El deseo del hombre es el deseo del Otro
Lacan

La vida no es significado, es deseo, es pulsión que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo irracional, o quizá una necesidad interna elegida deliberadamente negociación racional mediante
Para algunos, el deseo es la causa del sufrimiento mismo y su aniquilación, el secreto de la felicidad, para otros, el deseo da sentido a la vida y es móvil de inspiración y productividad
Somos víctimas de un doble espejismo, si miramos afuera y procuramos penetrar en las cosas, nuestro mundo externo pierde en solidez, y acaba por disipársenos cuando llegamos a creer que no existe por si, sino por nosotros, pero, si convencidos de la íntima realidad, miramos adentro, entonces todo nos parece venir de fuera, y es nuestro mundo interior, nosotros mismos, lo que se desvanece

Sabemos que según Lacan el sujeto, es el sujeto del deseo, que es la esencia del hombre, y ademas que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, este sujeto, una vez entrado en el lenguaje, quedará dividido y marcado por la in_eliminable carencia de un objeto perdido, un vacío que, muy a menudo intenta de llenar y tapar de modo patético o patológico, originalmente escindido está, como efecto del lenguaje, responsable por su separación y alienación, para que haya deseo, postula una condición de posibilidad, que es la otra Cosa, como el primer exterior, es aquello en torno a lo cual se organiza todo el andar del sujeto Cosa, en tanto que Otro absoluto del sujeto, es lo que se trata de volver a encontrar La Cosa es el fuera de significado y en función de ese fuera de-significado y de una relación patética con él, el sujeto conserva su distancia y se constituye en un modo de relación, de afecto primario, anterior a toda represión

