miércoles, 19 de octubre de 2022

Mi pena

 Según van pasando los años, la vida rima con nosotros mismos, a veces en asonante, con el eco de recuerdos lejanos, y a veces en consonante, con casualidades muy rotundas.


Canción de mi pena dormida, de Julia de Burgos

Con los ojos cerrados

amplia de voces íntimas

me detengo en el siglo de mi pena dormida.

La contemplo en su sueño…

Duerme su noche triste

despegada del suelo donde arranca mi vida.

Ya no turba la mansa carrera de mi alma

ni me sube hasta el rostro el dolor de pupilas.


Encerrada en su forma,

ya no proyecta el filo sensible de sus dedos

tumbándome alegrías,

en la armonía perfecta de mi canción erguida.

Ya no me parte el tiempo…


Duerme su noche triste

desde que tú te anclaste en la luz de mis rimas.

Recuerdo que las horas se rodaban en blanco

sobre mi pena viva,

cuando corría tu sombra por entre extrañas sombras,

adueñado de risas.


Mi emoción esperaba….

Pero tuve momentos de locura suicida.

Un agitado viento de esperanza

parece que me anuncia tu regreso.

Entre el fuego de luna que me invade

alejando crepúsculos te siento.

Estás aquí. Conmigo.

Por mi sueño.


¡A dormir se van ahora mis lágrimas

por donde tú cruzaste entre mi verso!


Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido.

El olmo centenario en la colina...

Un musgo amarillento

le lame la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

Antes que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en malena de campana,

lanza de carro o yugo de carretera;

antes que rojo en el hogar, mañana,

ardas de alguna mísera caseta.

Antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.

Pasan los años, pasa la vida y los días de hoy riman con el pasado. Si no fuese así, estaríamos vacíos. Es importante que la vida rime en nuestras ideas, ya sean familiares, políticas o literarias.

Porque la vida rima, bajo las tristezas bajo las alegrías