lunes, 26 de febrero de 2018

Modos de Autorreferencia

Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, debo decirles, no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella, les dirá quién soy yo
Pablo Neruda

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Es un poeta que ha hecho de su vida la materia y la sustancia de su poesía; en efecto, Neruda ha sido siempre el poeta de su propia vida, pero no a la manera de un biógrafo de sí mismo, sino realizando su vida a través de su poesía, quizás un poco a la manera de Whitman, de Victor Hugo o de Proust

su idea del hombre infinito es constante y refleja sin duda una conciencia de desolación sin límites, sin horizontes, nada sabría decir de mí ni de nadie, es la hora de siempre, mi alma, una raya derecha e infinita, sin comienzo y sin fin

Pero quiero dejar que sea el propio Pablo Neruda quien cierre este articulo con una autorreferencia más contenida en Memorial de Isla Negra, volumen IV, poema, Para la Envidia, y que resume admirablemente los postulados de toda su poesía, la de ayer, la de anteayer y la de hoy, la poesía del amor, la poesía de la angustia, la poesía de la claridad, del combate y la esperanza

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Yo salgo a ser lo que amo, la desnuda 

existencia del sol en el peñasco, 
y lo que crece y crece sin saber 
que no puede abolir su crecimiento: 
dar grano el trigo: ser innumerable
sin razón: porque asi le fue ordenado:
sin orden, sin mandato,
y, entre las cosas que no se reparten, 
tal vez esta secreta voluntad, 
esta trepidación de pan y arena, 
llegaron a imponer su condición
y no soy yo sino materia viva 
que fermenta y levanta sus insignias 
en la fecundación de cada día.

j GoIz
26 gebrero 2018

sábado, 24 de febrero de 2018

Poesía y Pintura, Arte, Pasión y Cultura

Desde luego que para el arte, donde se tiene necesidad de tiempo, no estaría mal vivir más de una vida

Cuando Vincent se enteró de que su hermano Theo iba a ser padre escribió: 

Vincent van Gogh (1853-1890). Campo de trigo con segador a la salida del sol (1889). Museo Van Gogh, Amsterdam

Campo de trigo con segador



¿Sabes lo que espero si es que algún día vuelvo a tener esperanza? 


Que la familia signifique para ti lo que la naturaleza significa para mí, los terrones de tierra, la hierba, el amarillo del trigo, los campesinos... En otras palabras, que el amor a los tuyos no solo te anime a trabajar, sino que, en caso necesario, te ayude a encontrar consuelo y recuperar fuerzas



Sembrador con el sol de poniente, (1888)


A V V Gogh,

Espero impaciente esos veranos embriagados por el rumor de la brisa y de sus luces doradas sobre los campos, los azules y los amarillos sol, los violáceos remolinos de los cielos libres, abiertos y calmos 

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Sembrador a la puesta de sol, (1888)


En campos donde descansa el sol, su gama de amarillos y rojos , los naranjas bermellón; tardes, después de segar los campos
de luz, girasoles, de lirios y trigales; noches,  onduladas en círculos, que  exaltan  una visión intima  y eterna; y  anémico y febril de alma torturada, llena de pesar, exponga la vida y el  juicio destruido a medias,  a pesar,  y permanezca  lo que importa, la estela
jGoiZ

Emecoloeur: El amarillo no tan amarillo de Van Gogh

la siesta
j GoIz

24 febrero 2018

Cantos de libertad y de melancolía

Un 24 de febrero de 1837 nacía una de las poetas más universales que han dado las letras españolas y gallegas,  Rosalía de Castro. 

Tanto su biografía como versos que compuso son un canto a veces angustioso y triste, a veces exaltado, casi rabioso a la libertad, a la libertad del pueblo oprimido, a la libertad de la mujer recluida a los quehaceres domésticos, a la libertad, en fin, de ser quien uno está llamado a ser...
Nunca rindió sus armas frente a la adversidad frente a las infidelidades del marido, frente a las necesidades económicas cuando debía hacerse cargo de una familia numerosa, frente al desprecio de quienes veían en ella una mujer soberbia con aires de grandeza, frente a los poderes establecidos, frente al machismo imperante, frente a los oligarcas que arrebatan las tierras a quienes las cultivan, y en fin, frente a todo atisbo de injusticia

Y es que, ¿qué le importa el mundo a quien tiene la eternidad?
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Óleo "La ría de Villagarcía, Sorolla
hizo suyo el nihil novum sub sole del Eclesiastés con versos inmortales, pues

