martes, 17 de octubre de 2017

Memoria iluminada

Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla...
A Pizarnik


A Pizarnik



Infancia



Hora en que la yerba crece 
en la memoria del caballo. 
El viento pronuncia discursos ingenuos 
en honor de las lilas, 
y alguien entra en la muerte 
con los ojos abiertos 
como Alicia en el país de lo ya visto.

A Pizarnik

 Alejandra Pizarnik_ Documental 102´
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A Pizarnik 102’ Ver Documental




Alejandra Pizarnik, por Sara Facio


Reflexiones


En la infancia  la vida no es un camino de rosas  junto a la avidez insaciable, el desconcierto crece más y más al intuir cómo será la edad adulta, luego llega ésta, con sus leyes incomprensibles,

con mentiras con las que un niño mentiroso jamás se hubiese atrevido, con sus renuncias, sobre todo con sus renuncias, esas rendiciones lastimosas que nos apartan de nuestros sueños
y luego en el peor momento nos invade la vejez, fea, ruin, irrevocable, destinada a poner cerco a la última dignidad,  no, no era, desde luego, la vida un camino de rosas,  ahora, sin embargo, más que la cadena de hierro, que nos ata despiadadamente a la tierra, nuestra memoria se entretiene con los instantes de cristal
que, cada tanto, rompían los eslabones y nos arrastraban, dichosos, hacia el cielo ¡Dios mío, cuántos momentos deliciosos nos permitieron aquella vida que ya no tenemos! Ahora no se sufre es cierto, el temor de los vivos, pero, átomo en la eternidad, tampoco se ama ¡Qué importa que no fuera un camino de rosas! Era vida, y esto bastaba

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Yo soy… (fragmento)

mis ojos?
ah! trozos de infinito

Alejandra Pizarnik, Hablo de mi


Pero la infancia de Pizarnik fue muy difícil y llena de inseguridades...

Durante su juventud Pizarnik comienza a descubrirse como un ser distinto, integrando a su carácter caótico e inestable la necesidad de ser reconocida por los demás...



La luz es demasiado grande

para mi infancia.

Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?

Alguna palabra que me ampare del viento,
alguna verdad pequeña en que sentarme
y desde la cual vivirme,
alguna frase solamente mía
que yo abrace cada noche,
en la que me reconozca, en la que me exista.

pero no. Mi infancia
sólo comprende al viento feroz
que me aventó al frío
cuando campanas muertas
me anunciaron.

Sólo una melodía vieja,
algo con niños de oro, con alas de piel verde,
caliente, sabio como el mar,
que tirita desde mi sangre,
que renueva mi cansancio de otras edades.

Sólo la decisión de ser dios hasta en el llanto

Alejandra Pizarnik



Imagen relacionada
Hay quienes piensan que fuimos amantes en Europa, hay otros que hablan de largos viajes juntos... 
Queda claro, entonces: la Maga no es Alejandra?
La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla.



 El 25 de septiembre de 1972, después de que le dieran un permiso para salir del psiquiatrico, ella aprovecharía para tomarse unas 50 pastillas de Seconal y de esta manera se suicido a sus 36 años 

Julio a manera de homenaje y despedida, le dedica dos poemas

La sospecha en torno a los sentimientos que Alejandra tenía hacia él se despertó a causa de un extraño suceso ocurrido luego de su suicidio Quince días después, le fue entregada a Cortázar una breve correspondencia de Alejandra Pizarnik con una foto de ella desnuda tomando el sol en una playa Quien la envió o si esto fue programado por ella, es un misterio
¿Amistad? ¿Amor? ¿Admiración?



j GoIz
17 octubre 2017




F C, R Argulló, Wiquipedia, Poemario de A Pizarnik, informaciones alternativas en web 










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