La lluvia le dijo al viento: Empuja tú que yo azoto-…RF

George Watts, la esperanza
El peligro de la esperanza
Es justo allí
a mitad de camino entre
el huerto desnudo
y el huerto verde,
cuando las ramas están a punto
de estallar en flor,
en rosa y blanco,
que tememos lo peor.
Pues no hay región
que a cualquier precio
no elija ese tiempo
para una noche de escarcha.
Robert Frost
La esperanza no es ni realidad ni quimera, es el trazo que nos sostiene como cuerda tirante que ha de ser transitado ... junto al temor son inseparables, no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor, no obstante a veces de esa esperanza, de sus engaños, nos sirve al menos para llevarnos al fin de la existencia por un camino, el camino mas agradable
Somos incapaces de mirar, de percibir la belleza auténtica, esa belleza tan discreta, a esa ignorada espera...,que aunque haya de verse casi siempre frustrada, sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción, por el contrario, esa falsa belleza que es vistosa, agresiva, se impone con su presencia imperiosa y no pide permiso a nadie para abrirse camino en nuestra alma, de ruin posesión, prolongando el peor de los males, la desesperanza, fundada en lo que sabemos, que es nada, al despojarse de la idea de la satisfacción...pero nunca será tarde un mundo mejor, un nuevo amanecer..., mientras haya vida... sin miedo no hay una sola esperanza
El Tiempo vencido por la Esperanza, el Amor y la Belleza, Museo del Prado Simón Vouet 1590-1649
Existen figuras positivas espléndidas, portadoras de la auténtica belleza, de la auténtica esperanza, somos nosotros los que no conseguimos advertir esa hermosura,
ya que en la actualidad, nos hallamos presa del cansancio mísero de la mezquindad..., parece refugiarnos a menudo en esperanzas parciales, en un egoísmo aparentemente razonable
Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca perder la esperanza infinita, e. d. no debemos dejar que nuestros temores nos impidan perseguir nuestras esperanzas ella es el sueño nuestro despierto que habita en la imaginación y de aquellos que se atreven a convertir sus sueños en realidad, es como un camino lo importante es no parar de cuestionarse ni pensar en los sueños rotos sino en la belleza que aún permanece en seguir adelante
Encontrarla... no existe belleza, no existe verdad, no existe esperanza, en definitiva, si se abandona el nexo con lo eterno, con otro mundo, que fundamenta y da significado a todo lo que existe en este mundo, habría que reconquistar continuamente una lógica que no es la nuestra, pero que reconocemos como más verdadera, humana y correspondiente a nuestro corazón que aquella que usaríamos instintivamente
En un Poema de Charles Peguy Habla Dios de esa su hija, la más pequeña, que hoy tanto necesitamos: la esperanza, esa llama temblorosa
Pero la esperanza, dice Dios, esto sí que me extraña,
me extraña hasta a Mí mismo,
esto sí que es algo verdaderamente extraño.
Que estos pobres hijos vean cómo marchan hoy las cosas
y que crean que mañana irá todo mejor,
esto sí que es asombroso y es, con mucho,
la mayor maravilla de nuestra gracia.
Yo Mismo estoy asombrado de ello.
Es preciso que mi gracia sea efectivamente de una fuerza increíble
y que brote de una fuente inagotable
desde que comenzó a brotar por primera vez
como un río de sangre del costado abierto de mi Hijo.
¿Cuál no será preciso que sea mi gracia y la fuerza de mi gracia
para que esta pequeña esperanza,
vacilante ante el soplo del pecado,
temblorosa ante los vientos,
agonizante al menor soplo,
siga estando viva, se mantenga tan fiel, tan en pie,
tan invencible y pura e inmortal e imposible de apagar
como la pequeña llama del santuario
que arde eternamente en la lámpara fiel?
De esta manera,
una llama temblorosa ha atravesado el espesor de los mundos,
una llama vacilante ha atravesado el espesor de los tiempos,
una llama imposible de dominar, imposible de apagar al soplo
de la muerte,
la esperanza.
Lo que me asombra, dice Dios, es la esperanza,
y no salgo de mi asombro.
Esta pequeña esperanza que parece una cosita de nada,
esta pequeña niña esperanza,
inmortal.
Porque mis tres virtudes, dice Dios, mis criaturas,
mis hijas, mis niñas,
son como mis otras criaturas de la raza de los hombres:
la Fe es una esposa fiel,
la Caridad es una madre, una madre ardiente, toda corazón,
o quizá es una hermana mayor que es como una madre.
Y la Esperanza es una niñita de nada
que vino al mundo la Navidad del año pasado
y que juega todavía con Enero, el buenazo,
con sus arbolitos de madera de nacimiento,
cubiertos de escarcha pintada,
y con su buey y su mula de madera pintada,
y con su cuna de paja que los animales no comen porque son de madera.
Pero, sin embargo, esta niñita esperanza es la que
atravesará los mundos, esta niñita de nada,
ella sola, y llevando consigo a las otras dos virtudes,
ella es la que atravesará los mundos llenos de obstáculos.
Como la estrella condujo a los tres Reyes Magos desde
los confines del Oriente, hacia la cuna de mi Hijo,
así una llama temblorosa, la esperanza,
ella sola, guiará a las virtudes y a los mundos,
una llama romperá las eternas tinieblas.
Por el camino empinado, arenoso y estrecho,
arrastrada y colgada de los brazos de sus dos hermanas mayores,
que la llevan de la mano,
va la pequeña esperanza
y en medio de sus dos hermanas mayores da la sensación
de dejarse arrastrar
como un niño que no tuviera fuerza para caminar.
Pero, en realidad, es ella la que hace andar a las otras dos,
y la que las arrastra,
y la que hace andar al mundo entero
y la que le arrastra.
Porque en verdad no se trabaja sino por los hijos
y las dos mayores no avanzan sino gracias a la pequeña
Charles Peguy
j GoIz
16 enero 2018

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