Bien sé que no hay nada 
nuevo bajo este cielo, 
que antes otros pensaron 
las cosas que ahora yo pienso. 
Y bien, ¿para qué escribo? 
Bueno, porque así somos, 
reloj que repetimos 
eternamente lo mismo

sus fuerzas nunca desfallecían, su ahínco siempre se mostraba irreverente, tozudo, dolorosamente suave, como en  estos versos de En las orillas del Sar 

¿Es verdad que todo 
para siempre acabó ya? 
No, no puede acabar lo que es eterno, 
ni puede tener fin la inmensidad 

Fue siempre presa de una endeble salud, aunque su fuerte carácter le hizo recobrar fuerzas ante la adversidad
 Así describía su estado de ánimo
"Muchacha con Atado de Heno" Fernando Alvarez de Sotomayor.
¿Qué tiene?
Siempre un ¡ay¡ plañidero, una duda, 
un deseo, una angustia, un dolor… 
Es unas veces la estrella que brilla, 
es otras tantas un rayo de sol; 
es que las hojas de los árboles caen, 
es que brota en el campo la flor, 
y es el viento que silba; 
y es el frío, es el calor… 
Y no es el viento, no es el sol, ni es el frío; 
no es…, que es tan sólo 
el alma enferma, poeta y sensible, 
que todo la lastima, 
que le duele todo

En su  voz más personal  es fácil reconocer el influjo germanista de l gran poeta  H Heine brevedad, concisión e importancia y supremacía en la escritura de la subjetividad
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El yo poético cobra así especial fuerza 

Ninguno tuerce el poder de sus destinos 
infaustos o benignos; 
ni a ninguno le es dado 
renegar de su hado.
Sólo vence quien espera… 
Vuelve a vivir y espera resignado 

Recoge el sentir gallego y nacional de la época, tan impregnado de sincero pesimismo, como un reflejo de la perenne melancolía..., escribe  resignada 

las cosas han de ser como las hacen las circunstancias, y si yo no pude nunca huir de mis tristezas, mis versos menos

pues resulta inútil renegar o intentar huir de la particular oscuridad a la que nos hallamos emplazados en distintos momentos de nuestra vida, oscuridad que narra nuestros más hondos deseos y aspiraciones, pero también las más dolorosas penas y vivencias 

En vano la vista con temor en lo oscuro 
sin cesar vaga; 
uno tras otro, instantes silenciosos 
pasando van, y silenciosos llegan 
otros detrás, en la eternidad cayendo 
cual cae el grano en la moledora piedra, 
sin que el porvenir velado a los mortales ojos 
rompan las pesadas nieblas.

Es que  es esa misma lacra anímica la que, a la vez, nos empuja a persistir en una existencia que en muchas ocasiones parece poner todo en nuestra contra, no podemos luchar contra el omnipotente Destino, que trenza sus lazos con una áspera y resistente soga. 
Siega, 1935. | Galería Montenegro
Como leemos 

vamos en busca de lo nuevo porque no nos ha satisfecho ni llenado lo que hemos ido dejando atrás; porque hay una fuerza interior que nos impele a ir más lejos, siempre más lejos, en busca de aquello a que aspiramos, de nuestra otra mitad, del complemento de nuestro ser”. Pues al fin, con tintes que preconizan a Unamuno, se pregunta Rosalía 

“¿Quién que haya de morir no quiere morir esperando?”.

El tono íntimo y lo desgarrado de sus versos expresan con fuerza la desesperanza que, sin embargo y finalmente, trae esa espera. Rosalía murió rodeada de los suyos, expresando con sus últimas palabras su deseo de ver el mar pues  pensaba que ni siquiera esa muerte, el fin ora temido, ora esperado, podría traer la felicidad o el descanso, pues deja tras de sí un dolor sin igual en quienes aman al que se despide 
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Así, escribía

Y para siempre ¡adiós cuanto quería! 
¡Qué terrible abandono! 
Entre cuantos sarcasmos 
hay, ha de haber y hubo, 
no vi ninguno que abata más a los vivos 
que el de la humilde quietud de un cuerpo 
muerto

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Ya ni rencor ni desprecio, 
ya ni temor de mudanzas; 
tan sólo una sed…, una sed 
de un no sé qué, que me mata. 
Ríos de la vida, ¿dónde estáis? 
¡Aire!, que el aire me falta. 
-¿Qué ves en ese fondo oscuro? 
¿Qué ves, que tiemblas y callas? 
-¡No veo! Miro, cual mira 
un ciego la luz del sol clara. 
Y voy a caer allí donde 
nunca el que cae se levanta.


Y es que, ¿qué le importa el mundo a quien tiene la eternidad?

