Hay un ser humano detrás de cada tweet, facebook, google+, blog, correo electrónico... Recuérdalo.
S Dalí
Cada sociedad elige una manera para engañarse, para contarse sus pecados, para compartir sus miserias, pero también para intentar superarse y hacer realidad sus aspiraciones, y sobre todo para, a la vez que se autoinculpa, practicar sobre sí la indulgencia necesaria, porque alivia, sublima y hace posible el olvido
Se habla mucho del inminente final de Facebook, del acabamiento de un modo de relacionarse, del ocaso de una tecnología, no son pocos los que anuncian su retirada de esta plataforma, lo que, por otra parte, no deja de resultar paradójico, quien se despide, en el fondo, muestra cierta añoranza por aquello de lo que se despide. Yo mismo he cometido esta veleidad.
Pero no nos engañemos. Facebook, al igual que otras redes sociales, ha convertido las masas infelices en algo mucho peor, mucho más temible, mucho más triste y oneroso, en masas tediosas, en masas que precisan, constantemente, de estímulos ajenos para sobrevivir. Literalmente.
Quien sufre, hoy, es porque se aburre, un aburrimiento pluriforme, avivado por el imperativo de la sobreexposición, que nada tiene que ver con el abatimiento propio del spleen parisiense del XIX o con la acedia medieval, porque en éstos se encontraba, al menos, el aguijón de la posible superación, de la vuelta a la normalidad o, incluso, de la sana asunción de la propia anormalidad.
Teniendo esto en cuenta,
¿por qué no convertir Facebook, o cualquier otra red social, en la imagen del mundo que deseamos, que imaginamos, que queremos proyectar, que anhelamos, por la que luchamos y por la que, en definitiva, vivimos?
¿Por qué no observar el mundo con menos crispación y con más avidez, con menos hartazgo optimista -que propicia el tedio y una insalubre llenazón- y con más saludable nervio pesimista -que favorece la curiosidad, el asombro, el espíritu contestatario?
Para que el arma dañe precisa de la bala, carguemos las nuestras de lo que creemos que el mundo merece, esto, por supuesto, dirá mucho de nosotros. Así sea.

Observación
Creo que este texto es una radiografía de lo que nos ha pasado o nos pasa, en algún momento, a todos los que transitamos por este mundo virtual., y que, intuyo, nos seguirá pasando de vez en cuando, o cada vez menos...acorde al texto insistiría en resucitar este instrumento y este modo de vivir las relaciones y también instaría a construir desde aquí, (aunque cada uno, es cierto, tiene el muro que quiere), desde allí y desde el más allá un mundo tal y como lo merecemos, la urgencia no es irse, es quedarse y construir...a partir de este mundo virtual o de otro mundo igualmente virtual, uno y otro y todos los mundos son creados a nuestra imagen...hagamos algo con ello a nuestro beneficio
Hazte esta pregunta constantemente, ¿Donde puedo añadir más valor a lo que me importa más a mi y a las personas que les importo?
Una visión científica de las redes sociales
j GoIz
27 marzo 2018
F; Revista, Chris Brogan C J G Serrano
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