“A los que dudan”
Nuestra causa va mal.
La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.
Ahora, después de haber trabajado durante tanto tiempo
nos hallamos en una situación peor que al comienzo.
Sin embargo, el enemigo sigue ahí, más fuerte que nunca.
Sus fuerzas parecen acrecentadas y presenta un aspecto
invencible.
No se puede negar que hemos cometido errores.
Nuestro número se reduce. Nuestras palabras de orden
se encuentran en desorden. El enemigo
distorsiona muchas de nuestras palabras hasta hacerlas
irreconocibles.
Aquello que dijimos, ahora parece falso: ¿Mucho o poco,
con qué contamos ya? ¿Somos lo que ha quedado,
marginados de la corriente de la vida?
¿Marcharemos hacia atrás, sin nadie que nos comprenda
y sin comprender a los demás?
¿No hemos tenido suerte?
Tú preguntas estas cosas. No esperes ninguna respuesta
salvo la tuya.
Bertolt Brecht
Descartes según J.L. Borges
Descartes
Soy el único hombre en la tierra y acaso no haya tierra ni hombre
Acaso un dios me engaña.
Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión.
Sueño la luna y sueño mis ojos que perciben la luna.
He soñado la tarde y la mañana del primer día.
He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron Cartago.
He soñado a Lucano.
He soñado la colina del Gólgota y las cruces de Roma.
He soñado la geometría.
He soñado el punto, la línea, el plano y el volumen.
He soñado el amarillo, el azul y el rojo.
He soñado mi enfermiza niñez.
He soñado los mapas y los reinos y aquel duelo al alba.
He soñado el inconcebible dolor.
He soñado mi espada.
He soñado a Elisabeth de Bohemia.
He soñado la duda y la certidumbre.
He soñado el día de ayer.
Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.
Acaso sueño haber soñado.
Siento un poco de frío, un poco de miedo.
Sobre el Danubio está la noche.
Seguiré soñando a Descartes y a la fe de sus padres.
Jorge Luis Borges.
Nos engañan los sentidos en ocasiones? Se nos presenta el mundo aparentemente, como real, se nos impone.?
B
orges dijo que “la duda es uno de los nombres de la inteligencia”.
Voltaire pensaba que “la ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda”. Y
Aristóteles ya había indicado que “el ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona”.
"Aprende a dudar y acabarás dudando de tu propia duda; de este modo premia Dios al escéptico y al creyente." A. Machado
En general hay un grado de duda, de cautela y modestia que, en toda clase de investigaciones, debe acompañar siempre al razonador cabal.D. Hume
Bertolt Brecht
Augsburgo, Alemania, el 10 de febrero de 1898.
Fue dramaturgo y poeta, uno de los escritores más influyentes del siglo XX, prototipo de intelectual revolucionario que trató descifrar la realidad a través del arte; fue creador del teatro épico, así mismo llamado teatro dialéctico.
Rebelde desde su juventud, estudió de medicina, y en el transcurso la primera Guerra Mundial sirvió de camillero. Esta experiencia inspiró algunos poemas que motivaron más tarde su inclusión en la lista negra de Hitler.
Fue un firme opositor de la mentalidad burguesa de su familia, decidiendo dedicarse a la literatura como una forma de vida, de entender y explicar la realidad social.
Sus primeras influencias literarias fueron del expresionismo, pero toda la obra de Brecht está por completo ligadas a razones políticas e históricas, teniendo un brillante desarrollo estético.
En 1933, tras la llegada de Hitler al poder, tuvo que abandonar Alemania, se le privó de la nacionalidad alemana, y después de viajar por distintos países de Europa, se exilió en California.
En 1947, tas el estreno de “Galileo”, se vio sometido a un proceso por el Comité de Actividades antinorteamericanas que, aunque no tuvo graves consecuencias, decidió abandonar Estados Unidos.
En 1948 volvió a su país, fijando su residencia en el Berlín Oriental, donde creó una compañía de teatro, la Berliner Ensemble, en la que trabajó junto a su mujer, sorprendiéndole la muerte en un ensayo de “Galileo”, en Berlin, fue el 14 de agosto de 1956
Descartes publica por primera vez esta idea en francés en 1637, Pienso luego existo, en su Discurso del método.
Posteriormente aparece en latín en su famosa expresión Cogito, ergo sum, en 1644 en sus Principios de Filosofía
Descartes difunde y populariza en el siglo XVII la Duda Metódica que consiste en descartar cualquier supuesto no seguro, del que se pueda dudar, si esta existe, este supuesto podría ser verdadero o falso, no permitiría construir sobre él el conocimiento.
E. d. sd hizo la pregunta de si es posible un verdadero conocimiento entendiendo por tal aquel del cual no podemos tener la menor duda de su claridad, a partir de esto se establece la herramienta al permitirle dudar de todo cuanto existe, de este constante dudar logra establecer que puede dudar de todo menos de su yo duda es decir de que su
ego existe indubitablemente y ese ego tiene una base concreta en lo real (
cogito ergo sum)
Afirma
Descartes, “la duda es el principio de la sabiduría” Es curioso descubrir que al autor del
Discurso del método, con el que pretendía fundamentar el irrefutable discurso de la certeza, se le haya escapado esta sentencia tan humana, tan razonable y tan sensata.
Los escépticos dicen que no podemos estar seguros de nada, ni siquiera de que dudamos o no sabemos, cuando pensamos que dudamos o no sabemos.
