Todo pensamiento emite una tirada de dados


Ante la dificultad del poeta abordado, y como recopilador de fragmentos de poemas, cartas de Mallarmé, acotaciones de prestigiosos filósofos como García Bacca, musicólogos com Claude Debussy, Maurice Ravel... ensayistas...reordenando, sin atender a la cronología de las reflexiones, intuiciones y especulaciones de Mallarmé... trataré de dar pequeños golpes de dados en recuerdo del este grandioso poeta
Mallarmé
1842 1898
Las cuatro estaciones, fragmentos
Resurgir
Primavera enfermiza tristemente ha expulsado
Al invierno, estación de arte sereno, lúcido,
Y, en mi ser presidido por la sangre sombría,
La impotencia se estira en un largo bostezo...
Tristeza de verano
El sol, sobre la arena, luchadora durmiente,
Calienta un baño lánguido en tu pelo de oro
Y, consumiendo incienso sobre tu hostil mejilla,
Con las lágrimas mezcla un brebaje amoroso...
Suspiro
Mi alma hacia tu frente donde sueña
Un otoño alfombrado de pecas, calma hermana,
Y hacia el errante cielo de tus ojos angélicos
Asciende, como en un melancólico parque,
Fiel, un surtidor blanco suspira hacia el azul.
-Hacia el Azur eternecido de octubre puro y pálido
Que mira en los estanques su languidez sin fin
Y deja, sobre el agua muerta do la salvaje
Agonía de las hojas yerra al viento y excava un frío surco,
Arrastrarse al sol gualda de un larguisimo rayo.
Invierno
¡El virgen, el vivaz y bello día de hoy
Da un aletazo ebrio va a desgarrarnos este
Lago duro olvidado que persigue debajo de la escarcha
El glaciar transparente de los vuelos no huidos!...
poeta y crítico, un grande del siglo XIX, que representa la culminación y al mismo tiempo la superación del simbolismo francés y antecedente claro de las vanguardias que marcarían los primeros años del siguiente siglo,
es el creador de un impresionismo literario, escribió que su intención era pintar no la cosa, sino el efecto que produce, por lo cual el verso no debía componerse de palabras, sino de intenciones, y todas las palabras borrarse ante la sensación
Aunque Stéphane Mallarmé fue admitido entre los poetas malditos reseñados por Verlaine, entre esos cuya genialidad los condenó a una existencia de tormento, desolación y repulsa social, nada hay en su vida que permita justificar el motivo de semejante inclusión: ni borracheras monumentales que arrullan los desvaríos en las madrugadas ni incursiones temerarias por los ficticios paraísos de la droga ni amores apasionados o tumultuosos ni cárcel ni crímenes ni locura, como los que aquejaron a sus compañeros de generación.
Quizás el hecho más remarcable de la biografía de este profesor de inglés, que habitó en provincias pero también en Londres, podría ser su Salón literario de los jueves, a su regreso a París, al que acudieron grandes poetas como Valéry, Gide, Rilke, Yeats o Wilde, para algunos de los cuales constituyó un importante referente. Acaso su único escándalo fue el que levantó en los periódicos por la novedad de sus poemas, pendientes de la belleza de la palabra en desmedro de la claridad en la expresión del contenido. Tal vez su maldición consistió en aspirar a la poesía pura, porque, como toda búsqueda de perfección, la suya, aunque llegara muy alto, también fue una empresa fallida, de la que, no obstante, se ocupó hasta su muerte, tras la temprana revelación de que el mundo era un libro que él mismo estaba escribiendo. Y, gracias a ese reconocimiento de la independencia y preponderancia del lenguaje en el acto poético tuvo gran influencia en la lírica vanguardista del siglo XX, especialmente en Hispanoamérica: desde el modernismo de Rubén Darío con sus secuelas en España (Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán o los Machado), hasta Huidobro, Lugones, Nervo, Borges, Lezama Lima u Octavio Paz