No decía palabras
No decía palabras,
Acercaba tan sólo su cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
Remonta por las venas
Hasta abrirse en la piel,
Surtidores de sueño
Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
Una mirada fugaz entre las sombras,
Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
Ávido de recibir en sí mismo
Otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad; sueño y sueño, carne y carne;
Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza,
Porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe
Luis Cernuda
Es la caja negra de la toma de decisiones se entiende como la Cosa engendrada y no creada y en versión moderna sería el movimiento continuo del automatón,
aquí, el sujeto se tropieza con su límite, su ley, que detiene el esfuerzo de sellar la unidad reencontrada, en el impase de lo mejor dicho su real, un real, de momento excluido de sentido, hasta nuevo aviso
El sujeto, ininterrumpidamente arrinconado por la Cosa, fuerza de pro pulsión, a toda costa, quiere superar el duelo de una insoportable división Este sujeto, que se engancha en un plus-de-goce, que insiste en la búsqueda nostálgica de la verdad de su bien, detrás de lo absoluto incondicionado, encuentra lo imposible de decir, el más allá de la nada, casi-nada, porque el sujeto no existe sin una causa aristotélica que le produzca, Sísifo tiene que recorrer el camino sin fin de su deseo, sin llegar nunca a su utopía, el quijotesco deseo completo de Dulcinea del Toboso, cuya ausencia siempre hay que llorar, una utopía-negativa, un Jenseits, que no tolera impunemente un pasaje, por la transgresión de una ley, igual para todos
¿Cómo un sujeto, testarudo en rechazar la falta, que no acepta la implacable ruptura y que no para de perseverar en su fe en una imaginaria Cosa trascendente, puede orientarse y realizar su fantasma protector como sostén de su deseo? El lugar de la mediación es la pantalla, concretamente a través de aparejar un objeto, causa de su deseo, puede recuperar aquello de lo que estaba privado, aunque sea de modo imaginario
La esencia del hombre es el deseo ... Imposible con nubes estrechar hasta el fondo...hacen falta brazos como el viento, que transforme la vida en aire navegable, y no disuelto en niebla, sin más horizonte que ausencia ...donde el deseo no exista
El deseo es uno, las pulsiones son muchas, es decir, las pulsiones son manifestaciones particulares y parciales de una fuerza única, el deseo
El deseo humano es el deseo del Otro con varios sentidos, no necesariamente opuestos entre sí
Por una parte, el deseo es esencialmente deseo del deseo del Otro, deseo de ser objeto del deseo de otro y deseo de reconocimiento por parte de otro
Por otra parte, el sujeto desea en tanto Otro; o sea, desea desde el punto de vista de otro. Lo que hace que un objeto sea deseable no es que posea alguna cualidad intrínseca, sino el que sea deseado por otro.
Ambas se relacionan pues el deseo humano es deseo de reconocimiento porque, al desear lo que desea otro, puedo hacer que el otro reconozca mi derecho a poseer ese objeto y, así, que el otro reconozca mi superioridad sobre él
El deseo es siempre deseo de alguna otra cosa, ya que es imposible desear lo que ya se tiene, por lo tanto, el objeto de deseo es pospuesto continuamente, es una metonimia
Surge, originalmente, en el campo del Otro; es decir, en el inconsciente, esto equivale a decir que el deseo es un producto social; se constituye en una relación dialéctica con los deseos percibidos de otros
Lacan define el deseo como su metonimia, es un cambio en el interior de la enseñanza de Lacan porque su primera formulación es que el deseo es un deseo de reconocimiento Lacan utilizaba el paradigma de la figura retórica hegeliana de la dialéctica del amo y el esclavo, en la lucha por puro prestigio entre dos hombres el que logra hacerse reconocer es el amo y el que renuncia para salvar su vida es el esclavo, después se genera una paradoja porque el amo se hace reconocer por alguien que al mismo tiempo no es reconocido por él mismo, el amo se hace reconocer por el esclavo, reconocimiento particular puesto que el que él mismo no reconoce es quien lo reconoce, esta es la paradoja del deseo reconocimiento, que es un deseo imaginario
Si existe un objeto de tu deseo ese no es otro que tú mismo, sí, pero el deseo , como en el mito de Narciso, engendra al otro, y desea ser deseado por él Ser el otro de quien no tiene otro, pues en realidad el deseo consiste en hacer sobrevivir la necesidad a su satisfacción, en usarla...
Las fantasías tienen que ser irreales dice Lacan y tb que mi necesidad es la necesidad de ser necesitado, mi deseo, el deseo de ser deseado …La verdad es que no deseamos a todos, pero sí queremos ser deseados por ese gran Otro, responsable de nuestra introducción en la comunidad de sentido, a pesar de que se encuentre encarnado eventualmente en cualquier sujeto particular, el deseo en su función inconsciente, es el deseo del Otro, se basa en la necesidad narcisa de ser humano de ser reconocido, nada más que eso
De lo que se trata en el deseo es de un objeto, no de un sujeto.
por eso se diirige la demanda de amor a la aparición del deseo, el Otro ya no es entonces en absoluto nuestro igual, el Otro al que aspiramos, el Otro del amor, sino algo que representa, propiamente hablando, una decadencia quiero decir, algo que es de la naturaleza del objeto
El secreto más impactante, el último secreto del deseo, que obliga siempre en el amor a disimularlo más o menos, su objetivo es la caída del Otro, A, a otro, a
Sólo se siente culpable quien cedió en su deseo, es únicamente el amor quien puede hacer condescender el goce al deseo, cuando el ser amado se mueve lo bastante lejos en la traición a sí mismo y persevera en su engaño de sí mismo, el amor deja de seguirlo
Mientras que para occidente, aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, para el budismo, el deseo simplemente paraliza e impide el progreso espiritual

