Soy un espíritu en lucha, vivimos merced a la incertidumbre
Unamuno

Necesitaría un alma más saludable para aprender a reposar...
para tomar la decisión de ser Yo, de asumir el reto de intentar vivir a la altura de mí mismo
Somos seres limítrofes, encerrados para siempre y a solas con la voluntad de querer serlo todo y la convicción de no poder ser nada. Nunca nos realizamos. Somos dos abismos un pozo mirando fijamente al cielo
Todo en mí es tendencia para ser a continuación otra cosa; una impaciencia del alma consigo misma, como un niño importuno; un desasosiego siempre creciente y siempre igual Todo me interesa y nada me cautiva
Llevo conmigo la conciencia de la derrota

Quiénes éramos?
¿Seríamos dos o dos formas de uno?
No lo sabíamos ni lo preguntábamos.
Un sol vago debía existir,
pues en la floresta no era de noche.
Un fin vago debía existir, pues caminábamos.
Un mundo cualquiera debía existir,
pues existía una floresta.
Nosotros, sin embargo,
permanecíamos ajenos a lo que fuese
o pudiese ser, caminantes unísonos
e interminables sobre hojas muertas,
oidores anónimos e imposibles
de hojas cayendo. Nada más.
Fragmento, Desasosiego F Pessoa

Me da más pena de los que sueñan lo probable, lo legítimo y lo próximo, que de los que devanean sobre lo lejano y lo extraño.… El que sueña lo posible tiene la posibilidad real de la verdadera desilusión, no puede pesarme mucho el haber dejado de ser emperador romano, pero puede dolerme el no haberle hablado nunca a la costurera que, hacia las nueve, dobla siempre la esquina
de la derecha.
¡No: no digas nada!
Suponer lo que dirá...
Yo oí lo mejor
de lo que dirías...

