lunes, 11 de diciembre de 2017

Teresa Wilms Montt

El amor dice Yo soy todo La sabiduría dice Yo soy nada Entre ambos fluye mi vida
T W Montt

Aunque es la pasión la que, como brasa nietzscheana incandescente, la empuja a vivir, a vivir siempre más, si bien todo su irreprimible ardor se mezcla con el gélido recuerdo del inevitable fin, adivinado sin descanso en el horizonte




Teresa Wilms Montt en la portada de su libro Lo que no se ha dicho... 



Amo la Nada, porque la Nada es Todo, y el Todo soy yo cuando pienso y amo


Teresa Wilms Montt, poeta, mística, musa, anarquista...y una de las mujeres mas bellas de en la historia de la literatura

La vida de la poeta chilena Teresa Wilms Montt fue desgarradora e intensa a pesar de ser tan injustamente corta
De origen aristocrático, Teresa concentró, en tan solo 28 años, una existencia llena de pasiones, viajes, decepciones, sinsabores y pocas alegrías, todo a su alrededor fue casi novelesco, agitado, movido por sentimientos tan contradictorios y potentes como el amor, la rebeldía, las ganas de probarlo todo o el deseo de perdurar y ser reconocida.
El lenguaje y la forma de expresarse de Teresa son siempre desgarrados y ardientes, parece en la mayoría de los casos conducida por una pasión incontrolable, pasión amorosa, pero también pasión por la vida, por la muerte, por sus hijas, por Dios, por el más allá.
Su vocabulario es siempre impetuoso, apenas pasado por filtros, en un ejercicio de honestidad donde se ve una clara evolución desde los primeros años donde Teresa escribe entradas más realistas, más vinculadas a su cotidianeidad hasta los últimos donde las entradas son apenas comentarios fragmentados, de corte más poético y más complicadas de interpretar



Teresa Wilms Montt 

Fue retratada por Julio Romero de Torres y hasta el Rey Alfonso XIII le regaló una joya en forma de cruz



Soy Teresa Wilms Montt 

y aunque nací cien años antes que tú, 

mi vida no fue tan distinta a la tuya. 

Yo también tuve el privilegio de ser mujer.

Es difícil ser mujer en este mundo. 

Tú lo sabes mejor que nadie. 
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. 
Destilé mujer. 
Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo. 
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara. 
Cuando me dejaron sola, di compañía. 
Cuando quisieron matarme, di vida. 
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad. 
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor. 
Cuando trataron de callarme, grité. 
Cuando me golpearon, contesté. 
Fui crucificada, muerta y sepultada, 
por mi familia y la sociedad. 
Nací cien años antes que tú 
sin embargo te veo igual a mí. 
Soy Teresa Wilms Montt, 
y no soy apta para señoritas.


Anuarí (Anuarí es un libro que fue publicado en España, por T WMontt, en 1918, con un prólogo de Ramón del Valle-Inclán, exquisito ) Anuarí, de nombre completo Horacio Ramos Mejía fue uno de aquellos numerosísimos jóvenes que quedaron del todo fascinados por la portentosa figura de Teresa, ya en su estancia bonaerense, cuando la joven había conocido muy de cerca las asechanzas de la vida tras haber sido recluida en un convento del que escapó disfrazada de viuda gracias a su amigo, y quizá en algún momento amante, Vicente Huidobro y haber sufrido el seguimiento y muy posiblemente el maltrato físico de su marido Gustavo, celoso de un primo suyo que había caído enamorado de Teresa, así como del éxito literario, amoroso, intelectual que ésta cosechaba allá donde fuera.



Teresa Wilms Montt e hijas

Anuarí! ¡Anuarí!

