"...Y yo había pasado por la vida
tan sólo de paso, lejana de mí misma."M Z
El sentir, pues, nos constituye más que ninguna otra de las funciones psíquicas, diríase que las demás las tenemos, mientras que el sentir lo somos María Zambrano,
La mirada
Sólo cuando la mirada se abre al par
de lo visible se hace una aurora.
Y se detiene entonces,
aunque no perdure y sólo sea fugitivamente,
sin apenas duración, pues que crea así el instante.
El instante que es al par indeleblemente
uno y duradero. La unidad, pues,
entre el instante fugitivo e inasible
y lo que perdura. El instante que alcanza
no ser fugitivo yéndose.Inasible.
El instante que ya no está bajo la amenaza
de ser cosa ni concepto.
Guardado, escondido en su oscuridad,
en la oscuridad propia, puede llegar
a ser concepción, el instante de concebir,
no siempre inadvertido.
Y así, la mirada, recogida
en su oscuridad paradójicamente,
saltando sobre una aporía,
se abre y abre a su vez,
"a la imagen y semejanza"
,una especie de, circulación. La mirada recorre,
abre el círculo de la aurora
que sólo se dio en un punto,
que se muestra como un foco,
el hogar, sin duda, del horizonte.
Lo que constituye su gloria inalterable.
Zambrano, M.: "La mirada", en De la Aurora, Madrid,
Ed. Turner

M de Unamuno, I Zuloaga
La pensadora del aura
Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo; bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida ¡qué hermosura! No siendo nada o apenas nada por qué no sonreír al universo, al día que avanza, aceptar el tiempo como un regalo espléndido, un regalo de un Dios que nos sabe, que nuestro secreto, nuestra inanidad y no le importa, que no nos guarda rencor por no ser...
...Y como estoy libre de ese ser, que creía tener, viviré simplemente, soltaré esa imagen que tenía de mí misma, puesto que a nada corresponde y todas, cualquier obligación, de las que vienen de ser yo, o del querer serlo
Zambrano, M.: "Adsum", En Delirio y Destino, Madrid,
Ed. Mondadori, 1989, pp. 21-22
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Sentir el acto de ser, supone la primera forma de autoconciencia y de descubrimiento de uno mismo, pues el sentimiento representa el prototipo originario mediante el cual se experimenta como un ser que ante todo existe y sabe de su existencia
¿cabe acaso se preguntaba Unamuno un conocer puro sin sentimiento, sin esa materialidad que el sentimiento le presta?
¿No se siente acaso el pensamiento y se siente uno a sí mismo a la vez que se conoce y se quiere?
pues nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma, Unamuno
Según M Zambrano la tarea que debe proponerse el pensar, la reflexión y, por ende, la filosofía, es la de saber de oído, es decir, dejar hacer a la contemplación en la que, poco a poco, emerge la verdad., es como el pensamiento se hace germen y semilla, un éxtasis de un orden remoto que sentimos en nuestro centro y que no se deja comunicar a través de la palabra, pues son imagen del vivir mismo, del propio pensamiento, de la discontinua atención, de lo inconcluso de todo sentir y apercibirse, y aun más de toda acción, es por eso que nuestra existencia se convierte, cuando se ha experimentado esta abundancia sintiente, en un anhelo constante que sin embargo queda apaciguado por instantes de plenitud en el olvido de sí mismo, que los reavivan luego, que los reencienden, y así seguirá incabablemente

José Ortega y Gasset (óleo de Zuloaga)
Zambrano recoge el legado orteguiano del raciovitalismo y lo supera, aduciendo que el filósofo madrileño se queda corto en sus investigaciones, es necesario acceder a las secciones menos conscientes, más oscuras e inexploradas del ser humano, a la vez que ascendemos a lo supraconsciente, a la relación con lo divino, aspectos que Ortega desechó e incluso censuró, a quienes pretendían superar la región experiencial de lo humano
Reflexión
La verdad que atisba Zambrano es la verdad del pensar del hombre, pensar al hombre como objeto del pensar y del pensar y del pensar, reflexión sobre qué es pensar, existencialismo hermeneútico, cada cual dice Zambrano se agarra a la verdad que ha podido capturar, a veces demasiado se agarra, diría yo, y así justifica sin pasar por el pensamiento, que es palabra en el tiempo
Únicamente en la verdad esclarecida reconocemos la verdad semivelada , esa verdad en todo caso proporciona un camino que recorrer, y este camino es primero unos pasos, unas huellas, y solo cuando ya una línea trazada le distingue de la extensión inanimada que lo rodea, podemos verle, y es lo que nos sucede, comenzamos a sentir nuestra vida en su transcurrir, estrechada y libre, por el cauce de una verdad que se nos revela, y desde él comenzamos a entender otros pensamientos para los que quizás hubiéramos quedado insensibles, o por el contrario , presos en asombro, imposible de traducir en ideas
La mirada de María Zambrano
La filósofa María Zambrano acuñó el termino razón poética para unir filosofía, poesía y religión, pero fue más allá en su intento por vincular pensamiento y corazón, y lo hizo a través de la pintura, (Algunos lugares de la pintura) que tuvo una presencia constante en su vida Ahora se recupera este libro un bellísimo y delicado volumen que se públicó por primera y única vez en Espasa Calpe, la relación de María con los poetas es bien conocida, pero también tuvo una gran relación con la pintura y con los pintores, a algunos de los cuales trató y conoció bien durante su exilio en París o Roma, como Picasso, Joan Miró, Luis Fernández, Ramón Gaya, Juan Soriano o Joaquín García de la Torre
Una mirada contemplativa sobre la pintura con la que la discípula, poco ortodoxa, de Ortega y Zubiri pretendía rasgar el velo para apresar la esencia de las cosas, y para ello también posaba su mirada en clásicos como Zurbarán, Velázquez, el maestro Flémalle o Giorgioni, la pintura es una presencia constante, existe para mí, ha existido siempre, como un lugar privilegiado donde detener la mirada, escribe María Zambrano, cuya vida estuvo marcada por el exilio por lo que escaso conocimiento que de su obra completa se tiene en España, por culpa, en gran medida, del largo exilio que sufrió la filosofa que acuñó la frase, lo que no pasa por el corazón nace muerto, y eso, aunque al final de su vida en España se la reconoció con el premio Cervantes y el Príncipe de Asturias
j GoIz
23 Marzo 2018
La razón en la sombra, antología crítica, Algunos lugares de la pintura, M Z
La razón en la sombra, antología crítica, Algunos lugares de la pintura, M Z
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