domingo, 31 de diciembre de 2017

La poesía del pensamiento

Toda filosofía es estilo Ninguna proposición filosófica fuera de la lógica formal es separable de sus medios y contextos semánticos

G Steiner

Esta afirmación del autor podría ser la síntesis de cuanto  dice  sugiere Steiner en el libro La Poesía del pensamiento, deslumbrante ensayo que nos habla de la música del pensamiento ligada al uso del lenguaje

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Pero no sé si George Steiner conoce el renombrado verso de Miguel de Unamuno Piensa el sentimiento, siente el pensamiento, en el que de forma sintética y precisa se nos plantea el dilema entre el pensar y el sentir, entre pensamiento y poesía En él, Unamuno encontró una tan certera como salomónica solución a un viejo dilema al que tampoco es ajeno La poesía del pensamiento de George Steiner, que desarrolla por extenso dicho dilema, ya desde su título contundente, pero matizándolo, señalando prioritariamente las diferencias entre el pensamiento y la literatura, o aludiendo a un pensar desprovisto de metáfora Así lo hace para evitar quizá el no menor radical dilema aunque en el fondo lo plantee entre filosofía y poesía que nuestra María Zambrano abordara de una manera tan osada como melodiosa. 

De todo esto y mucho más habla Georges Steiner en este muy recomendable libro que acabo de leer


Tb de ese saber encontrar en la lectura de filósofos, científicos o escritores, ese punto en el que la prosa que leemos podría ser poesía, para concluir que es eso precisamente la música del espíritu

pues escribir poesía significa adquirir el conocimiento a través de la forma
Nunca reconozco el lenguaje en mi boca ni las palabras escritas,
Y lo que digo sucede en un discurso perdido o en un futuro,
No es sino seducción, seducción y ser seducido,
Y ese miedo que invade al hombre cuando descubre
Que grito y eco, gesto y comprensión, todo lo habitual,
Es como algo regalado para siempre que de repente puede
Extinguirse, y que él está solo 
En mitad de la vida. 
Hermann Broch
Como integrante H B del grupo de creadores (del que forman parte, por ejemplo, Franz Kafka James Joyce...) llevaron a cabo, en los comienzos del siglo XX, una renovación radical de la escritura
Poeta renuente, dificil de manejar, poco dispuesto a hacer una cosa que se le dice...,
Hanna Arendt, en su digno ensayo acerca de Hermann Broch, nos advierte que éste fue poeta a pesar suyo
Dedicado a la literatura, la filosofía, las matemáticas y la psicología, H Broch encarna al hombre de nuestro siglo; el hombre que, enfrentado a la totalidad del Ser, elige la poesía metáfora, significancia, lucha y unión de los contrarios, la obra de arte como continente esencial del infinito y la nada; pero que, a un mismo tiempo y por el mismo deseo, recurre quizá por temor a la posibilidad a la ciencia esencia del Absoluto productivo del capitalismo como medio para transformar lo real Es decir, Broch escindido por el siglo le pedirá a la ciencia lo que sólo la poesía puede dar, y dudará de la poesía porque no es capaz de superar las improbabilidades de lo científico



Para este austriaco autor de La muerte de Virgilio 1945 una de las novelas imprescindibles del siglo XX, la poesía incorpora el pensamiento al lenguaje poético, consiguiendo poemas intensos y llenos de sugerencias.

Por ejemplo Walt Witman
Donde los tallos brotan, en el medio terrestre del ser,
Allí se levanta la poesía:
Sin embargo, llega hasta la frontera más externa de la vida,
Y ¡mira!, no está fuera,
Está en el alma.
Dentro la frontera y fuera el medio,
Uno pariendo al otro, uno entretejido en el otro,
Sólo esto es poesía…
Sin duda, al final descubres con sorpresa
Que es sencillamente tu vida,
La vida del hombre.
1943. Poemas, 1953. Traducción de Monserrat Armas y Rafael-José Díaz.

