La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente
María Zambrano
Paul Gachet era un médico parisino homeópata y psiquiatra, amante del arte: conoció a Vincent Van Gogh a través de su hermano, Theo e inmediatamente los dos se encontraron en sintonía por tener una visión del arte muy semejante Era un pintor y grabador aficionado y, además, protegió a varios artistas como Pissarroy Cézanne.
Van Gogh escribió a su hermano en 1890 sobre la pintura:
He hecho un retrato de M. Gachet con una expresión melancólica, que bien podría parecer una mueca a aquellos que lo vean... Triste pero amable, y aun así clara e inteligente, así es como muchos retratos deberían hacerse... Hay cabezas modernas que podrían mirarse durante mucho tiempo, y que se volverán a ver, quizás, con nostalgia, cien años despues.
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Anciano en pena En el umbral de eternidad
Melancolía
A veces sentado en soledad profunda,
me observas, me murmuras, como otras veces,
bajo los tempraneros rayos del cálido sol,
Ávido el buitre grazna en la maleza,
imagino carroña sobre madera muerta
amiga mía, te contentas en revelarte a mi derredor
y en mostrarme amenazante la pista del buitre
encorvado, cual salvaje ofreciente,
pienso en ti, te deifico, melancolía,
No te encolerices conmigo, diosa indigna
porque con poemas sutilmente te adorne
Pues yo aquí asombrandomeme silabeo letra tras letra
y me convulsiono en rítmicas palabras,
fluyendo la tinta, esparciendo la pluma punzante,
oh divinidad...déjame déjame hacer mi voluntad
j GoIz
Hoy, en siglo XXI, se afirma de que la tristeza y la depresión es la plaga de nuestros días, un mal que podía afectar tanto al cuerpo como al pensamiento o el alma
esa nada que duele parece perdurar a pesar de todo como una in definición pura, da lugar a un no sé qué, que ha salido de no se sabe dónde, un no sé qué que no surge directamente del infortunio, sino que es un sentimiento de infortunio universal, una experiencia de la tristeza tan generalizada que, tras sepultar sus fuentes, nunca se refleja en el marcador de la existencia como un luto transitorio sino que se sitúa siempre en el denominador de la eterna duración
Se ha padecido y comentado incluso antes de que tuviera nombre y explicación, Homero hace referencia en la Iliada que devora el ánimo y elude las huellas de las gentes, es decir, la persona se vuelve solitaria, rechazando todo contacto humano, y errante y meditabundo y es que la tristeza y el temor constituyen, entre los antiguos, los síntomas cardinales de la afección melancólica, este mal tan humano a lo largo de los siglos, partiendo de los griegos arcaicos, pasando por Demócrito, hasta llegar a Kierkegaard, Baudelaire, Jouve, Cervantes y su Quijote, Gozzi, Hildergarda de Bingen, Nietzsche , Madame de Staël..., sin olvidar la medicina y la psiquiatría actuales, se intenta buscar explicación a esa desazón que, sin razón aparente, se adueña desde fechas inmemoriales de nuestro ánimo, aprisionándonos en un universo de una finitud apabullante en la que el yo no es capaz de sobrepasar sus propios límites, tal desazón crea así una laberíntica cerrazón en la se sabe es presa de un sentimiento de pesadumbre, sin fundamento e incomprensible
En vista del vasto y despótico dominio de tal sensación, y sin haber siquiera dado con aquella ansiada explicación, científicos, filósofos y conocedores de la magia trazaron diferentes caminos para poner coto a lo que, al menos desde tiempos de Aristóteles, se dio en llamar melancolía, que convierte el lenguaje, en expresión de Foucault, en una sintaxis arruinada que no permite al yo decirse a sí mismo
pues en en las personas melancólicas … desaparecen todos los puntos de referencia que le unen con el mundo exterior, pero la negación apunta sobre todo a la propia persona melancólica , en la melancolía aguda se llega incluso a negar el cuerpo … Freud, en su teoría, habla del melancólico como caníbal, ese caníbal devora el objeto amoroso perdido, lo convierte en parte de sí mismo, pero al hacerlo se devora también a él mismo … y si se acuerda de sí mismo, es sólo para hacerse pedazos con más ahínco
Pero si por algo se caracteriza la melancolía, al fin, es porque no existe una trascendencia, un más allá que nos redima de este yo voraz que se ha hecho carne dentro de nosotros, no hay una escatalogía melancólica, su lugar lo ocupa una visión del mundo barroca, horizontal, que da cuenta ceremoniosamente de todos los seres y formas terrestres, animadas o inanimadas,
que nos hunde en una reflexión autorreferencial sobre las fronteras del yo, de manera que cualquier pensamiento acaba por convertirse en un espejo que sólo es capaz de reflejar una mismidad cortocircuitada, así, la persona permanece en un terreno entre la desesperación de no ser otro y la imposibilidad de ser uno mismo, se produce entonces una especie de renuncia silenciosa, una renuncia directa al yo que sólo se reconstruirá gracias a un trabajo circular de préstamos, de forma que el yo melancólico, si por algo se caracteriza es a la vez por la indefinición y el sentimiento de estar aprisionado
Si un lenguaje entiende la melancolía, es el de la pérdida y el extravío, un sentimiento que la persona melancólica acoge como fulminante, pero carente de sentido o aparente razón, aquella nada que duele de Pessoa se vuelve así tan familiar como extraña, y es el propio yo, extenuado, el que ha de buscar respuestas en una cárcel de la que él mismo es carcelero, pues ese yo se ha encapsulado en sí mismo y el infierno ha terminado por enquistarse en un más acá muy real, quizás, el más real de todos.
