jueves, 14 de diciembre de 2017

La esencia del estoicismo.

El sufrimiento nace no de los eventos de nuestras vidas sino de nuestros juicios de ellos

Epicteto


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La filosofía estoico está gozando, hoy, de un importante renacer al parecer resonando con principios que ha encontrado la psicología moderna o con filosofías como el budismo que se han cimentado en Occidente


Massimo Pigliucci describe de forma
 muy didáctica la esencia del estoicismo.



Las reflexiones de la esencia, las propiedades, las causas,  los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo, no es, o no tan sólo, una visión intelectual, sino ante todo ha de ser una guía de la vida y la conducta humana

Y es que no se puede tener control sobre todo lo que sucede pero sí sobre cómo reaccionamos ante las cosas o cómo nos acercamos a ellas

así un estoico sería alguien que se mantiene calmado bajo presión y evita extremos emocionales

Uno de los más famosos estoicos fue el emperador por 19 años, Marco Aurelio, y sus pensamientos serían inspiración para Nelson Mandela, el mensaje de Mandela al salir de la cárcel fue completamente estoico,  la influencia de la esencia  estoico ha continuado por milenios,  el teólogo Tomas de Aquino adoptó el foco estoico en las virtudes,  el concepto de ataraxia ( tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores.... ) es similar a la filosofía budista,  y hoy vivimos obviamente un renacimiento del estoicismo en la cultura pop, todo ello es  algo que está resonando mucho con la psicología moderna, por ejemplo, la terapia conductual racional emotiva, la logoterapia de Viktor Frankl y en general con los movimientos de autosuperación



M Aurelio nos recuerda que esta vida se va e insiste en que es necesario vivir la vida   que no perdamos el tiempo en juegos inútiles, inventados por la fama presente, o por la gloria a posteriori, y en cambio aprovechemos este día, por lo que nos ofrece la siguiente reflexión Hipócrates, habiendo curado a muchos enfermos, enfermó él mismo y murió. A muchos predijeron la muerte los caldeos, y en ellos a su vez hizo presa el destino. Alejandro, Pompeyo y Cayo Cesar, habiendo arrasado tantas ciudades y destrozado en el campo de batalla a tanta miríadas de infantes y caballeros, al fin ellos mismos salieron de esta vida. Heráclito, después de haber disertado interminablemente sobre la conflagración del mundo, murió hidrópico y untado de estiércol. Demócrito murió comido de piojos, y a Sócrates, fueron otros piojos los que lo mataron


Hemos nacido, en efecto, para colaborar entre nosotros, como lo hacen los pies, las manos, los parpados y las hileras de dientes, los superiores y los inferiores,  actuar como adversarios entre nosotros, es, pues, contra la naturaleza, como lo son la ira y la aversión
Pero vivir la vida no quiere decir, según marco Aurelio, desbocarse y morir como caballo hiperactivado sino que hay modos inteligentes de recorrer el sendero
En esto nos deja que nos pongamos  a pensar, por ejemplo, en los tiempos de Vespasiano, y verás que sucedía lo mismos que hoy, gentes que se casan, crían hijos, enferman y mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, trafican, son corruptos, cultivan la tierra, lisonjean, son arrogante, suspicaces, arman celadas y desean la muerte de otros, murmuran del actual estado de cosas, aman, atesoran, ambicionan el consulado y el imperio, de la vida de esas gentes no queda nada en parte alguna
Y es que  los antiguos griegos y romanos la filosofía era un saber que implicaba un fuerte compromiso personal,  el filósofo era aquella persona que se comprometía a llevar una vida filosófica, a vivir en todo momento de manera filosófica  era sobre todo un modo de vida que implicaba una conversión profunda y que influía en todos los aspectos de su vida  desde los más trascendentales como la profesión, el matrimonio...­ hasta los más nimios­ la forma de vestirse, de hablar o de comer, y todas las horas del día, desde que uno se levantaba por la mañana hasta la hora de dormir, consistía en una serie de ejercicios espirituales que había que practicar una y otra vez para conseguir el autodominio y la perfección
Estos s ejercicios eran de muchos tipos y abarcaban tanto los aspectos cognitivos como los emocionales, y para que podamos entenderlo, podríamos decir que la filosofía en aquellos tiempos ocupaba el lugar que hoy se reserva a las psicoterapias y que hace un tiempo desarrollaban los confesores y los directores espirituales

