sábado, 30 de diciembre de 2017

Sueño

Soñar representa una ventana a nuestro inconsciente, los sueños, trozos de naturaleza psíquica no adulterada, sirven para dirigirnos hacia la integridad, pues suponen la posibilidad de conectarse con el inconsciente en forma simbólica y lo hacen por medio de símbolos, cada uno con un amplio significado arquetípico pero con una interpretación diferente para cada persona
C G Jung
Archivo: Briullov, Karl - Un sueño de una chica antes de un amanecer.jpg
Briullov, Karl Un sueño de una chica antes de un amanecer

A la Imaginación 

Habitaciones entrecruzadas tímidamente 
cientos de rostros irreconocibles… 
Escalonadamente, una tras otra, 
las luces palidecen. 

Cuando su refulgencia se enturbia 
y se esfuman con el crepúsculo, 
un rostro me parece conocido, 
La llama del amor descubre 
conocidos los rostros 
que otrora fueron insólitos. 

Escucho nombres de dioses y héroes, 
también de mitos y poetas 
que yo admiré de muchacho. 
Pero ninguno de ellos responde 
Ni me concede siquiera una mirada.

La fuerza de las llamas de una vela 
se decae en la nada y 
queda en el apenado corazón 
el susurro de poemas olvidados, 
ambigüedad y lamentaciones que retornan 
sobre los días y años dilapidados, 
convertidos en quimera y en sueño 
de una luz gozada en el pasado. 
J GoIz 
Archivo: Aquiles, frenético por la pérdida de Patroclus, rechazando el consuelo de Thetis 1803 Reino Unido por George Dawe.  Regalo de la Academia de Bellas Artes de Nueva Zelanda, 1936. Te Papa (1936-0012-83) MA I12.jpg
Aquiles, frenético por la pérdida de Patroclus, rechazando el consuelo de Thetis
De igual manera que en los sueños nuestra propia voluntad, sin sospechar lo aparece como el destino objetivo inexorable, y todo en los sueños viene de nosotros mismos, y cada uno es el secreto director teatral de sus sueños, a su vez también en la realidad , ese gran sueño que un ser único, la voluntad, sueña con nosotros, nuestros destinos, lo que nos acaece, acaso sean un producto brotado de lo más íntimo de nosotros mismos, de nuestra voluntad, y, por tanto acaso nosotros mismos seamos propiamente los que hemos dispuesto, aquello que parece acaecernos 
Jung creía que si queremos entender la jungla, no nos podemos contentar con solo desplazarnos por sus alrededores, debemos entrar en ella, no importa cuán extraña o aterradora pueda verse
Y es posible que sea la única forma posible de conocimiento, arrebatan nuestros pensamientos sin poder determinar el instante preciso donde el yo, bajo otra forma, continúa el canto de la existencia en un difuso subterráneo que poco a poco dispersa sus tinieblas, para desencadenar en la umbria del atardecer a las pálidas, rígidas e inmóviles figuras que habitan
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The Sirens and Ulysses by William Etty in Manchester
El dador de todos los datos habita dentro de nosotros mismos; una verdad que, pese a toda su evidencia, no es sabida jamás ni en las cosas próximas ni en las mínimas, aun cuando con mucha frecuencia sería muy necesario, más aún sería indispensable saberla
Freud _ Schopenhauer
Es mucho más inmediato, mucho más sorprendente, mucho más impresionante y, por ello, mucho más convincente, dice Jung, el ver como nos suceden las cosas que el observar cómo las hacemos 
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ulises y las sirenas waterhouse
Donde estaba el Ello, allí debe llegar a estar el Yo 
Según Freud, la relación con el mundo exterior resulta decisiva para el yo, y la tarea de este consiste en representar ese mundo exterior ante el Ello, para bien del Ello , pues en su tendencia ciega a apaciguar las pulsiones, este no escaparía a la destrucción si no prestase atención a ese fortísimo poder exterior, el Yo observa el mundo exterior, tiene recuerdos, intenta con sinceridad diferenciar lo que es objetivamente real de lo que es un añadido procedente de fuentes internas de excitación, el Yo domina, por encargo del Ello, la palanca de la motilidad, de la acción, pero ha intercalado entre el apetito y la acción un aplazamiento, que es el trabajo del pensamiento, y durante ese aplazamiento el Yo pide consejo a la experiencia y posee una cierta superioridad regulativa frente al principio de placer, el cual domina sin límites en el inconciente y al que el Yo corrige mediante el principio de realidad.

Imagen relacionada
Odiseo en la cueva de Polifemo, Jacob Jordaens
Mas, en todo esto, qué débil es el Yo , incrustado entre el inconciente, el mundo exterior y lo que Freud llama el Super Yo, la conciencia moral, el Yo lleva una vida bastante nerviosa y angustiada, su dinámica propia es bastante floja Toma prestadas sus energías al Ello, y en conjunto tiene que ejecutar los propósitos de este, al Yo le gustaría considerarse a sí mismo, desde luego, como el jinete, y considerar el inconciente como el caballo pero con mucha frecuencia el yo es cabalgado por el inconciente, y se podría añadir aquí lo que Freud, por moralidad racional, omite añadir, a saber, que en determinadas circunstancias es de esta manera un tanto ilegítimas como más lejos llega el Yo. 

J GoIz
30 dic 2017


Fuente: Thomas Mann, Freud y el porvenir , en Shopenhauer,




















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