Y que en realidad somos sujetos del deseo, somos historia del deseo, el inconsciente está estructurado como un lenguaje que no deja de manifestarse, de hablar a través de nuestras palabras, nuestros actos y gestos, así como de participar en la lógica de nuestras aversiones y atracciones, el deseo no es un objeto del pensamiento ni una cosa que se pueda conocer, sino que es una expresión del ser mismo, el hecho de ser tú quien quiera que seas te hace ser deseante en realidad, no hay forma de no vivir sujetos a los movimientos de nuestro deseo nuestras palabras indican a menudo a pesar de nosotros o de nuestras intenciones la dirección de nuestro deseo
Los actos fallidos, las homofonías, el creer oír una cosa cuando nos dicen otra, todos los gestos comunicativos son interpretables en términos de deseo; podría decirse que el deseo es la causa y la solución de todos nuestros problemas, cuando deseamos algo una persona, un trabajo, etc..., a grandes rasgos estamos extrayendo un elemento muy particular del mundo y prestándole una gran cantidad de atención, pues el desear supone una falta, la cual el elemento objeto del deseo, o su posesión, habrían de llenar, el problema es que apenas tenemos aquello que deseamos, no lo deseamos más o deseamos algo que nunca se nos hubiera ocurrido desear y el problema es que la gente no sabe desear, sino que aprende a desear aquello que cree que los otros desean Queremos ser deseables para el otro, queremos ser deseados, pero en nuestras interacciones sociales es muy posible que estemos siguiendo el guión que la moral y el supuesto sentido común nos da sobre el deseo. Interpretamos papeles en una obra donde nadie sabe quién es el autor ni en qué consiste el argumento, pero todos actuamos en alguna medida El asunto complicado es saber distinguir entre el deseo y la fantasía, ¿Seríamos más felices si todas las personas dijeran exactamente lo que desean y, en el acto, se les cumpliera? Probablemente no, porque la satisfacción en ocasiones proviene no tanto de la realización del deseo sino de su fantasía, como en el perverso, o de su aplazamiento, como en algunas histerias

Efectivamente, si el hombre es un ser existente y es consciente de su existencia es en tanto ser que desea; el deseo nos mueve a permanecer y acrecentar lo que somos En el mundo natural lo vemos fácilmente cuando observamos a los animales y plantas que son inducidos al movimiento y desarrollo por el deseo de existir, también llamado instinto de supervivencia Si un animal careciera de este instinto moriría pues no apetecería el alimento ni el aire para respirar; ese impulso es lo que guía sus comportamientos a lo largo de toda su vida. ¿No ocurre lo mismo en el hombre? Para Spinoza es claro que sí
Y Schopenhaur dice que si nos aceptamos como seres contingentes, tendríamos necesariamente que aceptar la carencia como algo intrínseco a nuestra existencia.
El hombre es perfectible, el hombre no es el Ser, la existencia del hombre no es necesaria, el hombre muere, el hombre es contingente: el hombre es carencia. El hombre necesita, el hombre desea El hombre es necesidad, el hombre es deseo Si fuéramos seres acabados, completos, no nos haría falta nada, no nos haría falta alimento, no nos haría falta salud, no nos haría falta compañía, etc. Pero no lo somos, todo nos hace falta, sin importar cuanto tengamos; inclusive sentimos que nos hace falta vida
No tenemos pero queremos, queremos porque nos hace falta, nos hace falta porque necesitamos...,
Por ejemplo, yo necesito comer, si no comiera nunca, moriría de hambre; entonces escojo comer, trato de eludir el dolor que produce necesitar alimento. Si no me indigesta la comida, pasaré unos instantes confortables, y seguiré vivo. Mientras esté vivo tendré hambre, hambre de todo lo que un hombre necesita...
Todo lo que deseo se me resiste. Todo lucha; yo lucho. Yo como antes de ser comido. Yo mato antes de ser asesinado. Yo miento antes de ser estafado,
el hombre desea, el hombre sufre... el placer conduce al hastío, y la insatisfacción a la frustración pues el hombre sufre: el hombre desea, ese es el círculo vicioso en el que nos encontramos prisioneros, esclavos de la voluntad de vivir
Es posible un conflicto continuo entre el deseo y la realidad, un desencuentro existencial que rescata lo invisible y lo profundo, que el tiempo se encargue en transformar en olvido y dolor, devolviendo al hombre una y otra vez a su aislamiento...