Era una especie de medicina del alma o de terapia que servía para curar las enfermedades del espíritu y que hoy llamaríamos emociones negativas
Ls estoicos concibieron la filosofía como un medio para afrontar las dificultades más penosas de la vida humana Veían al filósofo como un médico compasivo cuyas artes podían curar muchos y abundantes tipos de sufrimiento humano
 Practicaban la filosofía no como una técnica intelectual elitista, sino como un arte comprometido cuyo fin era luchar contra la desdicha humana, centraban, por tanto, su atención en cuestiones de importancia cotidiana y urgente para el ser humano,  el temor a la muerte, el amor  la sexualidad, la cólera,  la agresión... 
Los pensadores de aquella época no se dedicaban tanto a mostrar cómo acabar con la injusticia como a enseñar al discípulo a ser indiferente a la injusticia que sufre 
Otro gran filoso estoico fue Epícteto,  romano que había sido esclavo
 Su idea   era algo parecido a un arte que tomara por materia la vida de cada cual  O como le gustaba decir  haz como el escultor de una estatua que debe ser bellaquita lo superfluo, endereza lo que es oblicuo, limpia lo que es oscuro para hacerlo brillante, y no dejes de esculpir tu propia estatua, hasta que el resplandor divino de la virtud se manifieste
Asi lo  estoico se convierte entonces en un arte de vivir, tradición que, a pesar de ir a contracorriente con la concepción dominante, ha pervivido en ciertos filósofos minoritarios o marginales que han hecho hincapié en esa dimensión práctica y existencial de la filosofía y a los que se les valora más como escritores que como filósofos, como Montaigne, Pascal, Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard, Thoreau o incluso Wittgenstein

Para ser filósofo en la Antigüedad no era necesario escribir una obra filosófica original ni crear un sistema filosófico propio, a diferencia de lo que sucederá después en la época moderna, sino que bastaba con adherirse a los principios de una de las seis tradiciones filosóficas existentes platónicos, aristotélicos, estoicos, epicúreos, cínicos y escépticos y esforzarse por vivir en coherencia con estas doctrinas
 Por eso Marco Aurelio fue considerado en su tiempo como un filósofo, a pesar de no haber publicado nada durante su vida.
De hecho, las Meditaciones no es un libro en sentido estricto, sino que se trata más bien de los apuntes personales que Marco Aurelio tomó en los últimos diez años de su vida para su propio uso mientras guerreaba por diversas regiones del Imperio
uno de los mejores ejemplos del tipo de ejercicios espirituales que los filósofos debían practicar para poder vivir filosóficamente, una muestra excelente de cómo vivir la filosofía un filósofo estoico en su vida diaria 
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Los tipos de ejercicios filosóficos que aparecen en estos apuntes los hay de varios tipos, son ejercicios reflexivos, ejercicios preparatorios, autoexámenes, lecturas edificantes y ejercicios vitales, el más conocido es la praemediatio malorum  tal como la bautizó Séneca, es decir, la imaginación de los males futuros no sólo de los más frecuentes, sino también de los menos probables para prepararse mejor frente a las futuras adversidades de la fortuna
 Entre ellos se encuentra también la praemeditatio mortis, que consiste en imaginarse de diversas formas la propia muerte y la de nuestros seres queridos para perderle el miedo, convertirla en algo más manejable y ser más conscientes de nuestra finitud
 Uno de los mejores ejemplos de este ejercicio que utiliza el emperador dice  No desdeñes la muerte; antes bien, acógela gustosamente, en la convicción de que esta también es una de las cosas que la naturaleza quiere. Porque cual es la juventud, la vejez, el crecimiento, la plenitud de la vida, el salir los dientes, la barba, las canas, la fecundación, la preñez, el alumbramiento y las demás actividades naturales que llevan las estaciones de la vida, tal es también tu propia disolución. Por consiguiente, es propio de un hombre dotado de razón comportarse ante la muerte no con hostilidad, ni con vehemencia, ni con orgullo, sino aguardarla como una más de las actividades naturales. Y, al igual que tú aguardas el momento en que salga del vientre de tu mujer el recién nacido, así también aguarda la hora en que tu alma se desprenderá de esa envoltura
Otro de los ejercicios más conocidos consiste en mirar las cosas humanas desde una altura considerable, como si uno fuese un dios o un extraterrestre, Spinoza dirá más tarde que hay que ver las cosas sub specie aeternitatis, desde el punto de vista de la eternidad 