Follas novas
Libro de Rosalía de Castro


j GoIz
24 febrero 2018

viernes, 23 de febrero de 2018

la ausencia como instancia existencial

La soledad ontológica es nuestra condición de ser
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Caminaba en silencio, sólo sus pasos resonaban en su mente , como por una callejuela desierta en la madrugada, era tan total su soledad, bajo ese bello cielo tan grato como una buena conciencia, en medio de ese agitado gentío, que se lamentaba pleno de asombro por existir
Somos o Estamos?
Solo

Las ventanas empañadas
y las paredes húmedas
En el patio cuelga la luna.
Y tu estás parado imprevistamente
frente a la ventana.



El aire se desvanece rechazado
Con la hilera de arboles grises.
Ha habido mucha aflicción...
Ha habido muchas caídas...

Ante ti se eleva inconscientemente 
la retahíla de tiempos abandonados.
El cariño está dolido; lastima.
Y alguien está totalmente solo
j <Goi<Z
Foto
Esto significa que somos  seres temporales en tanto que vivimos el tiempo en cada tramo, somos nuestro pasado y no lo somos puesto que no podemos quedarnos estancados en lo que éramos, no importa si lo deseamos con todas nuestras  fuerzas, debemos  ser otros que nunca seremos

j Goiz
23 febrero 2018








Poética feminista

Mujer fortaleza, carne-piedra 

aquí dentro ya no podréis sitiarme


E Dickinson

Hubo mujeres que apartaron de un manotazo, como se aleja a las moscas de la sopa, a Santo Tomás, a Freud, a Milton y al resto de señores con sombrero para quienes ellas fueron únicamente unos seres delgados, susurrantes Hubo mujeres que, al escribir, borraron, pues sospechaban que sólo en mitad de esa raya con forma de horizonte se abría un punto de fuga diminuto: el único posible. Hubo mujeres que supieron, sin que nadie tuviera que decirlo, que, más allá de los confines de aquella tachadura, el resto era silencio
O C H
E Nolde 

Olalla Castro Hernández. 
La vida en los ramajes.
Devenir

Seguiremos insomnes
viviendo en los ramajes.
Madera que da a luz sólo virutas, 
sin casa, sin puentes, sin iglesia.
Para volver al negro,
al húmedo edén del que salimos.
Aquí, 
colgadas de los árboles,
las máscaras,
al chocar las unas con las otras,
nos susurran en lenguas extranjeras.
Delicioso escuchar 
sin entender ya nada

Colombine

Así termina La vida en los ramajes, el poema que abre y da título al libro con el que Olalla Castro obtuvo el premio Miguel Hernández
Entre ese poema de obertura y el cierre con el Autorretrato final, ya en las Autobiografías apócrifas de la infancia, en las cinco partes del libro habla con su desobediencia resistente la mujer-fortaleza que toma la palabra en uno de los más significativos textos del libr. Y así como García Lorca fundió en una misma vitalidad herida y desobediente a los negros del Bronx y a las mujeres oprimidas de sus dramas mayores, así también Olalla Castro
reúne feminidades y negritudes para que hablen a través de la autora mujeres invisibles como Emily Dickinson, Virginia Woolf Colombine..., representantes de una resistencia femenina que engendra los verbos insurgentes que son la savia poética y las raíces de este árbol. 
Con su palabra reivindicativa, Olalla Castro redefine el amor y los modos del deseo en los textos eróticos en los que la mujer-sujeto rompe los roles tradicionales de la relación amorosa Una actitud que reinterpreta de manera retrospectiva la espera de Penélope, que protagoniza uno de los poemas más potentes del libro,

V W
Homero mintió

No era a tejer y a destejer esperas 
a lo que dedicaba Penélope las noches. 
Dormían sus pretendientes esperando, ávidos, 
ver al fin la mortaja de Laertes, 
mientras ella inventaba sus propias odiseas.
Leía pergaminos
traídos por mar desde otras tierras 
y besaba el único ojo
de sus Cíclopes tiernos. 
En el mar que habitan las sirenas
aprendía uno a uno
los acordes-escudo de sus cantos. 
Penélope a salvo 
de la mirada de ellos,
el bozal en suspenso,
distendida la soga,
deseaba que el viaje durase para siempre.
No era a tejer y a destejer esperas
a lo que dedicaba Penélope las noches.
Ella jamás pensó que Ulises,
al fin,
regresaría.
Olalla Castro Hernández

O C H

Autorretrato final

Huí de aquel lugar donde la infancia 
era la herrumbre de un columpio roto. 
Donde al caer la tarde, distraídos,
los muchachos cazaban lagartijas 
y las chicas plegaban en silencio

