Lamentablemente en la actualidad se ha perdido la virtud, el poder de la palabra, ya no sirve, perdió su magia, quedó sin dioses, dejó de ser instrumento al servicio del hombre, exige otro lenguaje...
Más allá de la descolorida memoria en algún misterioso lugar olvidado por el sol se intenta en vano invocar el lenguaje del corazón que en figurado se balbucea desde lejos sin encontrar placer en la cercanía mientras la vida transcurre sin acumular los pétalos rosas y blancos ni arrancar el encanto que huye de las flores
que adornen los tristes espectros de la noche
hay versos misteriosos
que silenciosamente se balbucean
con el fulgor de los dedos
hay un lenguaje oculto
que sutilmente se pronuncia
en el descuido de una mirada
hay un lenguaje figurado
que desimuladamente se habla
en la compañía de las palabras
hay un lenguaje mundano
que tenuamete se habla
al estremecerse el cuerpo
hay un lenguaje presumible
que impulsa a bautizar cada cosa
con dos nombres
hay un lenguaje en cadena
hecho de instantes
el lenguaje por las palabras
para calmar del lento trance
de cada instante
de cada palabra
hay un lenguaje etéreo
que sólo nosotros entendemos
J GoIz


Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció…
Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.
La palabra, Confieso que he vivido, Pablo Neruda
Paco Ibáñez Me queda la palabra
Blas de Otero
Joan Manuel Serrat
La poesía es un arma cargada de futuro
J GoIz
oct 6 _ 2017
Puvis de Chavannes
No hay comentarios:
Publicar un comentario