Marco Aurelio hace uso de él varias veces a lo largo del libro. Contempla desde lo alto el espectáculo de rebaños infinitos, de ceremonias infinitas, de viajes por mar con tempestad y con buen tiempo, de todas las variedades de seres que nacen, viven juntos y desaparecen, piensa también en la vida vivida hace tiempo por otros, y de la que existirá después de ti y de la que viven hoy en día pueblos extranjeros, piensa en cuántos ignoran tu nombre, cuántos te olvidarán pronto, cuántos de los que hoy te alaban muy pronto te denostarán,  piensa en cómo el recuerdo que se deja, la fama o cualquier otra cosa ni siquiera vale la pena mencionarlos

Por lo tanto la filosofía  debe servirnos para construir en nuestro interior una fortaleza, un refugio sosegado que nos proteja de las agresiones del exterior, de los vaivenes de la fortuna y de los peligros de las pasiones ira, temor, celos, etc. hay que ser semejante a un promontorio contra el que se estrellan las olas ininterrumpidamente y él se mantiene inmóvil 
La vida filosófica no consiste únicamente en la palabra y la escritura, sino en la acción comunitaria y social, era ya la opinión de Epicteto y de Marco Aurelio, también desde esta perspectiva del actuar es como hay que comprender la máxima goetheana No te olvides de vivir
A semejanza de los Antiguos, Goethe creía en la necesidad de vivir en el presente, en la salud del momento, de comprender la felicidad en el instante en lugar de perderse en la nostalgia romántica del pasado o del futuro, la superación del yo parcial y pasional, la concentración en el instante presente, la mirada desde lo alto o la perspectiva universal
Por medio de esta práctica cotidiana, el individuo se esfuerza en transformar su manera de ver el mundo, a fin de transformarse a sí mismo
Los estoicos, pues, han sido los primeros psicólogos de Occidente años muchos siglos antes de que Freud inventase el psicoanálisis, y ésa es la opinión también de Albert Ellis, el creador de la terapia racional emotiva y autor de numerosos libros de autoayuda quien considera a Epícteto como el padre fundador de su enfoque
 Los filósofos estoicos  como Séneca, Epícteto o Marco Aurelio, en contra de lo que se nos ha hecho creer, no eran personas tristes, pesimistas y deprimentes, sino grandes conocedores del alma humana que utilizaban unas técnicas muy poderosas que entonces se consideraban filosóficas pero que suelen llamarse psicológicas para modificar los aspectos más negativos de la vida cotidiana la ansiedad, la depresión, la ira o los celos, etc. y poder llevar así una vida más plena y satisfactoria
Porque Epicteto, más que un filósofo, fue un moralista, volcado más en la práctica que en la teoría y pensaba, por ejemplo, que donde el hombre debía probar su valía era en la vida cotidiana, en el contraste con la realidad él trató de ofrecer a sus discípulos un camino adecuado para alcanzar la felicidad personal, solamente si hacemos lo correcto se puede alcanzar una vida plena y feliz