Quizás el hecho más remarcable de la biografía de este profesor de inglés, que habitó en provincias pero también en Londres, podría ser su Salón literario de los jueves, a su regreso a París, al que acudieron grandes poetas como Valéry, Gide, Rilke, Yeats o Wilde, para algunos de los cuales constituyó un importante referente. Acaso su único escándalo fue el que levantó en los periódicos por la novedad de sus poemas, pendientes de la belleza de la palabra en desmedro de la claridad en la expresión del contenido. Tal vez su maldición consistió en aspirar a la poesía pura, porque, como toda búsqueda de perfección, la suya, aunque llegara muy alto, también fue una empresa fallida, de la que, no obstante, se ocupó hasta su muerte, tras la temprana revelación de que el mundo era un libro que él mismo estaba escribiendo. Y, gracias a ese reconocimiento de la independencia y preponderancia del lenguaje en el acto poético tuvo gran influencia en la lírica vanguardista del siglo XX, especialmente en Hispanoamérica: desde el modernismo de Rubén Darío con sus secuelas en España (Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán o los Machado), hasta Huidobro, Lugones, Nervo, Borges, Lezama Lima u Octavio Paz
Sin duda, su obra entronca con Baudelaire, quien revolucionó la poesía de aquella época al mostrar con desparpajo y sin remordimiento la podredumbre de una Europa que mascullaba el inicio de su decadencia entre guerras, hastío y degeneración, y que, armándose de maquinismo, se preparaba ya para las grandes hecatombes mundiales del siglo XX. Muchos temas coinciden: la sensualidad, el placer, la maldad, el dolor, el tedio, el suicidio, la soledad o el sexo y su vinculación con la muerte,
Él como buen simbolista partiendo de una palabra, objeto..., recorre las relaciones que éste mantiene con todos los demás, sin sellar el recorrido con una síntesis definitiva poe lo que representa el reto a lo inexpresable que emana de las profundidades inconscientes y se apoya en la libre asociación.Y así, dado que el símbolo es inseparable de aquello que significa, sirve para expresar una ontología estética
cuya perspectiva coloca al poeta por encima de los juicios morales incitándole a ahondar en los motivos de cada visión particular Quizás por esta razón, muchos han sido los escritores franceses, especialmente entre los postestructuralistas, que estudiaron, incluso reivindicaron, a Mallarmé: desde Sartre y Lacan hasta Blanchot, Derrida, Badiou, Julia Kristeva o Jacques Rancière.
Situado en este punto de mira, el poeta se transforma en un iluminado que accede y revela la esencia de las cosas al disociarlas de los atributos habituales y asignarle nuevas cualidades,De ahí que Mallarmé reivindique el arte por el arte, desprovisto de todo interés, la poesía pura. De ahí que su materia, el lenguaje, se coloque en primer plano y dirija el acto creativo, pero no con la batuta matemática, que al final compone la métrica del poema, sino con el ritmo psicológico, el que automáticamente viene sugerido por la palabra anterior