Hermann Broch como el justo sufrirá cárceles y persecuciones vivirá la agonía del exilio, la certidumbre de que este mundo como es no es para el hombre sino para quien derrama la sangre del hombre
Voces es un largo poema dividido en tres partes 1913, 1923 y 1933, 
que marca el retorno de Broch a la poesía; es el gesto desesperado de quien, habiendo renegado de su condición de poeta, descubre que, aun a pesar suyo, debe hacer poesía Si la obra de arte es el destello del absoluto que arde y se renueva en el hombre, la voz del poeta es indispensable

Entre Ser y  Nada

1 Voces 1913 fragmento

De todos los sufrimientos
que los hombres se infligen entre sí,
no es la guerra el peor mal,
es sólo el más absurdo
y padre de todas las cosas.
Y el mundo de los hombres
ha heredado de la guerra la insensatez,
que está incrustada inextirpable en su carne.
Dolor, ¡oh, dolor!
La insensatez no es más que falta de imaginación,
ridiculiza lo abstracto,
habla absurdamente de cosas
santas,
del suelo y del honor de la patria,
de mujeres y niños a los que hay que defender.
Pero si se halla ante lo
concreto, entonces enmudece
y es incapaz de imaginar los rostros,
los cuerpos y los miembros
desgarrados de los hombres,
así como el hambre que en mujeres
y niños ella misma
ha despertado.
Así es la insensatez, merecedor
a de la piedad de Dios,
la insensatez de los filósofos y de los poetas,
que hablan, sin saber, de espíritus sangrantes,
de bocas babeantes,
y de la santidad de la guerra.
Pero deben evitar las banderas ondeantes
de las barricadas,
pues allí acecha la verborrea abstracta,
la falta de responsabilidad sangrienta y sanguinaria.
Dolor, ¡oh, dolor!

Al contrario de los románticos del siglo xix Broch conocerá la fuerza, el poder del déspota totalitario (llámese Dios, Hitler, Stalin, los Aliados o lo que sea, padecerá la violencia de la guerra como modo de reproducir la angustia, el temor del Amo, lo que el Poder produce para subsistir; o sea, para erigir al Estado por encima de los cuerpos, el Leviatán burgués no dudará ante la masacre. Porque Leviatán mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo (Job. 41, 26).

El hombre! Como la hierba sus días,
como la flor del campo, así florece;
pasa por él un soplo, y ya no existe,
ni el lugar donde estuvo le vuelve a conocer.

La Voz de  H B se moverá indecisa entre el silencio y la verdad; pues desea llegar a ese punto donde las palabras ya no son los puentes sino la meta, el punto final, la emancipación de los hombres. Viejo sueño romántico: hacer que las voces regresen a la Voz, llegar al lugar donde decir Yo es decir Nadie y es decir Todos.

Voces 1933 fragmento

No nos engañemos,
nunca seremos buenos;
arrastrados de borrachera en borrachera,
vamos hacia la tortura y la sangre.
Amamos la pena de muerte,
con el látigo, la soga y los gritos;
con cincuenta valientes latigazos
liberamos las costillas y la columna vertebral.
El hierro del garrote
quiebra lentamente la nuca,
y de la hirsuta barba del reo
cuelga la lengua azul.
Nuestro progreso tiene mucho que agradecer
a la juiciosa guillotina;
la silla eléctrica,
que tortura sin hablar,
sirve para idéntico fin.
Los patíbulos de acero
para dos o cuatro personas,
orgullo del ejército alemán,
se mueven sobre neumáticos de goma.
Las plumas diseñan en los tableros de dibujo
y nadie, nadie, siente temor.
La nueva cruz de Gólgota
hecha de tubos y enchufes,
se puede transportar, brillante, sobre ruedas,
exacta, para que la gente lo crea,
y luego los ingenieros
le atornillarán allí.

Ya lo dijo Cortázar, Broch, como Musil y Lezama, no puede ser popular, no puede estar en manos de todos porque hay manos manchadas de sangre; no todos son inocentes, no todos están libres de culpa, por eso Villaurrutia (ese famélico Goethe de nuestra post-revolución) exigía, suplicaba que lo del pueblo fuese sólo para unos cuantos, lo cual me parece justo, a condición de que unos cuantos sean todos los justos y esto ocurrirá el día en que el corazón y la cabeza hagan cierta la posibilidad de ser libres para la libertad.

