…Ojalá el tiempo tan sólo fuera lo que se ama, se odia
y es tiempo también…

La Bahía de Nápoles a la luz de la luna, Ivan Aivazovsky
Hay poemas que nada más leerlos te causan cierta impresión y este que viene puede ser uno de ellos porque transmite sensaciones símbolos signos metáforas objetos estéticos preguntas que no precisan respuesta..., de respuesta a instintos, sueños, pasiones, etc. que atan al incandescente recuerdo de que ineludiblemente se es mortal de que ni aflojará ni amainará jamás nuestra naturaleza transitoria que el final acaba siendo un abrazo a lo incondicional a la, en definitiva, ley de vida

Sabemos que la poesía es el terreno de lo difuso de lo que se nombra sin decir, de lo que subyace y trasciende a la palabra Importa que abra horizontes, teja surcos en nuestro pensamiento consciente o inconsciente en los que se van hilando los sentires con las hebras de los recuerdos de cada uno pues la incapacidad nuestra de resistirse a las pasiones que cuando invaden dominan más allá de las razones y las leyes naturales y que es posible que se apoderen de nuestro juicio nos provoquen e irremediablemente sucumbir a ellas

Bodegón con guitarra, Juan Gris
Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo esto es un don, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.
C Rodriguez
Ophelia, Arthur Hughes
y es que la vida no es otra cosa que una sucesión de apuestas, al nacer, sabemos nada y al morir, a veces menos, por eso intuimos, porque, nos guste o no, vivir es avanzar y aprender y, en definitiva, esto no deja de ser cosa de elegir Elegir.., ¿qué?. pero elegir, no queda alternativa, y elegimos esto, lo otro y lo de más allá, apostando por sobres cerrados de una tómbola desconocida, a veces creemos que lo hacemos bien y otras somos pura duda indefinida,
pero hay ocasiones en que se nos permite descubrir la apuesta e intuir la verdad, cuando más que parece que te alcanza una sonrisa y una mano se entrelaza y tira de ti suavemente, lo impalpable te inunda y, sí, te embriaga, puede que sea un don y eso te asusta, como siempre que te regalan algo... o sea, esperanza, fe en lo acertado de tu apuesta, vida.
Y no digamos nada de cuando la vida aprieta, cuando todo lo que no sea vacío parece haber huido de nuestra alma, entonces el don se transforma en beso y, con dulzura, cuando menos lo esperamos, nada ya, nos embriaga con su fuerza, de manera que, en plena borrachera, sentimos...que nos acogen sin que podamos defendernos

Otoño dorado, Isaac Levitan
También pienso que toda ebriedad, ebria persecución, puede ser fuente de la mayor de las delicias, pero al tiempo puede ser no más que puro escapismo y asidero, exclusiva huida hacia adelante Tiendo también a pensar que cada uno dé el significado dependiendo de multitud de variables de cómo interprete la luz de tu vida, del momento presente, pasado y futuro, del contexto, experiencias, sensaciones ...siempre será distinto, somos seres vivos y habría que hacerlo felizmente
j GoIz
23 dic 2017
F C La poesía de C Rodriguez
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