La voluntad de vivir y el arte
Para Arthur Schopenhauer el arte establece una forma de conocimiento privilegiada, un conocimiento metafísico que tiene que ver con la contemplación desinteresada de las ideas en sentido platónico, es decir, de aquello que es inmodificable e imperecederamente verdadero, desvela las pasiones secretas de la escisión y reconciliación eternamente repetida de la Voluntad, en general llevan ideas a un conocimiento intuitivo, que apacigua la voluntad se trata del qué de las cosas, no del porqué, no del principio de razón suficiente, que ocupa el lugar central en las ciencias, el que contempla se pierde en la intuición, diríamos que se olvida de su yo y del mundo, es como si todo sufrimiento, todo querer y todo desear se hubieran disipado
Así pues A Schopenhauer nos discierne que la poderosa voluntad de vivir es el fundamento de nuestra existencia y de nuestro drama vital, y que mediante el arte, aún es posible alguna satisfacción plena o consuelo para intentar doblegar la intransigencia de la vida, su pesimismo ontológico del ser en sí es el de de la confianza en que las ideas podrían cambiar la realidad, ideas, que eran, por tanto, revolucionarias e idealistas, y que entraban en plena contradicción con la inexorabilidad de los planteamientos vitalistas e irracionalistas del pensamiento de Schopenhauer
Es precisamente con el fracaso consecutivo de las revoluciones y la imposibilidad de transformar la realidad desde La Revolución Francesa hasta la Comuna de París , y la traducción francesa de su obra, alrededor de 1873, cuando tendrá una influencia real en el pensamiento europeo hasta nuestros días, también es notable su impronta en las ideas de Nietzsche y en las manifestaciones artísticas, desde la generación simbolista fin de siglo XIX, hasta la actualidad
Sus influencias serán, Platón, Teoría de las Ideas, Kant, concepto de idea estética y cosa en sí, los Upanishads y el brahmanismo hindú,
existen paralelismos entre el pesimismo ontológico de Schopenhauer, con Giacomo Leopardi y Charles Baudelaire similitudes e identificaciones que pudiéramos darles, pero no sabemos hasta qué punto estos poetas conocieron la obra del filósofo
Schopenhauer habla de la voluntad o aspiración infinita de vivir del ser humano. El incesante y ciego impulso de vida es demoledor; contra todo obstáculo, no permite la pregunta dialéctica entre el sujeto y el objeto porque, literalmente, pasa sobre ella
Esta insaciabilidad infinita vital, esta fuerza que se impone, lleva a la inevitable reflexión filosófica, a esta dialéctica que será imposible, la cual surge por la atracción de conciliar opuestos y, por contra, de la imposibilidad y contrariedad de conciliarlos, ejemplos de esta reflexión filosófica, lo limitado (capacidad finita) frente a lo ilimitado (deseo infinito)
Instintos frente a espíritu puro,
realidad frente a deseo
El resultado de tal paradoja será dolor, sufrimiento y aniquilamiento, por la consciencia de la limitación de la vida humana (el carácter incompleto e imperfecto de ésta). El origen de nosotros mismos nos lleva a la desgracia y el pesimismo ontológico, a la rabia y la infinita tristeza. Ejemplos de la trágica contradicción de la vida del ser humano: la imposibilidad de saciar lo absoluto, de trascender su naturaleza humana
Baudelaire y lo inexorable como irreversible e irremediable, los poemas de Giacomo Leopardi
El infinito
"Siempre amé esta colina,
y este cerco que la vista me impide ver
más allá de su horizonte.
Mirando los interminables espacios de allá a lo lejos,
los silencios sobrehumanos y su profunda quietud,
yo estoy con mis pensamientos,
aunque mi corazón no se asusta.
Escucho los susurros del viento detrás de las plantas,
y en el infinito silencio mido mi voz:
y me subyuga lo eterno, y las estaciones muertas,
y el presente real y el sonido de todos ellos.
Así a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
y el naufragar me es dulce en este mar. "
T.S. Eliot en su obra Tierra Baldía.
El origen de la contradicción es la cosa en sí que se asimila a la Voluntad y que Schopenhauer definiría como, la voluntad que encontramos en nuestro interior es lo anterior a sí mismo y al conocimiento y cuyas características son, origen y fundamento del ser humano cosa en sí, un conocimiento más exacto, profundo e íntimo; como una fuerza natural, esencia del mundo y núcleo de todos los fenómenos, impulso ciego, inconsciente , infinito e incondicional; sin razón, ni causa, ni necesidad ¿qué hacer con la tiranía de la voluntad de vivir y lo insaciable?
Schopenhauer unió la teoría estética de la contemplación también llamada teoría del “placer estético”, consistente en la subordinación pasiva del sujeto a los objetos, incorporándola a sus planteamientos metafísicos, considerándola consuelo de una voluntad insaciable
Existen estados de aquiescencia o de felicidad instantánea y fugaz conseguidos a través de la experiencia estética, la práctica artística, e incluso el conocimiento. Momentos de retirada de la voluntad, cuando podemos liberarnos de ella, momentos de quietud, reposo y contemplación, ejemplos y analogías,
toda la experiencia estética del simbolismo y el esteticismo fin de siglo XIX, consistente en liberarse del aburrimiento, el tedio de lo acostumbrado, burgués...
La obra de arte nos proporciona el equilibrio de la voluntariedad, el brahmanismo y sus prácticas ascéticas, la comparativa con el Budismo Zen, la no implicación de la mente egoica o del deseo, la experiencia estética y la experiencia de la Belleza de Kant, con carácter de desinterés o de no utilitariedad, la experiencia ontológica trascendental, ver la vida desde un punto de vista desacostumbrado era una característica del estado estético de Paul Valéry,
Paul Valéry
Salmo T., de El cementerio marino
"El más escéptico de todos
es el Tiempo,
que con los Nos hace Sis
y con el odio amor
y al contrario.
Y si el río no remonta su fuente,
y si la manzana caída no salta
y se reúne a su rama
es porque te falta paciencia para creerlo."
y en Marcel Proust vemos en su obra En busca del tiempo perdido, el incesante recuerdo de una conciencia anterior a la suya, fijando de esta manera lo huidizo, la evasión de los “paraísos artificiales” de Baudelaire provocados por sustancias tóxicas (hachís, opio), pero para él la verdadera embriaguez es la provocada por el arte que lleva al verdadero ser,
"hay que estar siempre ebrio. Todo consiste en eso; es la única cuestión. Para no sentir el peso horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos. Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de un foso, en la triste soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a las olas, a las estrellas, a los pájaros, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que gira, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es; y el viento, las olas, las estrellas, los pájaros, el reloj, os contestarán: ‘¡Es la hora de embriagarse!‘ Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriagaos; embriagaos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud, como queráis"
es equivalente a una especie de beatitud tranquila e inmóvil ante la experiencia de la obra de arte.El arte, o su práctica, o su experiencia estética, es la única manera de mantener vigente el instante de la felicidad absoluta, el estado estético es el consuelo ontológico del ser, como solución a la Voluntad de vivir. Toda contradicción se transforma en unidad, para el pesimismo filosófico aun existe, de este modo, cierto absoluto, y quizás para nuestra actualidad