nos atropellan, que todo parece ser efímero y fugaz, y que nuestra vida gana aceleración pero pierde duración.

Y desacelerar no basta porque esta crisis no está provocada por la aceleración, el problema auténtico está en la ausencia de sostén del tiempo que se mueve sin sentido sin rumbo ni trayectoria por lo que los acontecimientos son fragmentos deslavazados.

Nuestras cosas se aceleran porque no tienen ningún sostén, porque no hay nada que las ate a una trayectoria estable... nuestro tiempo comienza a tener sentido cuando adquiere una duración, cuando cobra una tensión narrativa o una tensión profunda, cuando gana en profundidad y amplitud, en espacio y pierde sentido cuando se despoja de cualquier estructura de de profundidad, cuando se atomiza o se aplana, se enflaquece o se acorta, si se desprende totalmente del anclaje que le hace de sostén y de guía, queda abandonado. En cuanto pierde su soporte, se precipita

El hilo se recupera con la vida contemplativa, por lo que nuestra a vida activa ha de integrarse dentro  la vida contemplativa. Haríamos bien en darle duración a los acontecimientos que vivimos porque sólo cuando uno se detiene a contemplar, desde el recogimiento estético, las cosas revelan su belleza, su esencia de sentido , su divinidad esencial
La demora contemplativa concede tiempo, da amplitud al Ser, que es algo más que estar activo., nuestra vida gana tiempo y espacio, duración y amplitud, cuando recuperas esa  capacidad contemplativa
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La Tour
B yung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé un sentido a la vida y a la muerte, nos sitúa ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción del tiempo como narración.
Según Byung-Chul Han, no estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporal —a la que llama disincronía—. Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. La muerte es un instante más, lo cual invalida la vivencia de la muerte, en Nietzsche y Heidegger por ejemplo, como consumación de una unidad con sentido.
Imagen relacionada
Gauguin

El libro sigue el rastro, histórica y sistemáticamente, de las causas y síntomas de esta disincronía, pero el final del tiempo como duración narrativa no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita de la teología ni la teleología, y que a pesar de ello tiene su propio aroma. Pero para ello es necesario un cambio. En palabras de Byung-Chul Han, la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno."

Ahora es el hombre libre, y no Dios, el amo del tiempo. Liberado del estar arrojado, diseña lo venidero. Este cambio de régimen de Dios al de los hombres tiene consecuencias. Desestabiliza el tiempo, puesto que Dios es aquella instancia que imprime un carácter definitivo al orden dominante, el sello de la verdad eterna. Representa un presente duradero. Con el cambio de régimen, el tiempo pierde este sostén, que opone una resistencia al cambio. También La muerte de Dantón, el drama revolucionario de Büchner, se refiere a esta experiencia. Camille proclama, Las ideas fijas comunes que pasan por ser el sentido común son insoportablemente aburridas. El hombre más feliz fue aquel que pudo imaginarse que era Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El tiempo histórico puede precipitarse hacia adelante porque no reposa en sí mismo, porque su centro de gravedad no está en el presente. No admite ninguna demora. La demora solo retrasa el proceso progresivo. Ninguna duración guía al tiempo. El tiempo tiene sentido en tanto que progresa hacia una meta. De este modo la aceleración cobra sentido. Pero, debido a la significatividad del tiempo, no se percibe como tal. En primer plano está el sentido de la historia. La aceleración sólo se impone en cuanto tal cuando el tiempo pierde su significatividad histórica, su sentido. Se tematiza o se convierte en problemática cuando el tiempo es arrastrado hacia un futuro vacío de significado. El tiempo mítico funciona como una imagen. El tiempo histórico, en cambio, tiene la forma de una línea que se dirige, o se precipita, a un objetivo. Cuando la línea pierde la tensión narrativa o teleológica, se descompone en puntos que dan tumbos sin dirección alguna. El final de la historia genera una atomización del tiempo, convirtiéndolo en un tiempo de puntos. El mito desaparece para siempre de la historia. La imagen estática se transforma en una línea sucesiva.


j GoIz

4 enero 2019