martes, 28 de noviembre de 2017

Poesía confesional

La poesía es una disciplina tiránica, vas tan lejos, tan rápido, que en un espacio reducido tienes que desviarte a toda la periferia
 Sylvia Plath


Se vertebra con la eterna búsqueda de algo, anhelo universal reivindicación, galope ignoto, búsqueda salto al abismo, del yo, lo que eternamente se busca, lanzarse hacia algo desconocido, superior a uno mismo, liberarse,  erguirse por sí mismo como fuerza subjetiva auténtica, como reivindicación del yo de las experiencias,  como autobiografía hipnótica y dolorosa, viva imagen del espíritu libre por naturaleza y sin embargo atrapado....  como un galope a caballo precioso y fuerte, lleno de esperanza, que transforma y protege, capaz de liberar


Ariel



Estasis en la oscuridad.
Luego el azul sin forma
que vierten colinas y distancias.
Leona de Dios,
¡cómo crecemos a una,
girando sobre talones y rodillas!– La arruga
se abre y cruza, hermana 
del pardo arco 
del cuello que no alcanzo, 
bayas con ojos 
de negro arrojan oscuros 
ganchos– 
oscuras bocanadas de sangre dulce, 
sombras. 
Otra cosa 
me levanta por el aire– 
muslos, cabello; 
escamas de mis talones. 
Blanca 
Godiva, me abro– 
manos muertas, rigores muertos. 
Y ahora 
me hago espuma en trigo, resplandor de mares. 
El llanto del niño 
se derrite en la pared. 
Y soy 
la flecha, 
el rocío que vuela 
suicida, a una con el impulso 
hacia el ardiente 
ojo, el caldero de la mañana. 
Sylvia Plath
La sombra de lo eterno asedia constantemente nuestra cotidianidad hasta que, llegado un punto...  la engulle ineludiblemente, los días, en definitiva, se desvanecen sin dejar huella al hacer acto de presencia lo eterno

 cuerpo que sufre, que goza, que agoniza, que seduce o que muere, que se transmuta en la encarnación de lo ideal, pero también del tiempo, una temporalidad que, sin embargo, tritura los lindes de lo mensurable, destroza las carencias de lo cotidiano, para erigirse en ese instante preñado de sentido, donde presente, pasado y futuro se funden en un punto de eternidad
Archivo: Twilight in the Wilderness por Frederic Edwin Church (3) .jpg

Frederic Edwin Church

Este instante atemporal, esta epifanía corporal de lo eterno, no obstante, no es algo que se pueda poseer al antojo, hay una búsqueda constante, un deseo insaciable que atraviesa el cuerpo y que, por ello, imposibilita la consecución de lo anhelado, el deseo, sea desde su vertiente romántica o desde el vértice psicoanalítico, siempre atrapa el vacío, y, con ello,  conduce al sufrimiento, deseo y angustia, como es bien sabido, son el anverso y reverso de la misma entidad

Al existir esta realidad paradójica, al escapar del control la irrupción de lo esencial y lo eterno, la encrucijada será el espacio en que  se habita perpetuamente, así como el claroscuro será la dimensión sobre la que transcurrirá la existencia, no hay que caer en maniqueísmos simplistas, la encrucijada, en ocasiones,  sitúa ante puntos catastróficos, delante de disyuntivas terribles donde las diversas opciones son penalidades para cualquiera

No hay que caer en la desesperación, sin embargo, la existencia rebosa de posibilidades por todos sus rincones, y aunque carezcamos por completo del control de la irrupción de lo eterno, con nuestras obras podemos palpar átomos de esa eternidad, aunque no nos demos cuenta de ello, aunque lo ignoremos absolutamente 

Así pues crea una obra perfecta, por pequeña que sea, por invisible que permanezca a la mirada de los otros aunque no a la tuya, interior, y habrás salvado tu vida


Paco Ibáñez  A galopar


Enlace relacionado: Un mal sueño

Imágenes de Caspar David Friedrich 


F C Sylvia Plath, Ariel, R Argullol

No hay comentarios:

Publicar un comentario