Conocer es no conocer, he ahí lo más excelente.
El amor más grande nunca será aquel que se puede expresar mediante palabras limpias y dulces, el amor más grande tampoco será aquel que se expresa frotando suavemente una mano contra otra, el amor más grande es aquel que no puede expresarse, del que ni siquiera se puede hablar
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Fragmentos Libro del Desasosiego
----"Ninguno de nosotros quería saber del otro, aunque ninguno de nosotros proseguiría sin él, la compañía que nos hacíamos era una especie de sueño que cada uno de nosotros tenía, el ruido de los pasos unísonos ayudaba a cada uno a pensar sin el otro, y los propios pasos solitarios le habrían despertado, la floresta era toda ella claros falsos, como si fuese falsa, o se estuviese acabando, pero no se acababa la falsedad, ni se acababa la floresta, nuestros pasos unísonos seguían siendo constantes, y en torno de lo que oíamos de las hojas pisadas iba el ruido vago de hojas que caían, en la floresta convertida en todo,en la floresta igual al universo....
Un susurro, ora brusco ora suave, del viento desconocido, un murmullo, ora alto ora bajo, de las hojas presas, un resquicio, una duda, un propósito que había terminado, una ilusión que ni siquiera había existido: la floresta, los dos caminantes, y yo, yo, que no sé cuál de ellos era, o si era o dos o ninguno, y asistía, sin ver el final, a la tragedia de no haber nunca más que el otoño y la floresta, y el viento siempre brusco e incierto, y las hojas siempre caídas o cayendo, y siempre, como si por cierto hubiese fuera un sol y un día, se veía claramente, sin ninguna finalidad, en el silencio rumoroso de la floresta...
deseo partir no para las Indias imposibles, o para las grandes islas del Sur de todo, sino para el sitio cualquiera aldea o yermo que tenga en sí el no ser este sitio Quiero no ver ya estos rostros, estas costumbres y estos días Quiero reposar, ajeno, de mi fingimiento orgánico Quiero sentir al sueño llegar como vida, y no como reposo Una cabaña a la orilla del mar, una caverna, incluso, en la falda rugosa de una sierra, puede darme esto Desgraciadamente, sólo mi voluntad no puede dármelo
La esclavitud es la ley de la vida, y no hay otra ley, porque ésta tiene que cumplirse, sin insurrección posible ni refugio que encontrar Unos nacen esclavos, otros se vuelven esclavos, y a otros les es dada la esclavitud El amor cobarde que todos tenemos a la libertad que, si la tuviésemos, la extrañaríamos, por nueva, y la repudiaríamos es la verdadera señal del peso de nuestra esclavitud.
Yo mismo, que acabo de decir que desearía la cabaña o la caverna donde estuviese libre de la monotonía de todo, que es la de mí, ¿osaría yo partir para esa cabaña o caverna, sabiendo, por conocimiento, que, puesto que la monotonía es de mí, la habría de tener siempre conmigo?
Yo mismo, que me ahogo donde estoy y porque estoy,
¿dónde respiraría mejor, si la enfermedad es de mis pulmones y no de los aires que me rodean?
Yo mismo, que anhelo alto el sol puro y los campos libres, el mar visible y el horizonte entero,
¿quién me asegura que no extrañaría la cama, o la comida, o no tener que bajar los ocho tramos de la escalera hasta ¡a calle, o no entrar en la tabaquería de la esquina, o no darle los buenos días al barbero ocioso?
Todo lo que nos rodea se vuelve parte de nosotros, se nos infiltra en la sensación de la carne y de la vida, y, baba de la gran Araña, nos liga sutilmente a lo que nos rodea, enredándonos en un lecho suave de muerte lenta, donde oscilamos al viento, todo es nosotros, y nosotros somos todo,
¿pero de qué sirve esto, si no es nada?
Un rayo de sol, una nube cuya sombra súbita dice que pasa, una brisa que se levanta, el silencio que llega cuando cesa, un rostro u otro, algunas voces, la risa casual entre ellas, que hablan, y después la noche en que emergen sin sentido los jeroglíficos rotos de las estrellas
Existe un cansancio de la inteligencia abstracta y es el más horroroso de los cansancios No pesa como el cansancio del cuerpo, ni inquieta como el cansancio de la emoción Es un peso de la conciencia del mundo, un no poder respirar con el alma
Entonces, como si el viento en ellas diese, y fuesen nubes, todas las ideas en que hemos sentido la vida, todas las ambiciones y designios en que hemos fundado la esperanza en su continuación se rasgan, se abren, se alejan convertidas en cenizas de nieblas, harapos de lo que no ha sido ni podrá ser, y tras de la derrota surge pura la soledad negra e implacable del cielo desierto y estrellado
El misterio de la vida nos duele y nos empavorecemos de muchas maneras,unas veces viene sobre nosotros como un fantasma sin forma, y el alma tiembla con el peor de los miedos el de la encarnación disforme del no ser, otras veces está detrás de nosotros, visible sólo cuando nos volvemos para ver, y es la verdad toda en su horror profundísimo de que la desconozcamos., pero este horror que hoy me anula, es menos noble y más roedor, es un deseo de no querer tener pensamiento, un deseo de nunca haber sido nada, una desesperación consciente de todas las células del cuerpo y del alma, es el sentimiento súbito de estar enclaustrado en una celda infinit
¿Hacia dónde pensar en huir, si sólo la celda es el Todo?
Y entonces me asalta el deseo desbordante, absurdo, de una especie de satanismo que ha precedido a Satán, de que un día
un día sin tiempo ni substancia se encuentre una fuga hacia fuera de Dios y lo más profundo de nosotros deje, no sé cómo, de formar parte del ser o del no ser
Hay amarguras íntimas que no sabemos distinguir, por lo que contienen de sutil e infiltrado, si son del alma o del cuerpo, si son el malestar de estar sintiendo la futilidad de la vida, o si son la mala disposición que procede de algún abismo orgánico: estómago, hígado o cerebro.
¡Cuántas veces se me nubla la conciencia vulgar de mí mismo, con un sedimento torvo de estancamiento inquieto!
Cuántas veces me duele existir, con una náusea hasta tal punto confusa que no se distinguir si es tedio o si es el anuncio de un vómito! Cuantas veces…
Mi alma está triste hoy, triste hasta el cuerpo Todo yo me duelo, memoria, ojos y brazos.
Hay una especie de reumatismo en todo cuanto soy No influye en mí ser la claridad límpida
del día, cielo de un gran azul puro, marea alta parada de luz difusa. No me ablanda nada el leve soplo fresco, otoñal como si el estío no olvidase, con que el aire tiene personalidad Nada es nada para mí. Estoy triste, pero no con una tristeza definida, ni siquiera con una tristeza indefinida Estoy triste allí fuera, en la calle sembrada de cajones
Estas expresiones no traducen exactamente lo que siento porque sin duda nada puede traducir exactamente lo que alguien siente Pero de algún modo trato de dar la impresión de lo que siento, mezcla de varias especies de yo y de calle ajena, que, por lo que veo, también, de un modo íntimo que no sé analizar, me pertenece, forma parte de mí...

Observaciones sobre el atractivo desasosegado YO
Su incansable actitud de buscador de la esquiva verdad sólo le condujo a un lugar un tanto inhóspito,
la posibilidad de comprenderlo y experimentarlo todo, incluso de disfrutarlo y de sufrirlo, sólo hizo que se quede en nada, en nada, es como si la noción de todo lo que podría tener y sentir, de todo cuanto quería, le anulase, y es que acaso la única respuesta fuera sea el silencio…
consciente de la contradicción consigo mismo, consciente de ello y asediado por la necesidad de dar solución al enigma de la existencia, la dotación de sentido a sabiendas de que, por mucho que imploremos, nunca podremos al menos en vida, y quién sabe si más allá librarnos de nosotros, de eso que Schopenhauer llamó nuestro fastidioso o pesaroso yo...
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En relación al Libro del desasosiego, luminaria inmersa en los oscuros desastres del siglo XX, nos pone sobre la pista para reencontrar, a través de la literatura filosófica de Fernando Pessoa, el pedazo de eternidad que se esconde tras la perecerá existencia, La vida, espiral de la Nada, infinitamente ansiosa por lo que no puede existir.Una oportunidad sin parangón para, mediante nuestro contacto con el mundo y el trato con nuestras sensaciones, desenfocar las desdichas y sacar provecho de una Nada que nos ofrece atisbo de un Todo siempre inconcluso
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo...
J GoIz
18 dic 2017
F C Libro del desasosiego


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