La vida en los ramajes, de Olalla C Hernández 

La vida en los ramajes no viene, no sirve para inflar al Otro y que desaparezca el sujeto, sino para subrayar la defensa, la resistencia, en definitiva, la RESPONSABILIDAD del SUJETO: Responsable de sus servidumbre, síntomas y, desde luego, sus modos de goce. 


j GoIz 
23Febrero 2018 


poemas de Olalla Castro Hernández


Arte feminista_ Virginia Woolf

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que se pueda imponer a la libertad de mi mente

Virginia Woolf

blog de jajoDesign
A Dark Pool’ 1908 – 1918. Dame Laura Knight, R.A., R.W.S. (1877-1970)

La sensación de que la primera hora de cada mañana es algo tan dulce y calmo como el suave golpe de una ola, unida al presentimiento casi permanente de que algo horroroso está siempre a punto de ocurrir


Las Olas,  (Traducción por Lenka Franulic)

El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil
pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que
una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la
inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a
otra persiguiéndose en un ritmo sin fin.
Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando
sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente,
suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la
franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una
vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido,
cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del
horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el
cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire
pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras
amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se
fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo
transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo
gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras
desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se
alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde
del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro
La escritora Virginia Woolf, autora del ensayo Un cuarto propio
No voy a hacer introspección alguna. Me repito la frase de Henry James: Observar incansablemente. Observar los síntomas de la vejez que se acerca. Observar la codicia. Observar mi propio abatimiento. Con ese método, todo eso se vuelve útil. Insisto en aprovechar esta época de la mejor manera posible. Me hundiré con todas mis banderas desplegadas

 'Interior with a Table' 1921. Vanessa Bell 1879-1961.
Interior with a Table' 1921. Vanessa Bell 1879-1961.

Nadie sospechó, aquel 25 de enero de 1882, que Virginia Woolf había nacido para ahogarse. Nadie supo entonces que, con ella, todas nos ahogaríamos un poco, pero también que gracias a ella nos salvaríamos de ahogarnos. Sonrió a los que la vieron pasear entre los árboles aquella mañana de marzo. Llevaba un abrigo muy largo cuando escribió dos notas breves (una para Vanessa, otra para Leonard) en su pequeño cuaderno. Nadie previó que, antes de llenar de piedras sus bolsillos y hundirse en el río Ouse, Virginia escribiría algunos libros que cambiarían el curso de la literatura para siempre y que (algo más importante todavía) transformarían a todas sus lectoras, dejándonos como herencia una escalera muy grande y una lupa. Gracias a ella alcanzamos la altura necesaria para perder el miedo. Gracias a ella pudimos ver las cosas diminutas, invisibles con las que tropezaban nuestros pasos. Como a menudo ocurre con las grandes escritoras en cuyas biografías hubo desde el principio algo torcido (pienso en el miedo atroz a los otros de Emily Dickinson, en las depresiones recurrentes de Sylvia Plath o en las estancias en el psiquiátrico de Alejandra Pizarnik), cuando se habla de ella casi siempre se recalcan las palabras depresión, enfermedad, locura. Pero nunca se explican las razones de esa incomodidad profunda, de esa continua sensación de estar desencajada. ¿Cómo no palidecer cuando el lugar que ocupas jamás se representa, cuando siempre estás fuera de los mapas? ¿Cómo no revolverte cuando habitas un mundo que no te pertenece? ¿Cómo ser mujer en una realidad hecha por unos pocos hombres que tan sólo pensaron en otros pocos hombres mientras levantaban sus bastones de mando o se subían a los púlpitos de sus iglesias, sin mirar a los ojos a quien guisaba en sus cocinas? Cómo, además, no volverte loca, si pudiste entreabrir una puerta y asomar la cabeza a los sitios prohibidos, si tuviste la suerte de leer los libros que estaban reservados para ellos, de comprar un puñado de hojas y algo de tinta, de conseguir el tiempo y el espacio necesarios para escribir; si lograste publicar, incluso, mientras las manos de las demás se llenaban de surcos, sabiendo que todas tus hermanas se agrietaban por dentro. Cómo no llenar tus bolsillos de piedras y hundirte en el río Ouse si cada palabra tuya era sistemáticamente cuestionada, cada mínima rebelión desaprobada, cuando ellos escupían en cada una de tus pequeñas conquistas y podías intuir ya que 100 años después de escribir lo que escribiste las cosas seguirían prácticamente como estaban. Virginia, lo raro no es que tú te ahogases. Lo raro es que nosotras no te hayamos seguido. Y, si resistimos desde entonces y desde entonces luchamos, es, en gran parte, gracias a todo lo que tú nos legaste: a tu escalera, a tu lupa, a tu palabra


j GoIz
23  febrero 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

El desengaño o la perversa llama de la vida

No hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente
R Darío

El monje en el mar de Caspar David Friedrich

La pintura muestra las negras aguas de un lago o mar, el tono oscuro de la superficie del agua se eleva por encima de la línea del horizonte como niebla en la capa de nubes y hacia la cima, el cielo se aclara en un gris profundo, no se puede distinguir ninguna hora del día en particular En el seco un hombre se para y mira el agua negra, una banda de  pájaros se mueve sobre el agua...