Pero, ¿cómo sabemos qué es lo correcto? Tenemos que aprender a distinguir qué es lo que podemos cambiar, y de esta forma saber en qué se puede mejorar, pero hay muchas cosas que no podemos cambiar, entonces, no nos queda más que aceptarlas, aprendiendo a aceptarlas seremos felices, pero también debemos hacer un buen uso de las representaciones o las ideas y así distinguir lo que es útil de lo que no lo es
 Venimos al mundo con capacidad de formarnos representaciones o ideas sobre la realidad que nos rodea, estas representaciones pueden provocar en nosotros el deseo o el rechazo, el impulso o la repulsión, la negación o la suspensión del juicio, de este modo, el objetivo de la filosofía consiste en enseñar a los hombres a hacer un uso correcto de las representaciones
 El bien y el mal afectan a la parte más importante, mejor y más noble del ser humano, el albedrío, que es la capacidad de elección que tiene cada ser humano,  para realizar buenas elecciones, Epicteto decía que había que aprender a distinguir entre los bienes verdaderos tener deseos, sentir impulsos y aceptar o negar racionalmente de acuerdo con el bien del albedrí) y los bienes aparentes salud, riquezas, posición social, etc.

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Epicteto propuso dos modelos,  Sócrates y Diógenes
 Para él, estos dos personajes representan el modelo del sabio estoico, conocedor de la verdad, imperturbable, siempre acertado en sus juicios y sus comportamientos, modelos que Epicteto se consideró incapaz de alcanzar y que difícilmente alcanzarían sus discípulos

Su papel del filósofo y maestro estoico consistiría en vivir y predicar la vida contemplativa, centrada en la noción de eudaimonía felicidad,  la eudaimonía, según la doctrina estoica, sería un producto de la virtud, definida mediante la vida acorde a la razón,  además del autoconocimiento, la virtud de la razón estoica consiste en la ataraxia, 'imperturbabilidad , apatía desapasionamiento y las eupatías buenos sentimientos
 El conocimiento de la propia naturaleza permitiría discernir aquello que el cuerpo y la vida en común nos exigen,  virtud consiste en no guiarse por las apariencias de las cosas, sino en guiarse para todo acto por la motivación de actuar racional y benevolentemente, y, sobre todo, aceptando el destino individual tal como ha sido predeterminado por Dios

Para Séneca como buen estoico su aspiracion era adquirir la maestría, la costumbre, de que las cosas, en lo posible, vengan y se vayan, sin quedarse a vivir con nosotros, cosas buenas y malas, ni acogerlas ni despedirlas, no dejarse engañar por ellas. acercarse al dominio de ese arte vital, saberlo aplicar diariamente, es estar a las puertas de la imperturbabilidad , arte cultivado no sólo por el taoísmo, también por el budismo y el confucianismo, no dejarse agitar por las circunstancias, aspiración también de los estoicos


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Y sobre el tópico de la muerte muestra un acercamiento a la vida y una manera de afrontarla desde ella misma, no desde fantasmas que inspiran temor a la muerte, así pues, conforme al pensamiento senequista, no hay que tener miedo a lo que no existe, cada día morimos, cada día se nos quita alguna parte de la vida, e incluso cuando crecemos nuestra vida decrece De este modo, la muerte nos acompaña adelante y atrás, porque el espacio que cubre es más notorio en el pasado y en el futuro. Por decirlo de alguna manera, la vida está rodeada de muerte, tanta es la cercanía, que cada instante que pasa muere de forma inmediata sucediéndole uno nuevo. Se vive sólo durante un momento cortísimo, que no es percibido porque, en un parpadeo, le sucede otro. Erramos al pensar que la muerte sigue a la vida, siendo lo cierto que la precedió y la seguirá


Reflexiones
En general unas ansias muy especiales nos perturban, ellas son, precisamente, las de alcanzar la imperturbabilidad, no dejarse peturbar es un anhelo del hombre de todos los tiempos, más que nunca tal vez, unas ansias del hombre actual, las de planear sobre los vaivenes de la existencia, en soberana quietud, Chuang Tse nos dice más o menos algo así como que la interna contradicción nos hiere en lo más profundo, y que si el deseo de escapar se hace muy intenso, crea una tensión que hace más difícil lograr la quietud e imperturbabilidad deseada

