Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra
George Clemenceau
Chardin
Mallarmé decía que cada palabra es una duda, todo silencio es otra duda...y no hallo sino la palabra que huye...evasión martilleante y paradójica de la presencia que se afirma ausente,.. irónica, deseable prohibida…difícil de comunicar esta especie de silencio,
que no es la ausencia de sonido, es otra clase de sonido, es mas que estar callado, aprendamos a escuchar y disfrutemos si es posible de ello pues quien no ha gustado del silencio no saborea la palabra
Chardin
Del Azur sempiterno la ironía serena,
cual la bella indolencia de las flores, abruma
al poeta impotente que maldice su genio
a través de un estéril desierto de Dolores.
En huida, y con ojos cerrados, lo percibo,
con mirar tan intenso como el remordimiento,
en mi alma vacía. ¿Huir? ¿Y qué angustiada noche
―harapos― arrojar contra un desdén atroz?
¡Nieblas, surgid! Mezclad sin fin cenizas
con los densos jirones celestes de la bruma
que tragará el pantano lívido del otoño,
y construid la cúpula donde impere el silencio.
Y tú, sal del estanque del Leteo y reúne
al llegar ese limo y esos rosales pálidos,
amado Hastío, pues vamos a cegar para siempre
los azules boquetes que abren aves malvadas.
¡Más aún! Que, sin descanso, las tristes chimeneas
humeen y que una errante cárcel de sucio hollí
extinga en el horror de sus negras estelas
el sol que, amarillento, muere en el
horizonte.
―Murió el cielo. ―Oh materia, ahora corro hacia ti.
Que olvide qué es Pecado, lo que sea el Ideal,
este mártir que llega a compartir la paja
en que el feliz rebaño de los hombre se tiende.
Pues deseo, mi cerebro al fin está vacío
como un tarro de afeites yaciendo al pie del muro,
y no sabe ataviar a la idea sollozante,
lúgubre bostezar hacia la oscur muerte.
¡Es en vano! Azur triunfa y escucho cómo canta
en las campanas. Alma mía, se ha hecho voz
para asustarnos más con su artera victoria
y surge del metal, vivo en azules ángelus.
Y rueda entre la bruma, antiguo, y atraviesa
tu nativa agonía como certera espada.
¿Dónde huir de esta lid tan rebelde y perversa?
Me obsesiono. ¡El Azur! ¡El Azur! ¡El Azur! ¡El Azur
Azur
Stéphane Mallarmé
Chardin
La primacía de la palabra como forma de comunicación y de expresión de la realidad, obviada por la tradición occidental, es en nuestra época una realidad cuestionable, cada vez van más en aumento en todos los planos de la realidad, sobre la capacidad de la palabra. No debemos olvidar que el lenguaje es una arma de doble filo: por una parte ...apreciamos su poderío como fenómeno omnipresente en nuestra realidad...quizá lo más característico de la vida humana ...sea la omnipresencia del lenguaje el universo lingüístico nos arropa de tal forma que no podemos salir de los límites que nos impone, no lo podemos observar desde el exterior porque el más allá del lenguaje es impensable sin embargo, por otra parte, también el lenguaje se nos presenta como un instrumento imperfecto de escribir o escribirnos, ya que todo debe ser filtrado a través de él. y ademas nos imposibilita o, al menos, limita nuestra libertad cuando debemos servirnos de él para acceder a cualquier realidad

Mallarmé manifestaba que había hecho un largo descenso a la nada para poder hablar con certidumbre, no hay más que la Belleza, ésta sólo tiene una expresión perfecta, la poesía., todo lo demás es mentira salvo para aquellos que viven del cuerpo, el amor, y ese amor del espíritu, la amistad
Una bella línea sin significado es más valiosa que una menos bella con significado...