3 Voces  1923
Mil novecientos veintitrés. ¿Por qué tienes que hacer
poesía?
Para informar de todas nuestras negligencias

Es en la santidad, sólo en ella,
donde el hombre se enriquece más allá de sí mismo.
Y cuando, sumido en la plegaria, se entrega
a algo superior,
la parte anterior de su cabeza, el rostro,
se hace más humana,
su existencia se humaniza y adquiere plenitud,
el mundo tiene sentido para él.
Pues sólo en la santidad, sólo en ella,
encuentra el hombre la convicción
sin la cual nada tendría sentido,
el convencimiento de la veneración
que se dirige a lo más grande y que,
precisamente por ello, es la pura sencillez sobre la tierra
la ayuda al prójimo es buena, el asesinato malo,
sencillez de lo absoluto.
Todo lo santo lucha por este absoluto,
se acerca al martirio y, atrayendo hacia sí
la vida simple, la eleva hacia la santidad,
hacia la única convicción soportable,
hacia la pureza más sencilla.
Pero cuando
esta convicción y santidad
y esta sencillez desaparecen,
cuando son destronadas
por diversas convicciones muy santas
o, mejor, son reemplazadas
por otras opiniones muy puras
que juegan a la santidad irrespetuosamente,
aparece la idolatría,
el culto a muchos dioses,
culto que ya no permite al hombre dirigirse a lo más
grande,
no, le arroja a lo inferior a él, de suerte que
pierda su humanidad, caiga en el rebajamiento de sí
y finalmente, con una falsa veneración, se dirija
plegarias a sí mismo,
sin venerar la auténtica humanidad: aquí aparece lo
pagano,
el vacío del mundo en el que todo tiene el mismo peso,
en el que todo tiene la misma santidad pagana.
Y así se enfrentan las convicciones,
al no existir veneración ni santidad ni distinción,
y cada una de las convicciones es la más santa,
la absoluta, y quiere aniquilar a las demás,
dispuesta a cualquier asesinato.
De la abundancia de convicciones
y de las falsas santidades surge, pavoroso,
el terror
en el salvajismo ronco del vacío,
pero imitando la santidad,
de modo que incluso se podría morir por él
con la alegría de un mártir.
Y
cuando los hombres volvieron de la guerra,
cuyos campos de batalla habían sido un vacío ululante,
encontraron lo mismo en sus casas:
el vacío de la técnica
ululaba igual que los cañones,
y el dolor humano se tenía que refugiar,
como en los campos de batalla,
en los rincones de los espacios vacíos,
circundado por aquella ronquera que produce el miedo,
rodeado sin compasión por la nada más brutal.
Entonces les pareció a los hombres
que todavía continuaban muriendo,
y preguntaron lo que preguntan todos los moribundos:
«¿Por qué, con qué fin hemos malgastado nuestra vida?
¿Qué nos ha conducido a este vacío?
¿Qué nos ha entregado a la nada?
¿Es ésta en verdad la determinación del hombre?
¿Es ésta su suerte? ¿Es que verdaderamente nuestra
vida
no puede tener otro sentido sino este sin-sentido?»
Mas las respuestas a estas preguntas
las hacían los mismos hombres,
y eran por tanto opiniones vacías,
otra vez el vacío de la nada,
cobijado en la nada,
formado por la nada,
y por eso predestinado a sumergirse de nuevo
en la confusión de las convicciones
que obligan al hombre a ofrecerse nuevamente en
holocausto,
a ofrecerse de nuevo en la guerra,
a ofrecerse de nuevo a la heroicidad pagana y vacía,
a la muerte sin martirio,
al sacrificio vacío
que nunca vuelve a crecer sobre sí mismo.
¡Ay de la época de las convicciones huecas
y los sacrificios vacíos!
¡Ay del hombre de vacío altruismo!
Pues aunque los ángeles le lloren
será un llanto inútil.
¡Fuera convicciones!
¡Fuera el caos de las convicciones,
la santidad pagana!
¡Oh simplicidad de la vida sencilla!
¡Oh absoluto!
¡Oh, dadles ya su eterno y sano derecho!
¡Oh piadosos deseos! Nadie puede cumplirlos,
pues todos son culpables, sin serlo,
de no cumplirlos:
pero aquel que se aproveche de la culpabilidad humana
en su propio beneficio,
recibirá el castigo de su culpa;
la maldición de la infamia caerá sobre él.
Versión de María Ángeles Grau

La poesía es pensamiento que respira, y palabras que queman

j GoIz
31 dic 2017


Fuente La Poesía del pensamiento, de G Steiner



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