Tristeza_jGoiZ, al carboncillo

Declive Innato

El viento denso y el cielo nube acompañan la imagen 
del agua estancada, la sequedad del plantío
susurra suavemente en el silencio del estanque
Mientras una bandada de aves silvestres cruza 
de soslayo sobre el agua sombría.

Reposa figurado un paisaje tenebroso, 
Deformes abedules mordidos 
por el pudrimiento manifiestan 
este lúgubre escenario estático. 

El crepúsculo en la cabaña negra en ruinas 
afronta el abandono y su pronta destrucción. 
Todo muere en ese espacio reseco 
estrecho cerco que separa el ser y la nada, 
fugaz reflejo de nuestro abismo personal 

La dulce melancolía de la manada 
que pace, dibuja la senda de vuelta 
Y justo cuando cae la noche, 
Bajo la luz de la luna 
sapos, entre barro y lodo testifican 
tan lamentable final
j GoIz
Caspar David Friedrich
La vida es, es esto, una insociable sociabilidad estancada, una masa  humana siempre en conflicto con sus semejantes, a los que, paradójicamente  a la vez, necesita para poder existir, yerma   de la que emanan todos los malos impulsos que nos conducen a practicar el mal, la nada, a fin de cuentas, es preferible al ser, a una vida en la que nuestras generaciones se suceden unas a otras sin poder contemplar en ellas ningún viso de evolución espiritual, no nos comprendemos, somos consciente de cómo nos las gastamos los unos con los otros, esa misteriosa fuerza que ni siquiera la filosofía puede explicar, una especie de tendencia malsana innata, de una sugestión demoníaca que determina a la voluntad a ejecutar actos reprobados, hacer el mal por el mal,y a eso a lo que llamamos moral parece responder a un inconsciente social que se propone como meta una mejora más que dudosa y que, además, nunca acaba de llevarse a efecto, pues hemos abandonado las leyes naturales,   para retornar a ellas habría que liberarse de las leyes y preceptos sociales y religiosos, que tan solo dificultan la auténtica y posible  evolución
Sentimos ansias y anhelos de algo grande, de algo enorme, un ansia dolorosa, un anhelo inconcreto por un ideal también inconcreto, un deseo de algo grande, de algo terriblemente humano pero con ellos nos moriremos, y con ellos nos enterrarán, ¿quién sabe?, quizá la muerte, al hacerlos desaparecer, los satisfaga
Caspar David Friedrich

Reflexión 
¿Cómo conciliar, entonces, ambos polos,  las desmedidas pretensiones de aquellas leyes naturales , nuestros más hondos deseos, a las que hay que dar rienda suelta, y la perversidad que parece residir en todo ánimo humano? 
Esta será una tensión 
Todos somos insaciables, y como no se pueden saciar todos los deseos, porque cada uno  es como un gavilán, pues vale más no saciar ninguno
La vida, no es más que una ilusión
La ilusoria existencia es precisamente dolorosa porque encierra la consciencia de nuestra propia evanescencia y fragilidad
Intentamos explicarnos el funcionamiento de la vida tal y como se nos presenta de luchas, intrigas por doquier, pequeños atisbos de efímera felicidad, ansias de poder, sufrimiento, etc., pero de nuevo nos encontramos con el problema del egotismo, de la contemplación constante de NUESTRO propio ombligo Todo lo vaciamos en el molde de nuestro espíritu; fuera de ese pequeño molde, no tenemos nada para asir y comprender las cosas que pasan por delante de nosotros;
en ocasiones es posible  la angustia,  la desesperación, de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz adonde dirigirse. ¿Qué se hace con la vida? ¿Qué dirección se le da? Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, pensar sería una maravilla, en ocasiones actuamos, deambulamos por la existencia en errante caminar  de nuevo, el tema de la vida como un sendero onírico se hace presente en la historia, pasar toda la vida durmiendo con un sueño agradable, ¡qué felicidad! ¡Y si el sueño no tuviera ensueños! Entonces, aún felicidad mayor pero el sueño está preñado de vida, porque en las honduras de esa muerte diaria se vive sin conciencia de que se vive sin esperanza siquiera un rastro de verdadera humanidad

Habría que considerar también que  NO todo es maldad, TAMPOCO despreciemos indiscriminadamente los pequeños respiros que nos da en ocasiones la vida a través de la amistad el amor el arte… siempre que tengamos muy presente El MUNDO ES ANSÍ, es verdad , todo es dureza, todo crueldad, todo egoísmo ¡En la vida de la persona menos cruel, cuánta injusticia, cuánta ingratitud!… El mundo es ansí.