«Parece que supiésemos algo del arte cuando sentimos lo que significa la palabra soledad » (Maurice Blanchot)
En el oscuro pueblo de Tournon, con un trabajo de profesor de inglés por debajo de sus posibilidades, Stèphane Mallarmé escribe a su amigo Cazalis:
«...soy ahora impersonal, y ya no el Stéphane que has conocido, —una aptitud que tiene al Universo Espiritual para verse y para desarrollarse, a través de lo que fui yo. »
«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.» (Carta a Henri Cazalis 14 de mayo de 1867)
En el fondo, la lírica es música y esto permite al poeta comenzar la escritura sin saber dónde podría terminar, combinando las palabras de un modo parecido a como se crea un acorde, simplemente dejándose llevar por la sonoridad, dando “la iniciativa a las palabras”. Pero esto significa también prestar atención al silencio, a los blancos de los espacios en las composiciones impresas, a todo aquello que está ausente
«Digo: ¡una flor! y, salvado el olvido al que mi voz relega algún contorno, en cuanto que algo distinto de los cálices conocidos, se alza musical, idea misma y suave, la ausente de todos los floreros » (Stèphane Mallarmé)

«Casi un siglo ya y sólo estamos empezando a entrever que algo ha sido tramado (¿por Mallarmé?, en todo caso según lo que por el pasa, como a su través) para burlar las categorías de la historia y de las clasificaciones literaria, de la crítica literaria, de las filosofías y de las hermenéuticas de toda especie. Comenzamos a entrever que el trastorno de estas categorías habrá sido también efecto de lo escrito por Mallarmé.» (Jacques Derrida)
«A partir de que el escritor dejó de ser testigo universal para transformarse en una conciencia infeliz (hacia 1850), su primer gesto fue elegir el compromiso de su forma, sea asumiendo, sea rechazando la escritura de su pasado. Entonces, la escritura clásica estalló y la Literatura en su totalidad, desde Flaubert hasta nuestros días se ha transformado en una problemática del lenguaje.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)
Mallarmé piensa la poesía y su pensamiento sobre la poesía termina por ser tan importante como su Obra. O tal vez su Obra misma. Le fue revelado que la misión del poeta es «la explicación órfica de la tierra.» Deja misteriosos apuntes para ese único libro que nunca concluirá, transformándose en una obra tan inquietante como la enciclopedia inconclusa de Novalis. Alcanza la revelación de la Nada.

«... la Nada, a la cual he llegado sin conocer el Budismo...
... no somos más que vanas formas de la materia, —pero bien sublimes para haber inventado a Dios y nuestra alma...»
« ...Tal es el plan de mi volumen Lírico, y tal será quizá su título, La Gloria de la Mentira, o La Gloriosa Mentira. ¡Yo cantaré como desesperado!»
(Stèphane Mallarmé, carta a Henri Cazalis, 28 de abril de 1866)
Ars poética: «Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del placer del poema, que consiste en la felicidad de volverse tal poco a poco: sugerir, he ahí el sueño.»
«Desde hace cien años, toda escritura es un ejercicio de domesticación o de repulsión frente a esa Forma—Objeto que el escritor encuentra fatalmente en su camino, que necesita mirar, afronta, asumir y que nunca puede destruir sin destruirse a sí mismo.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)
«...me mantengo como una araña sagrada, sobre los principales hilos ya surgidos de mi espíritu, y con ayuda de los cuales tejeré en los puntos de encuentro maravillosos encajes, que adivino, y que existen ya en el seno de la Belleza.» (Stèphane Mallarmé, carta a Théodore Aubanel) 28 de julio de 1866