Los cambios que nos asedian, cada vez con mayor intensidad, ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación las transformaciones tecnológicas se empeñan en hacernos funcionar como robots, en circunstancias de que no somos autómatas, las mareas de la vida nos agotan, nos aburren los contratiempos, con frecuencia minúsculos o necios, que tienen con todo el poder de molestarnos, buscamos un espacio que aniquile las preocupaciones y las prisas que nos mueven, a pesar de que tantas veces hemos podido comprobar su carácter ilusorio, su carencia de sentido
Recuerdo a propósito a Mark Twain, Soy un hombre con sus años a cuestas y he conocido muchos y grandes problemas decía pero la mayoría de ellos nunca existió, pues, claro, la presbicia o la miopía de nuestras visiones, si no el estrabismo, el astigmatismo o la simple ceguera, nos hacen también ver problemas donde no los hay, y suele ocurrir que inventamos problemas para justificar burocracias y jerarquías, ocupaciones y vicios, usuras y ganancias, homicidios a escala individual, nacional o internacional , por cierto, para asegurar la paz
Pero también la imperturbabilidad, el cese de todo sufrimiento, miedo, apego, disfrute o felicidad en esta vida… la utopía por excelencia, niega la esencia misma del hombre, quien debería dejar de ser y de sentir para alcanzarla 

El deseo mismo de lograr que nada nos afecte ya supone un obstáculo insuperable que nos aleja de ese estado, interesante...pues no dejarse perturbar en los tiempos que corren es casi como una odisea, todo son palos en las ruedas y todo, parece que apunta a hacerte salir de tu quietud
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Quizás nadie haya sido tan expresivo y dramático para expresar someramente, en lenguaje poético, la aflicción del hombre, agitado por las olas de la vida, como el poeta romántico Friedrich Hölderlin, en su obra Hiperión, o el eremita en Grecia, se contiene ese poderoso y sublime poema que conocemos como la Canción del Destino, en el cual traza un magnífico paralelo entre la vida de los seres celestiales, que es pura espiritualidad imperturbable, y la existencia de los hombres, una y otra vez maltratados por la vida azarosa, enfrentados una y otra vez a un destino desconocido.

Insisto, este maravilloso poema fue objeto de una admirable musicalización por otro gran artista alemán, cuya obra se ubica en la cumbre del romanticismo musical, me refiero a Johannes Brahms. Su música ilustra apropiadamente la contraposición señalada en el texto, reforzando ciertamente la palabra poética. Empieza la Canción del Destino con una majestuosa serenidad, marcada por el contenido timbal, en un modo musical que con bellos matices se despliega a través de las dos primeras estrofas, que describen la vida celestial. Pero luego, en la tercera, que dice de la existencia humana, se produce vigorosamente el cambio tremendo hacia un lenguaje musical que marca de manera crecientemente expresionista la desesperante incertidumbre de la vida de los hombres, que se desploman, de roca en roca, como el torrente de una cascada, hacia su incierto destino




He elegido como enlace de video la versión de la Orquesta Promúsica, dirigida por Daniele Georgi, y el importantísimo acompañamiento del Coro Harmonia Cantata di Firenze, conducido por Raffaele Puccianti. La versión, captada en el Teatro Manzoni de Pistoia, es de marzo de 2012
Escúchenla sin apuro una y otra vez, con el texto del poema  a la vista, pues me parece  que es una obra maestra





https://goo.gl/Az5lxU Enlace para el que desee descargar Meditaciones de Marco A. Formato mobi
Si no han leído a Marco Aurelio lean Las Meditaciones uno de los libros de filosofía más leídos de todos los tiempos, un clásico imperecedero que, por sus memorables aforismos, puede leerse, creo, como el mejor libro de autoayuda filosófica

j GoIz
2017-15-2117

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