Observaciones
Las redes sociales si no se dosifica bien pueden crear trastornos emocionales pues se crean afectos en fantasías que pueden encerrar un peligro grave: las personas pueden tender a sentir emociones muy intensas hacia personajes ficticio
Efectivamente porque yo es un Otro, lo real no es ninguna especie de realidad detrás de la realidad, sino el vacío que deja a la realidad incompleta e inconsistente Es la pantalla del fantasma del deseo, la propia pantalla en sí es la que distorsiona nuestra percepción de la realidad, la triada de lo simbólico imaginario/ real se reproduce dentro de cada parte de cada persona...Yo es un Otro, de Rimbaud; esta frase se atribuye al poeta Rimbaud. Yo es otro es una de las frases más estremecedoras de la identidad contemporánea Se refiere a que ese que ya no soy y que ha dejado de pertenecerme, actúa por su propia voluntad.

Reflexiones varias
Por motivación?.., queremos lo que no tenemos y, cuando lo tenemos, ya no lo queremos...
Parece que el mundo se gobernara con psicología inversa
Creo que continuamente caemos en contradiciones, queremos una cosa hoy y mañana queremos otra; vivimos solo para la satisfacción del momento. Nada mejor que mantenernos firmes y claros con lo que queremos, conocer la razón pues amor y deseo son dos cosasdiferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.... La realidad, sí, la realidad,
un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo.
El deseo es el apetito con conciencia de él Consta, pues, por todo esto, que no nos esforzamos por nada, ni lo queremos o deseamos porque juzguemos que es bueno, sino que, por el contrario, juzgamos que algo es bueno porque nos esforzamos por ello, lo queremos, apetecemos y deseamos
Para S, el deseo (conatus) es el afecto básico cuyas primeras variaciones son la alegría y la tristeza, de las cuales se derivan todas las demás, incluido el amor. El amor es la conciencia del paso de una menor a otra mayor perfección (potentia), ésto produce alegría. Así, el amante experimenta alegría a través de este florecimiento personal provocado por el objeto amado. La esencia del hombre es el deseo de buscar todo cuanto contribuya al mejoramiento de nuestra naturaleza; en particular nos necesitamos los unos a los otros, necesidad que constituye el reconocimiento de nuestra carencia de los demás 'nada es más útil al hombre que el hombre mismo'
Unos como S. dicen que el amor es un proceso acompañado de alegría, de placer, provocado por una causa externa, en ese proceso, el hombre experimenta el paso a una mayor perfección que va acompañado, de un aumento de su potencia, su fuerza, su alegría Este crecer su potencia, su fuerza, sería expresión y conocimiento de ese proceso que llamamos amor -que no es otra cosa que el conocimiento de la determinación intrínseca de nuestra naturaleza Así, el hombre que tiene una idea clara y distinta de su propia determinación, se ama a sí mismo
Otros interpretan a Spinoza que el amor es una salida de sí mismo, y que la determinación es la que te une al otro pero al que amas es al otro, en cuanto te produce alegría, no a la determinación, amar es ser capaz de salir de uno mismo, aunque para encontrar esta alegría a través del otro
Y hay quienes concluyen que efectivamente, determinaciones necesidades... Te amo porque te necesito para mi alegríaTodos buscamos nuestra alegría, pero la podemos buscar a través del encuentro con el otro o utilizando al otro., el otro siempre está., es decir que aunque siempre seamos egoistas hay un egoismo que compartimos con el otro y otro que no compartimos con el otro.Es lo que más tarde Freud llamo narcisismo, para la soberbia y la vanidad
y que todo es para sobrevivir, es el conatos... ,el que no ama también necesita una imagen de sí mismo para sobrevivir en la alegría
Quizás estar vivo sea percibir los instantes que se mueren
Ver enlace:
j GoIz
5 julio 2017
F C L Cernuda, Lacan, Freud , A Kojève, Spinoza, Sartre, G Bataille, Merleau Ponty y otras fuentes alternativas



