Estamos ante la llamada duda metódica, la duda no escéptica sino como instrumento para descubrir alguna verdad -si es que la hay. Para ello cuenta con dos operaciones de la mente: la intuición y la deducción. Fiel a su método y a sus reglas, Descartes comienza dudando, estableciendo los motivos y razones para la duda
Queda claro para Descartes que los sentidos nos engañan en ocasiones y que no debe fiarse uno de quien le engaña.
La realidad externa, el mundo exterior. Se nos presenta, aparentemente, como real, se nos impone. Pero Descartes repara en que cuando soñamos, los sueños se imponen también de la misma manera. Y sin embargo, al despertar, nos damos cuenta de que todo fue un sueño.
¿Hay algo que resista todos los envites de la duda? Descartes encuentra su primera evidencia, su primera intuición, la primera verdad clara y distinta en su famosísima expresión “cogito ergo sum”, ¿qué soy? una cosa que piensa, lo que no garantiza que exista el contenido del pensamiento
"Pienso que soy el único hombre en la tierra, pero lo único cierto es el pensamiento y eso no garantiza que haya hombre ni que haya tierra. Estamos ante el celebérrimo solipsismo de Descartes. Algunos piensan que el ejercicio de coherencia del método cartesiano tendría que acabar aquí. Establece la existencia de una verdad, de una única verdad, que le conduce a la soledad más radical
Observacion curiosa
Lo que plantea Descartes al exponer la duda metódica había ya sido formulado de modo muy semejante por otros filósofos cercanos a su tiempo, en el siglo anterior, y también en remotos siglos anteriores.
«... Daba vueltas a los dichos de los antiguos, tanteaba el sentir de los presentes: respondían lo mismo; mas, que me diera satisfacción, absolutamente nada... ... En consecuencia, retorné a mí mismo, y poniendo todo en duda como si nadie hubiera dicho nada jamás, comencé a examinar las cosas mismas, que es el verdadero saber. Analizaba hasta alcanzar los principios últimos. Haciendo de ello el inicio de la contemplación, cuanto más pienso más dudo ...»
Además la idea expresada en «cogito ergo sum», ("pienso, luego existo"), que se atribuye a Descartes, ya fue expresada poco tiempo antes y de forma casi exacta por
Gómez Pereira en 1554:
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«(Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit, est: ergo ego sum)»
«Conozco que yo conozco algo. Todo lo que conoce es; luego yo soy»
Avicena también planteó mucho antes que
Descartes, en su «Libro de las orientaciones y de las advertencias», su famoso argumento del Hombre Volante, en el que puede rastrearse un predecesor del
cógito cartesiano. En él expuso que un hombre aislado y suspendido en el aire, sin ningún contacto con nada, ni siquiera entre las partes de su propio cuerpo, sin ver ni oír, ni verse sin oirse, a pesar de ello, intuiría su propio ser y afirmaría con certeza su propia existencia.
En
Agustín de Hipona, (San Agustín), se encuentra el antecedente más remoto, conocido, respecto al cual la exposición del método de la duda metódica y la certeza primera del cogito cartesianos se nos aparece tan solo como una variedad en el modo de exposición. En La Trinidad
7 plantea un método para llegar al entendimiento que se asemeja al de la duda metódica cartesiana, y que igualmente le conduce a una conclusión que le permite poder afirmar la existencia del que duda a partir de la conciencia de la propia duda:
... («Mas como de la naturaleza de la mente se trata, apartemos de nuestra consideración todos aquellos conocimientos que nos vienen del exterior por el conducto de los sentidos del cuerpo, y estudiemos con mayor diligencia el problema planteado, a saber: que todas las mentes se conocen a sí mismas con certidumbre absoluta. Han los hombres dudado si la facultad de vivir, recordar, entender, querer, pensar, saber y juzgar provenía del aire, del fuego, del cerebro, de la sangre, de los átomos... Sin embargo, ¿quién duda que vive, recuerda, entiende, quiere, piensa, conoce y juzga?; ... puesto que si duda, vive; ... si duda, recuerda que se pone en duda; si duda, se percibe y entiende dudando; si duda, está seguro que quiere; si duda, piensa; si duda, sabe que no sabe»)
Agustín, igualmente en La Ciudad de Dios escribía su célebre argumento manifiestamente parecido al cogito, ergo sum:
... («¿Qué? ¿Y si te engañas? Pues, si me engaño, existo. El que no existe no puede engañarse, y por eso, si me engaño, existo.»)
A Descartes se le advirtió en sus días que
San Agustín había planteado el mismo punto de vista. Se lo habría dicho primero Andreas Colvius. Enfrentado a una evidencia tan manifiesta, Descartes se defendió y declinó el mérito que pudiera corresponderle, a él y a sus predecesores, respondiéndole en carta del 14 de noviembre de 1640 de este modo: "es una cosa en sí misma tan simple y natural el inferir que se existe a partir del hecho de que se duda, que hubiera podido partir de la pluma de cualquiera". Más adelante puntualizaba y le reconocía de este modo cual era su aportación e interés acerca del Cogito: "hago uso de él para saber que este Yo que piensa es una sustancia inmaterial, que no tiene nada corpóreo"
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Descartes fue acusado por un antiguo admirador suyo,
Pierre Daniel Huet, en su famoso libro Censura de la Filosofía Cartesiana, por componer su método de razonamiento y formular su "cogito ergo sum", plagiando casi literalmente, sin citarlas, las ideas filosóficas previamente formuladas por los filósofos hispánicos
Gómez Pereira, en 1554, y
Francisco Sánchez en 1576.
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