Es feliz el que soñando, muere, desgraciado el que muera sin soñar de Rosalía de Castro

Reflejos de primavera, Peder Mørk Mønsted (1908)
En brisas suaves quién pudiera ser hacedor de sueños, soñar, ser como nube, navegar por el aire, fugitiva y eterna, palpar el fulgor del azul instantáneo y arder siempre libre sin destino, sin nombre, y en convulso secreto de júbilo partir, pasar y sentir siempre, que no llegas aunque llegues, no besas aunque beses... y que sólo atisba por instantes su mirada lejana sin alcanzar a ser más nada que eso, inmortal sombra eterna siempre y luz sin la luz mía, ser esencia de ausencia y da la vida
jGoIz
Isabella and the Pot of Basil
Pintura de John White Alexander
Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmelenadas, fieras,
ellas las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Se dormirán al fin en nuestro sueño
abrazado, abrazadas. Y así luego,
al separarnos, al nutrirnos sólo
de sombras, entre lejos, ellas
tendrán recuerdos ya, tendrán pasado
de carne y hueso,
el tiempo que vivieron en nosotros.
Y su afanoso sueño
de sombras, otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito
Pedro salinas

Diana y Endimión, Johann Grund (1808-1887)
Es el propio amor el encargado de inventar su infinito
j Goiz
24 Marzo 2018
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