Salido de las sombras, el lienzo renace tras la noche en blancura afanosa de ser habitada. En torno, adentro, donde todo regresa del sueño, afuera donde se responde las urbanas alboradas, cada cosa, cada objeto, espera el instante de cobrar vida en manos del hombre, cumpliendo una tarea asignada por la forma que lo define junto al papel aún yacente en una mesa, a la superficie virgen que se ofrece en la verticalidad del caballete, todo lo circundante de adentro, de afuera se va afirmando en la creciente claridad de las horas responsables, sumándose a la polifonía menor que da sentido a las pequeñas voces concertadas para definir el estilo de una realidad cotidiana: en desperezo matutino aguarda el mantel bajo la eucarística hogaza que abrirá el día, mientras espera la copa transparente el vino que habrá de enrojecerla en las luces meridianas
Pintar las flores del ciruelo con el olor de su perfume.. mirando por la ventana, sobre el río sin tiempo, la torre de la iglesia tosca, penetrada hasta el alma de sus gárgolas, por siglos de brumas Aquí, en el redescubrimiento del mundo que implica cada nuestro amanecer … y mañana cumplida la tarea de hoy, de la blancura del silencio, sacado del alba, surgirá nuevamente el lenguaje plástico de los días y de los sueños...
El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo al crear un lenguaje, por la palabra y el silencio, el hombre es una metáfora de sí mismo, palabra y silencio son una sola cosa, la palabra está hecha de silencio, al igual que el silencio está hecho de palabra Todo se hace en silencio... como se hace la luz dentro del ojo porque el mundo es eso que está del otro lado de la ventana, aquello a lo que no se puede acceder si acaso contemplar , anhelar.....apuntes del arco y la lira de O Paz
Percibirlo en el mismo sentido que S Agustin en sus Confesiones percibe el tiempo, es experiencia inexpresable e inabarcable “si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo a quien me lo pregunta , no lo sé”
el silencio no se deja encasillar… se hace mito, música...palabra y s.b. escapa a ella, es ambiguo , no se deja asir neutro, imposible, ... pocos son los que pueden hablar del silencio en el silencio...
no son comparables, lo que no quiere decir que sean incompatibles lejos de esto , la una evoca a la otra Creo al igual que Heidegger que la palabra auténtica, sólo puede brotar del silencio hasta el punto que muchas veces el verdadero hablar es tanto palabra como silencio Ambos se necesitan se atraen se trenzan…. pues el silencio está al comienzo y al final de la palabra, no son el uno sin el otro y se corren riesgos al privilegiar al uso de uno sobre el otro La palabra nace del silencio, de ahí que el silencio pueda existir sin la palabra, pero no la palabra sin el silencio y sb sólo es a través de la palabra que este recibe sentido y dignidad
el silencio es cimiento, salvaje depositario, seno de la palabra, su existencia es paralela, forman parte de un mismo universo y significación tal como el sinsentido forma parte del sentido, de su naturaleza ambigua y polivalente se puede mirar como lo Otro de la palabra, como una alteridad que comparte
La palabra es insuficiente para decir todo lo que tiene para decir del mundo e. d existen experiencias que no pueden ser reducidas al territorio de lo oral o de lo escrito y no por ello pertenecen a la región de lo ignorado Ej de esto las iluminadoras palabras de Lao Tsé el q conoce el Tao no habla de él; el que habla de él no lo conoce; así que más allá de lo indecible que es el nada que decir existe lo inefable que es la falta de palabras para expresar o definir un misterio que se toma inexpresable
El mundo occidental sufre de sigefobia, miedo al silencio, se da porque a diario el hombre debe enfrentar su cotidianidad, su desamparo, su soledad….a fin de no enfrentar esta realidad la solución la encuentra en el ruido el cual inunda nuestras vidas evitando cualquier espacio por donde se pueda filtrar el incomodo silencio, así nace la gran epidemia de nuestro tiempo, la logomanía que nos lleva a aferrarnos a las palabras viendo en el silencio el lado oscuro, la máscara, la carencia y el peligro e.d lo asociamos a la locura, la depresión, el escapismo o con manifestaciones egoístas o antisociales Hoy por hoy , términos como sólo y solitario son tomados como sinónimos, al mismo tiempo un ser callado es tildado como un ser aburrido lo cual deja a las puertas de la malsana costumbre de hablar por hablar