En los confines del silencio
la melancolía murmura¡Todo está vacío!
¡Todo es vanidad!” el mundo herido de muerte
es absorbido por la nada
Lo que se poseía se ha perdido
Lo que se esperaba no sobrevino.
El espacio está despoblado
un desierto infecundo por doquier
Y si un espiritu sobrevuela
la extesion de este territotio
debe ser el de la constatacion despoladora
la negra nube de esterildad
de la cual nunca saldrá el destello de sea la luz
¿Qué queda de aquello
que colmaba la conciencia?
Algunas obsevaciones
A veces la melancolía se asocia con el espejo y la mirada puesta en la imagen reflejada ¿por qué? el espejo es futilidad, reflejo de algo que tiene caducidad, y no hay melancolía más profunda que lo que vemos, cara al espejo, ante la evidencia de la falta de profundidad
Ya Aristóteles nos ofreció una definición de melancolía, para A. el melancólico es aquella persona que puede elevarse, mejor que las otras personas a los más altos pensamientos, pero es en los siglos XVI y XVII cuando se desarrolló plenamente, el espíritu del melancólico es quien se aísla en la soledad, la persona que se abate en la inmovilidad, y quien se deja invadir por la desesperanza, ahora bien, exaltación y abatimiento pertenecen al mismo temperamento y es como si uno de estos polos fuese acompañado por la posibilidad del polo opuesto , así los personajes melancólicos han quedado muy bien definidos en la literatura, estos personajes están en el vacío, los cuadros de los autores del Barroco se extienden hacia objetos representativos de lo efímero: collares rotos, velas que acaban de apagarse, mariposas frágiles, instrumentos de música que no suenan, etc. todo esto hace que al observar dichos cuadros nuestra mirada nos lleve hacia lo eterno, hacia lo insustancial y hacia lo perecedero,
y es que el melancólico pierde la noción de relación entre el tiempo interior y el tiempo exterior, se lamenta de la lentitud del tiempo, pero al mismo tiempo siente que se atrasa en su respuesta al mundo, n ota que tiene una traba interior que lo inmoviliza frente al exterior que se acelera vertiginosamente
Afirma Schopenhauer que la melancolía es un componente de carácter noble.... Se halla generada por la convicción de que los bienes son efímeros y el fundamento de la vida es el sufrimiento y que puede nacer de un profundo dolor o de una decepción...
Un poeta le otorgó un pico voraz y dolorosamente tierno, otro poeta la llamó rosa del aliento y damisela soledad, para el sujeto desprevenido, la melancolía puede ser en definitiva suena así y origina confusiones varias un dulce tentador, Ingerir en grandes proporciones puede ocasionar trastornos serios en los recuerdos y desequilibrar la dieta de vida de cada jornada, es improbable que un animal sentipensante pueda existir sin haber paladeado alguna vez un poco de melancolía
Y así vamos, ciegos y locos, por este mundo amargo; a veces nos parece que el camino es muy largo, y a veces que es muy corto…Y en este titubeo de aliento y agonía, cargamos llenos de penas lo que apenas soportamos
Dice Baudelaire melancolía, extraña dolencia del alma que agujerea al cuerpo; de sabor agridulce que paraliza la voluntad, asfixia el alma, embota los sentidos y ahoga los deseos de superarse, de crecer... La modernité c'est le transitoire, le fugitif et le contingent; la moitié de l'art, l'autre moitié est le eternel et rinmuable"+
Baudelaire sabe que, pese a todo, la empresa está condenada al fracaso pues el tiempo se come la vida y el oscuro enemigo que nos roe el corazón crece y se fortalece con la sangre que perdemos y aquella estacomo el resto de los paraísos artificiales, sólo logra sumir al sujeto en un estado de embriaguez en el que el transcurrir del tiempo resulta menos doloroso, más llevadero...la vida es como un arcoiris, necesitas tanto el sol como la lluvia para que aparezcan sus colores...Y que vivir es mas importante que buscar el sentido de la vida
Si bien es cierto que la modernidad tiene rasgos de transitoriedad y contingencia , tb es cierto que conlleva posibilidades que trasciende hasta alcanzar rasgos eternos, e.d. entre lo fugaz y lo eterno encontramos una dimensión de valores que siguen siendo vigentes
Y como decía Jean Baudrillard, Il est difficile de remédier à notre propre tristesse parce que nous en sommes complices.
Il est difficile de remédier à celle des autres parce que nous en sommes captifs."...et haec noctis...
j GoIz
24 oct 2017
F C Marek Bieńczyk, Melancolía. De los que la dicha perdieron y no la hallarán jamás
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