«... preveo que me serán necesarios veinte años para los cinco libros de los cuales se compondrá la Obra, y que esperaré, no leyendo sino a mis amigos como tú, fragmentos —y burlándome de la gloria...» (Stèphane Mallarmé, carta)
«En una carta a Henri Cazalis de abril de 1866, Mallarmé confiesa hallarse en busca de le Grand Œuvre, «como decían los alquimistas, nuestros antepasados». (Edgardo Dobry, Poesía y alquimia)
«...¿Qué es una inmortalidad relativa, y qué sucede a menudo en el espíritu de imbéciles, al lado de la alegría de contemplar la Eternidad, y de gozar de ella, viviendo, en sí?»
«Mallarmé, finalmente, coronó esta construcción de la Literatura Objeto por medio del acto último de todas las objetivaciones, la destrucción: sabemos que el esfuerzo de Mallarmé se centró sobre la aniquilación del lenguaje, cuyo cadáver, en alguna medida, es la Literatura.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)
«...yo no he creado mi Obra sino por eliminación, y cada verdad adquirida no nacía sino de la pérdida de una impresión que, habiendo chispeado, se había consumido y me permitía, gracias a sus tinieblas liberadas, avanzar más profundamente en la sensación de las Tinieblas Absolutas. La Destrucción fue mi Beatrice.» (Stèphane Mallarmé, carta a Eugène Lefébure, 27 de mayo de 1867)
«Profundizando el verso» el poeta entra en ese tiempo de desamparo que es la ausencia de los dioses. Palabra asombrosa. Quien profundiza el verso escapa del ser como certeza, encuentra la ausencia de los dioses, vive en la intimidad de esa ausencia, se hace responsable asumiendo el riesgo, aceptando el favor. Quien profundiza el verso debe renunciar a todo ídolo, debe romper con todo, no tener la verdad como horizonte ni el futuro por morada, porque de ningún modo tiene derecho a la esperanza:al contrario, debe desesperar. Quien profundiza el verso muere, encuentra su muerte como abismo.»(Maurice Blanchot, El espacio literario)
«Todo nacimiento es una destrucción, y toda vida de un momento, la agonía en la cual se resucita eso que se ha perdido, para verlo. —Se lo ignoraba antes.»
«Había, a favor de una gran sensibilidad, comprendido la correlación
íntima de la Poesía con el Universo, y, para que ella fuera pura, concebí el designio de sacarla del Sueño y del Azar y de yuxtaponerla a la concepción del Universo...»
«... he llegado a la Idea del Universo por la sola sensación (y que, por ejemplo, para guardar una noción imborrable de la Nada pura, he debido imponer a mi cerebro la sensación del vacío absoluto)...»
«El espejo que me ha reflejado el Ser ha sido lo más a menudo el Horror y usted adivina si expío cruelmente ese diamante de Noches innominadas.»
«Partiendo de una nada donde el pensamiento parecía erguirse felizmente sobre las palabras, la escritura atravesó así todos los estados de una progresiva solidificación: primero objeto de una mirada, luego de un hacer y finalmente de una destrucción, alcanza hoy su último avatar, la ausencia: en las escrituras neutras, llamadas aquí «el grado cero de la escritura» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)
“Me queda la delimitación perfecta y el sueño interior de dos libros, a la vez nuevos y eternos, uno todo absoluta «Belleza» el otro personal, las «Alegorías suntuosas de la Nada»,
Ars poética: «Pintar no la cosa, sino el efecto que produce. El verso no debe componerse de palabras sino de intenciones.»
«Frente a la imparable circulación de material escrito, frente a la erosión diaria de la palabra a manos del periodista, Mallarmé se arrogó una posición de mistagogo de un saber que debía ser preservado, que no podía quedar al alcance de todo el mundo. El lector—votante era para la novela; la poesía era para el distinguido, que otros llamarán la “aristocracia del espíritu» (Edgardo Dobry, «Poesía y Alquimia»)


«La Poesía es la expresión, por el lenguaje humano llevado a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia: ella dota así de autenticidad a nuestra permanencia y constituye la única tarea espiritual.»
«...alimentar el horno de la Gran Obra. ¿Por qué? es difícil de decir: un libro, simplemente, en muchos tomos, un libro que sea un libro, arquitectónico y premeditado, y no una colección de inspiraciones al azar, así sean maravillosas... Iré más lejos, diré: el Libro persuadido de que en el fondo no hay más que uno, intentado sin saberlo por quienquiera haya escrito, incluso los Genios. La explicación órfica de la Tierra, que es el único deber del poeta y el juego literario por excelencia: porque el ritmo mismo del libro entonces impersonal y viviente, hasta en su paginación, se yuxtapone con las ecuaciones de ese sueño, u Oda.»
«...como si la Literatura que tiende desde hace un siglo a transmutar su superficie en una forma sin herencia, solo encontrara la pureza en la ausencia de todo signo, proponiendo, en fin, el cumplimiento de ese sueño órfico: un escritor sin Literatura.»
(Roland Barthes, El grado cero de la escritura)
«He aquí la confesión de mi vicio, puesto al desnudo, querido amigo, que mil veces he rechazado, el espíritu afligido o cansado, pero eso me posee y lo lograré tal vez; no hacer esa obra en su conjunto (¡se necesitaría ser no sé quien para eso!) sino mostrar un fragmento ejecutado, hacer centellear por un lapso la autenticidad gloriosa, señalando así al resto todo entero para el cual no basta una vida. Probar por las porciones hechas que ese libro existe, y que he conocido lo que no podré realizar.»
Descripción del imposible soneto en yx: «una habitación sin nadie dentro.»
Un verso del soneto imposible: «El maestro ha ido por lágrimas a la Estigia». Otro verso: «Ella difunta desnuda en el espejo».