Espíritu profundo, vuelve del caos. 
Torna en misteriosa envoltura, huésped de mis noches glaciales. 
Que tus dedos de sueño posen sobre mis párpados desvelados. 
Ciérralos, Anuarí. 
Veneno sublime, da muerte a mi cerebro aterrado. 
Quédate sobre mi fosa sonriendo enigmático. 
Sonrisas de ultratumba, sombra y luz, sonrisa tremenda que me ha aniquilado. 
¡Espíritu profundo, vuelve del caos! 
Se han muerto todas mis flores, sólo queda para tu hambre la sangrienta herida de mi corazón partido. 
Anuarí, Anuarí. ¡Sucumbo en el torbellino de los astros locos que se precipitan! 
¡Vuelve del caos! 
De Anuarí, Teresa Wilms Mont 


Cuando pisó Madrid, en 1918, el corazón de Teresa seguía latiendo, y haciendo estragos Comenzó a alternar con la bohemia de la época, que halló en su belleza el consuelo ante la pacatería de las mujeres de entonces.expresar en público los afectos que la poeta chilena irradiaba casi sin pretenderlo En el mítico café Pombo de la calle Carretas, Teresa conoció a Valle-Inclán, que al momento quedó rendido y encandilado El autor de Luces de bohemia escribió el ya mencionado prólogo al poemario Anuarí , y se convirtió en su sombra Pero poco más No hay registros, ni en los diarios de Teresa ni en las habladurías de la época, de que entre ambos hubiera más nada que una estrecha amistad Al quite estaban, al cabo, Rafael Cansinos Assens, Joaquín Edwards Bello, César González Ruano o Juan Ramón Jiménez Hasta Julio Romero de Torres la retrató con esa imagen de arriba e, incluso, el mismísimo Rey Alfonso XIII , como dije anteriormente, le regaló una joya en forma de cruz , ella solía firmar sus artículos españoles como  Teresa de la Cruz

Desde Madrid, Teresa se movió con frecuencia. Visitó Granada, Córdoba, Sevilla... Y hasta estuvo en Londres.... Aunque aquel ir y venir, el vagar sin rumbo, a la deriva, que trasladó a sus diarios Tengo veinticinco años de mi vida tormentosa, que envejece moral y físicamente. No hay entusiasmo en mi corazón, el pobre sólo sabe querer con fierezas de león sin garras.., se detuvo cuando se enteró de que sus suegros tenían pensado pasar una temporada en París con sus hijas Hacía cinco años que no las veía, desde que su marido la encerró en el convento, y resurgió en ella un sentimiento maternal que permanecía agazapado en su interio, se trasladó a la capital francesa e hizo todo cuanto pudo por ver a las chiquillas, que por entonces apenas si recordaban que tenían madre o la habían tenido

El reencuentro, feliz, se produjo, y durante un año estuvieron viéndose, a escondidas de su familia política Pero sus suegros decidieron regresar a Chile, y se llevaron con ellos a las pequeñas. Teresa, desgarrada, dejó de luchar Esto escribió, en la última entrada de su diario

Quiero reposar en la tierra solamente envuelta en una sábana o si es posible en un pedazo de tierra de la fosa común... Dejo a mis hijas Elisa y Sylvia todas mis buenas intenciones; es lo único que poseo y mi único tesoro ...Nada tengo, nada dejo, nada pido Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había


Veintiochos años contra corriente en una mujer que quiere escribir y quiere vivir sin que la expectativa social derivada de su sexo se convierta en condena

Escribió Concepción Arenal en 1869 que a las mujeres de las difícilmente definibles clases medias no se las educaba y sólo el terreno del amor, del cariño y los afectos les estaba, en algún grado, abierto. Futuras madres, futuras cuidadoras. Tiempo de tedio porque no hay estudio, no hay profesión, no hay identidad si no es la espera por la caza del marido. Abrumadas por la soledad y la monotonía, el amor es aquello en lo que vuelcan su anhelo y lo hacen, muchas veces, entre el exceso y la tragedia, sin verdadera libertad. Escribe Teresa Wilms en su diario Realmente me estoy abandonando demasiado al sufrimiento de amor Ya es vicio A este paso dónde voy a parar. Me desconozco. ¿Qué ha sido de la mujer llena de vitalidad, de entusiasmo por conocer la ciencia, por gustar todas las impresiones sublimes del espíritu? …Muchas veces me avergüenzo de mirar mi espíritu, antes tan activo y hoy sumido en el más profundo abatimiento bajo el peso de una pasión Eso no debe ser Amar y vivir; no amar y morir. Quiero yo dominar mi corazón no que él me domine





j GoIz, 2017

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