J GoIz
21 febrero 2018

La Busca y Camino de perfección, P Baroja



domingo, 18 de febrero de 2018

Campo de trigo con cuervos

Tres caminos se bifurcaban en un campo de trigo

Y triste por no poder tomar los tres...

Tres caminos se bifurcaban en un campo amarillo,

yo tomé el menos frecuentado, y eso hizo toda la diferencia

pero no más que lo que contará con los años

j GoIz
Imagen relacionada
Campo de trigo con cuervos, Vincent van Gogh, es una de sus tres últimas obras, y una de mis favoritas,  muestra un campo con un cielo tormentoso y unos cuervos que vuelan sobre un campo de trigo Se dice que los cuervos son una premonición de su muerte

Todo apunta que fue aquí en el campo de trigo dónde se quitó la vida 

A Van Gogh lo intrigaba la soledad y la melancolía de estos paisajes de trigales bajo cielos tempestuosos y amenazantes. 
Esta pintura transmite la intensidad y la fuerza del pintor por un lado, pero por el otro lado resulta inquietante Tiene un movimiento y una perspectiva que, más allá de dar tranquilidad, generan ansiedad, reflejando de esta forma los sentimientos perturbados de Vicent El azul del cielo está en un solo plano como una unidad, mientras que el campo de trigo se ve dividido en dos planos y el camino en tres planos Los colores azul y amarillo en contraste anulan todo tipo de perspectiva.



Los cuervos

 Georg Trakl 



Sobre el negro rincón acosa
la sombra de los cuervos al mediodía,
rozando la cierva en agria algarabía,
puede verse cuán huraños reposan.

Oh cómo agitan la sombría calma
en un campo que extasía,
cual mujer que grave intuición cautiva;
puede oírse cuando regañan

por carroña, que por allí han de oler,
y vuelven de pronto al norte el vuelo;
como un cortejo se pierden en el cielo,
en aires que tiemblan de placer.

Trakl desarrolla una poesía en la que su particular uso del lenguaje le lleva a generar vívidas imágenes que contienen un extraordinario simbolismo, a través de las cuales muestra las mayores inquietudes de su ser. La presencia de gamas cromáticas concretas y su lenguaje asombrosamente visual le permiten crear paisajes donde veladamente se presenta, es uno de los principales exponentes de la hipotiposis en el Expresionismo alemán y sus poemas no describen paisajes ficticios, sino que más bien los dibujan.
Coincidiendo con V V Gogh destaco de la poesía de Trakl su intenso efecto visual a través de paisajes compuestos por elementos y colores simbólicos y redundantes es uno de los principales medios para exponer su sentir Mediante imágenes poéticas que conforman un entramado simbólico caleidoscópico y muy personal Su existencia 27 años.

Los cuervos, sin duda uno de los mejores poemas de Georg Trakl, describe el comportamiento de una bandada de cuervos, símbolo con lejanas reminiscencias medievales que invita a una interpretación imprudente.
La relación entre los cuervos y el hombre oscila entre la fascinación y el espanto. En muchas leyendas son difamados como portadores del mal, como ghouls, es decir, saqueadores de cadáveres que rondan por los cementerios, los campos de batalla, las horcas y los patíbulos
Por otro lado, los cuervos tienen una enorme importancia en la mitología nórdica. Odín, de hecho, posee dos cuervos notablemente fieles, Hugin y Munin, quienes le traen noticias del Midgard, nuestro mundo, y lo acompañan en sus andanzas.
En cualquier caso, la relación entre los cuervos y la muerte es tan estrecha, tan ancestral, que la tradición los asocia con el oficio de psicopompos, es decir, de acompañantes de los muertos; el mismo que ocupan, por ejemplo, en el notable poema de Edgar Allan Poe: El cuervo (The Raven), donde un insidioso pajarraco repite una y otra vez el mismo mensaje.