jGoIz
Chardin
Observaciones sobre la poesía de Mallarmé
Mallarmé es de esos artistas que juegan en una liga superior, tanto que no sabemos hasta qué punto dudar de nosotros mismos o de él, tan intrincados son los diseños que plantea Para mí, salvo en estrofas concretas, existe una necesidad artística honesta de elaboraciones super complejas, si bien las constantes y fastidiosas hipérbaton llegan a despistar a raíz, creo yo, de un planteamiento más accesorio que verdaderamente imprescindible
Se requiere entrenamiento y mucha concentración para leer a Mallarmé con un mínimo de efectividad y, aún así, se nos escaparán muchas cosas, no es fácil estar a la altura de sus metálicos artefactos, y digo metálico porque es el material que por sí solo mejor refleja su poesía. Frío, puro, reluciente. Su trabajo es el de un genial orfebre conceptual, hay muchas sombras, muchas insinuaciones, sabemos perfectamente que a cada giro hay un rumor de fascinantes secretos, cada cual los descifrará o no a su manera, que Dios a cada cual pille confesado, es críptico como un jeroglífico, aunque para él no hace falta entender un poema para disfrutarlo, debo decir no obstante que, por suerte, no nos tortura de igual manera en todas sus piezas, y el tedio no se impone, un ejemplo es el poema anteriormente expuesto Azur, que agita y estiliza fibras hondas
Su estilo supone la explotación máxima del simbolismo, y es ostensiblemente más difícil de acometer que Las flores del mal de Baudelaire; de hecho, no conozco a ningún poeta que sea más de difícil que Mallarmé, ni siquiera Rimbaud, como evade nombrar los objetos, sólo alude a ellos, vaporosamente, como un sueño a la par oscuro que brillante, golpeando con poderosos pero ambiguos símbolos a la subjetividad del lector, las interpretaciones de éste pueden ser de lo más variadas probablemente muy distintas a la inspiración original del autor, incluso no tomar forma ninguna (por más que nos empeñemos), quedando en revelaciones oníricas, pululantes hechizos estremecedores
Es un autor muy inspirador, un artista exquisito, virtuoso, exigente, obsesionado por la perfección de sus imágenes, de la elaboración de sus intrincados símbolos, es la culminación del simbolismo, y poesía en mayúsculas, a cada giro se encuentran misteriosos pliegues, sedosas cortinas negras que exigen invocar el viento oportuno para poder abrirlas y así observar lo que tan insinuantemente ocultan
Es difícil leer a Mallarmé lleva al lenguaje al límite, requiere mucha concentración, cierto entrenamiento, la predisposición adecuada de ánimo (incluso afinidad espiritual hacia los excelsos cosmos que plantea el autor). Sus poesías son muy complejas y no poseen un sentido aparente, sino que proyectan signos volubles que vienen y van en la mente del lector, dejando un sutil rastro de evanescencia, como en los sueños; los juegos que se establecen con el subconsciente son certeros y muy interesantes. M. apuesta por la belleza, por la sugestión, por la dirección sensorial de cada cual, por la noción de la forma más pura e inicial, antes que por un significado concreto, que para él malogra la pieza, hace que pierda interés y hechizo. No se puede llegar a Mallarmé por un camino directo, la espontaneidad de sus imágenes tiene vida propia, y se revela de manera autosuficiente. Es un manantial en constante movimiento, inagotable se forma y se deforma; y las ideas, que no son capaces de palpar límites de mutualidad, con él. Es ver a través de un prisma un paraíso divino, de jardines salvajes, palacios de oro antiguo, estrellas de plata centelleante, poderosos amaneceres purpúreos, frías y virginales muchachas de ingenuos suspiros, que cambian constantemente los matices de su apariencia bajo un místico baile calidoscópico.
Mediante su particular uso del lenguaje, su alejamiento de lo concreto, emplea temas esotéricos órficos, místicos, arcaicos, bellos, oscuros, fríos, sobrehumanos, es como una bella decadencia, como un ocaso irreal, un orbe de oro que se sumerge en el olvido de marismas silenciosas, negras y evanescentes, es la muerte de un sueño, su tremenda exquisitez empapa cada poema, que parecen hechos en un minucioso laboratorio, con herramientas de máxima precisión
FC Apuntes del Arco y la lira de O Paz; Antología, de Mallarmé