El hombre no quiere liberarse de quien sabe qué cadenas, quiere permanecer, quiere vivir
Franz Rosezweig

nos encontramos en desgaste irremisible de las circunstancias abocado todo ello a un final trágico conocido, pues no hay salvación ni siquiera esto está claro, queda eso sí las palabra y tal vez el amor... , única fuerza que puede disipar las sombras, pero que son el ancla de salvación en el mar proceloso existente

Paris and Helen de Jacques Louis David
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
oscuro, torpe, malo el que la habita...
A González

Jacques-Louis David Sabine women who stop the battle between the Romans and the Sabines
Tu tú esencial es capaz de detener el tiempo en momentos de intensidad mágica mientras el amor es una porción de luz que hace cesar el decurso temporal
así uno se ve como el último resultado de la evolución de la historia, la corriente humana en que se está inserto , detritus, fruto del dolor, del naufragio, último resto podrido, escombro inútil… que levanta sus alas sin esperanza pero con tenacidad en una senda que no lleva a ninguna parte y sin salvación posible, es el camino áspero y doloroso sin embargo, símbolo que se yergue desolado, que se encuentra en el fracaso y en su desaliento una fuerza tiránica que lleva a alzarte orgulloso en la derrota, el aliento existencial, la claridad y la transparencia, hacen de esto un luminoso pórtico de este canto a la dignidad, sin dioses, sin salvación, pero con la suficiente tozudez para mantenerse en pie por la fuerza enloquecida del desaliento
es precisamente del desaliento, del fracaso, de la derrota, de donde vencido y huérfano se puede sacar fuerza para resistir en la lucha más terrible sin Dios ni nada que dé un sentido a priori a la existencia
último lamento de quien se sabe finito pero que no acepta diluirse en la nada pues siempre está latente la esperanza, o al menos la sospecha, de que el mal y la tragedia no tengan la última palabra
Pues es la vitalidad por sobre todas las cosas, la adhesión a la realidad y a la ficción si es que son cosas diferentes, que no lo creo, la entrega apasionada al instante y al futuro...
Ser en proyecto, que decían los existencialistas, como Sartre orientado hacia lo por venir que siempre se vive..
ya que esto del nihilismo optimista no es un oxímoron, sino una redundancia, y si alguien entiende que lo explique, porque vivir, y tan intensamente, desde la desolación no acepta los parámetros normales de razonamiento para ser comprendido, Ortega, y después María Zambrano, predicaban la razón vital y, por lo menos la segunda, la llenó de poesía
y es que a realidad no puede prevalecer sobre el deseo, al menos mientras el deseo siga vivo alguien pensará que es un idealismo iluso, y lo sería en efecto si no se tuviese muy viva la conciencia del fracaso
J GoIz
F C Ortega y María Zambrano
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