La perspectiva del tiempo nos hace dulcificar el recuerdo de las incertidumbres de la vida, porque de otra forma, vivir nos ahogaría


Celtic Woman - May It Be



j GoIz

17 febrero 2018


sábado, 17 de febrero de 2018

Elogio al olvido

Uno aprende que no todo cuanto considera olvidado lo está en efecto  Para Freud, sólo se recuerda lo olvidado y sólo se olvida aquello de lo cual fuimos concientes en algún momento, en algún punto recóndito e impreciso de nuestra historia, en algún punto ya irrecuperable y sus evidencias positivas, evidentes y directas Alguien memorioso no recuerda porque nada olvida, es sólo conciencia absorta en sí misma
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Viajes con mi tía de E Naranjo

Lienzo de la primera época de Eduardo Naranjo, de realismo más amable y atmósfera onírica. Espacio para un sueño, 1975


Apología (al  Olvido)

Imposible poder vivir sin olvidar

El olvido nunca es total.
Arrinconado hunde su interrogante
en las capas mas profundas del alma 
y embalsama lamentos, rememora;
recorre hacia atrás para atisbar
la eterna obcecación de los aquí_es, 
esbozados con los ahoras en los espacios 
lanzándose al destino a todo gas 
para llegar y recuperar las imágenes 
que le fueron escamoteadas por la amnesia.

Antes o después, con brío
que nos asombra y desconcierta,
aflora del subsuelo, renace lo apagado
e incluso aquello que el fuego destruyó,
con la promesa bíblica
de que no quedaría piedra sobre piedra,
cede el paso a un joven tallo
que los años cincelarán como estimable hiedra

Lo olvidado, arroja mordiscos 
en las oquedades de la desmemoria 
en la pulpa interna de nuestra conciencia, 
Guardería de nostalgias clandestinas. 

Lo que ni siquiera sabíamos que se guardaba,
zumba nuestra desmemoriada conciencia
para forzarnos a reverdecer de nuevo
entre mundos renacidos.
El fuego arrasa, las cenizas engendran


j GoiZ

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La gallina ciega Goya El fondo de paisaje recrea las orillas

del río Manzanares a su paso por Madrid

y las lejanías reconocibles de la sierra de Guadarrama

Si uno olvida es porque se acuerda demasiado bien, a pesar que memoria y olvido son infieles convivientes pues olvido es una forma de libertad y hermana ausente de la memoria


Moritz von Schwind
El olvido está lleno de memoria y la memoria de
recuerdos que alguna vez fueron olvidos



j GoIz

17 febrero de 2018






viernes, 16 de febrero de 2018

Elogio al ocaso

Con la brisa rojiza, las aves se marchan, baja la tarde y ... es más grande el crepúsculo azul naranja, la luz se desvanece, se va huyendo el día y . .. agazapadas las sombras, la noche, las estrellas aparecen, y miro con ternura la luna al contemplar la tarde ya dormida


Reverberación

En tardes de crepúsculo sereno,
se pueblan de sombras los espacios
y las conciencias de sueños.


Sobre un fondo de matices irisados
el contorno de la casa de campo
los altos troncos de los árboles negros,
cuyas ramas semejan un encaje
ajetreadas por el viento
se despuntan oscuras, melancólicas
como un misterioso espectro

En estas horas de ceremoniosa calma
merodean los pensamientos
y buscan a la sombra de lo ignorado
la quietud y el silencio.

Caen sobre las cosas de la vida
las sombras de lo eterno
y las conciencias promueven su marcha
al lugar del recuerdo que se vuelca en el paisaje

Que en las tardes, en los instantes del divino ocaso sereno 
se cubren de sombras los espacios 
y las conciencias de sueños 

j GoIz 

pero nada es lo mismo, nada permanece, la mañana que ha sido alba, la tarde que ha sido crepúsculo, la noche que se ahonda en el sueño que corre arrebata el misterioso tiempo y condena al olvido el recuerdo,,,así surgen, nefastos e ilusorios, los días en un lastimado destino en vano 


j GOiz
16 febrero 2018







Bajo la espada de Damocles o la conciencia de la derrota

El perro semienterrado, de Goya

GoyaPerroSemihundido

Mirar un cuadro
Resultado de imagen de pinturas negras de goya

Nada ni Nadie puede huir de sí mismo


El hilo de la vida está dañado desde su mismo comienzo

Philipp Mainländer


...Igual que en invierno las verdes hojas

caen del árbol, y la rica vida de las plantas 

fluye hacia las raíces y allí se reúne, 
así perdí 
juventud y alegría, y con todas mis fuerzas 
vertí hacia dentro mi vida entera. 
Pero ni la primavera a una nueva juventud me llama, 
ni la alegría de nuevo despierta. 
Pues en mi dolorosa y feroz rabia vive; 
Y con la excitada sangre del corazón 
alimento el fuego salvaje 
de la consumidora llama.