Como bien explicara Octavio Paz: El soneto es imposible de traducir.
«Soy incompetente en cualquier materia que no sea el infinito.»
«La palabra bruta «se refiere a la realidad de las cosas». «Narrar, enseñar, incluso describir», nos da las cosas en su presencia, incluso las «representa».La palabra esencial las aleja, las hace desaparecer, es siempre alusiva, sugiere. Evoca.» (Maurice Blanchot)
«Que haya algo de humo entre el mundo y yo.»
«Verdaderamente, tengo mucho miedo de comenzar (aunque, por cierto, la Eternidad haya centelleado en mí y devorado la noción superviviente del Tiempo) por donde nuestro pobre y sagrado Baudelaire ha concluido»
«Todo en el mundo existe para convergir en un libro»
todo se hace en silencio como se hace la luz dentro del ojo porque el mundo es eso que está del otro lado de la ventana, aquello a lo que no se puede acceder si acaso contemplar , anhelar.....Hace falta que pase el tiempo, pues si todo tiempo es eternamente presente, todo tiempo es irredimible
He hecho un largo descenso a la Nada para poder hablar con certidumbre. No hay más que la Belleza y ésta sólo tiene una expresión perfecta: la Poesía. Todo lo demás es mentira salvo para aquellos que viven del cuerpo, el amor, y ese amor del espíritu, la amistad
La abstracción como posibilidad perpetua
decía Mallarmé que ese es todo nuestro problema, identificar en nosotros y fuera de nosotros , la infinitud del presente Pues lo que se nos presenta a modo de presente no es sino el perpetuo instante de la ausencia…
toda palabra es una duda, todo silencio es otra duda...y no hallo sino la palabra que huye...evasión martilleante y paradójica de la presencia que se afirma ausente,.. irónica, deseable prohibida…difícil de comunicar esta especie de silencio
toda palabra es una duda, todo silencio es otra duda...y no hallo sino la palabra que huye...evasión martilleante y paradójica de la presencia que se afirma ausente,.. irónica, deseable prohibida…difícil de comunicar esta especie de silencio
He hecho un largo descenso a la Nada para poder hablar con certidumbre. No hay más que la Belleza y ésta sólo tiene una expresión perfecta: la Poesía. Todo lo demás es mentira salvo para aquellos que viven del cuerpo, el amor, y ese amor del espíritu, la amistad

«Mallarmé, una especie de Hamlet de la escritura, expresa cabalmente ese momento frágil de la historia en que el lenguaje literario se conserva únicamente para cantar mejor su necesidad de morir.» (Roland Barthes, «El grado cero de la escritura»)
«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.»

Si la obra de Mallarmé es para muchos el Evangelio de la experiencia literaria moderna, estos fragmentos serán acaso un Apocalipsis que nos permita gracias a sus tinieblas desprendidas, avanzar más profundamente en la sensación de las Tinieblas Absolutas
Originales del poema de Stéphane Mallarmé Un coup de dés


j GoIz
15 Enero 2017
El sueño de Mallarmé, El Pais, Fragmentos sobre el libro. Bacca, J Glarza...y fuentes alternativas
No hay comentarios:
Publicar un comentario