Amalfi, fragmaento. 
Philipp Mainländer
Imagen relacionada

Aunque la oscuridad no es absoluta, como ya adujo Lucrecio en su De rerum natura, nos constituimos como seres errantes, portadores de una mínima luz que intenta iluminar las vastas tinieblas que rodean cada vértice de nuestra existencia




El perro semihundido, Psicoanalisis 



Goya era viejo al pintar este cuadro... Freud vino a decir, más o menos, que para analizar hay que escuchar observar atentamente hasta ver surgir un patrón y en otro momento habló de cegarse artificialmente para percibir los pasajes oscuros

sé que el juicio estético es una cuestión de gusto, que no deriva de conceptos porque hay infinitos puntos de vista posibles y el espíritu de esta obra nos toca o no nos toca, pudiéndose contemplar cada vez y comentar en cada ocasión de diferentes modos, sobre gustos, nada escrito, yo no lo percibo igual en dos ocasiones y eso intriga

En él veo minimalismo, con muy pocos elementos logra Goya una notable monumentalidad dramática, y es todo un enigma, con qué pocos elementos para tantas posibles lecturas...
Los creadores mismos declaran a menudo no saber exactamente cómo hicieron o cómo fueron llevados a aquello que en la obra comparece, aunque siempre procuren que las musas les cojan trabajando decía Picasso
En Semihundido pudo ser también estado de ánimo y experiencia personal de Goya, afrancesado que acabó exiliado en Burdeos Pero semihundido ¿hacia arriba o hacia abajo, emergiendo o anegándose? ¿Es caída u orto, nacimiento o agonía?
¿Es la asfixia y morbidez del reinado de Fernando VII, vivida por el Goya ilustrado de vocación gaditana?
¿Es éste un gesto de soledad y angustia, de apurada supervivencia o de esperanzado reconocimiento tras la canina proeza de haber puesto a tiro de su dueño esquivas codornices o palomas cuando la luz declina?...
Y lo que vemos, sin embargo, es ocre, sólo ocre, pero las mil versiones del ocre y acaso también tórrida polvareda que impregna el aire en el crepúsculo y se desliza amenazante sobre el cansino perro cuando ya cae la noche. ¿O rompe el alba?
es el Arte de velar desvelando y desvelar velando, las transparencias son exquisitas, la libertad creativa, enorme, la calidad matérica, imponente, esta pintura pasó de fresco en la pared de la Quinta del Sordo ¿1822-23? a recibirse en lienzo  a finales del siglo XIX Algo de cierto había,  complace pensar,  premonición de cambio, fue fresco y comparece con apariencia de óleo sobre lienzo Naufragio y nacimiento, como nosotros somos cada día, como esperanza nuestra de cada día  nos sea dada 


j GoIz
16 febrero 2018

Imágenes de Goya
Philipp Mainländer 
Perro semihundido. Revista de la S E de Ps. E De Lama

jueves, 15 de febrero de 2018

nihil novum sub sole

Bien sé que no hay nada nuevo bajo este cielo, que antes otros pensaron las cosas que ahora yo pienso Y bien, ¿para qué escribo? Bueno, porque así somos, reloj que repetimos eternamente lo mismo
R de Castro, de Eclesiastés
Imagen relacionada


¿Somos libres?



Querríamos conocer la libertad,
y sentir al viento cantarnos su anhelo, 
ser un campo copioso de surcos
verdecer y fructificar espiga tras espiga,
comer del pan blanco cotidiano. Libremente,
en cada suspiro de la aurora sin miedo,
como río libre que camina hacia el mar 

Libremente  querríamos ser, 
Libremente, ser senderos despiertos
en los espacios desplegados del mundo
ser insecto, pájaro... o animal
que pasta con su cabeza gacha

Nosotros querríamos libremente 
balbucearle a Dios en el viento que pasa 
en el largo viento de soledades desnudas
sin miedo, sin tinieblas  sin cadenas, 
como el aire del amanecer y de las nubes
como el viento.

Que estamos aquí, presos, 
y débiles, tememos y reculamos.
Que en este arca de Noé 
entrelazados navegamos, 
Que existen la vida y que prosigue
el poderoso drama y que quizás, 
a veces desesperante, a veces casi exaltado,
en vano ansiamos, este poroso pensamiento

j GoIz

V V Gogh



Somos presos de nuestro mundo, vivimos sujetos a normas  circunstancias... que obstaculizan, no podríamos nunca ser libres , encadenados a las leyes del hombre , encadenados a las leyes de la naturaleza como el paso del tiempo..., la libertad total es un fin inalcanzable, no somos de primeras ni un ser libre ni un ser contingente sino que cantamos desesperados en las orillas del difuso torrente 
j GoIz
15 febrero 2018