Nunca se leerá demasiado poco lo malo, ni con exceso lo bueno
La tarea es ilimitada, que nunca se podrá desvelar el misterio del universo, que incluso el más sabio de los hombres muere como aprendiz, pero no por ello debemos abandonarnos a la desesperación o al desengaño vital, pues el esfuerzo no es vano, ni aún cuando el final sea un eterno dormitar.

El lector, Ferdinand Heilbuth,
Un Lector
Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,]
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.
Jorge Luis Borges

A López
Profunda reflexión sobre la actitud frente a la vida y la relación que existe entre la lectura y la escritura, y es que no hay que olvidar que detrás de casi todo buen escritor existe un mejor lector, entendiendo en este caso la lectura como un proceso de recreación que dejará un poso sobre el cual el escritor podrá cimentar su posible labor posterior

Andre Fontaine
Reflexión, lectura y utilidad
Cuando leemos, otro piensa por nosotros, repetimos simplemente su proceso mental, algo así como el alumno que está aprendiendo a escribir y con la pluma copia los caracteres que el maestro ha diseñado antes con lápiz, la lectura nos libera, sentimos un gran alivio cuando dejamos la ocupación con nuestros propios pensamientos para entregarnos a la lectura, mientras estamos leyendo, nuestra cabeza es, en realidad, un campo de juego de pensamientos ajenos, y cuando éstos se retiran, ¿qué es lo que queda? por esta razón, sucede que quien lee mucho y durante casi todo el día, y en los intervalos se ocupa de actividades que no requieren reflexión, gradualmente pierde la capacidad de pensar por sí mismo como el individuo que siempre va a caballo se olvida de caminar,tal es el caso de muchas personas muy cultas, acaban siendo incultas de tanto leer
La constante lectura, que se retoma en cada momento que tenemos libre, paraliza el espíritu más que el trabajo manual continuo, pues, en éste, puede uno dedicarse a sus propios pensamientos, un muelle, bajo la presión continuada de un cuerpo extraño, acaba perdiendo elasticidad, y el espíritu pierde la suya bajo la imposición constante de pensamientos ajenos, como el exceso de alimento echa a perder el estómago y daña a todo el organismo, se puede también sobrecargar y sofocar el espíritu por exceso de alimento intelectual, cuanto más se lee, menos huellas quedan en la mente de lo que se ha leído, la mente es un tablero en el que hay escritas muchas cosas, unas sobre otras, así no se llega a rumiar, y tan sólo rumiando se asimila lo que se ha leído, del mismo modo que los alimentos nos nutren, no porque los comemos, sino porque los digerimos, si se lee de continuo, sin pensar después en ello, las cosas leídas no echan raíces y se pierden en gran medida, el proceso de alimentación mental no es distinto del corporal, apenas se asimila la quincuagésima parte de lo que se absorbe, el resto se elimina por evaporación, respiración, etcétera
A esto hay que añadir que los pensamientos depositados en el papel no son más que las huellas de un caminante sobre la arena, podemos ver la ruta que siguió, pero, para saber lo que vio en su camino, tenemos que usar nuestros propios ojos
Más allá de que sea bueno o malo leer, en este fragmento Schopenhauer nos invita a pensar en los motivos que nos llevan a hacerlo, leer es importante y, sin duda, puede resultar muy fecundo, pero más todavía cuando lo hacemos con sentido, acompañando la lectura con las experiencias de nuestra propia vida
Esta reflexión es de Arthur Schopenhauer sobre la lectura, su utilidad y, más específicamente, una forma muy singular de incorporarla a nuestra vida. El fragmento proviene del tomo Pensamiento, palabras y música

Renoir, Claude Monet reading
Observaciónes,
actualmente vivimos en una sociedad hiperconectada y absorbida por la tecnología donde difícilmente una persona llega a leer siquiera un libro por año, es por eso que el planteamiento de Schopenhauer termina sonando algo irracional es totalmente ajeno a la realidad de nuestro tiempo pero es posible que nuestra época sea una de las más desafiantes para la cultura escrita,...lo visual ha ganado terreno en los últimos años como vehículo preferente de la cultura ciertamente que el proceso de leer es para nuestra mente enriquecedor, pero al mismo tiempo se sobrevalara esta actividad como si por si misma fuera hacernos más inteligentes o cultos, este tema podría analizarse en términos más modernos que el que hace Shopenhauer, desde el punto de vista del proceso de aprendizaje, tanto cómo fenómeno psicológico cómo neurofisiológico, y podríamos también llevarnos varias sorpresas, pues lo que importa en el leer creo es que sea una vivencia auténtica es decir no sea un proceso pasivo desde el punto de vista cognoscitivo, es decir tengamos una posición activa y crítica siempre de lo que leemos y tal como ya lo avizoró Shopenhauer esté significativamente conectado con nuestra experiencia real, pero el asunto no es tan simple ya que parte de nuestras mismas experiencias anteriores son de alguna manera subjetivas o subjetivadas ya que el leer y lo que nos produce esta actividad es también una experiencia de nuestra vida y a su vez también influye en lo que llegamos a absorber o dejar que nuestra mente absorba de lo que actualmente leemos, parece ser que existen tres grandes tipos de lectores, el vivencial, el intelectual y el académico, probablemente no se puede ser uno de estos tipos puros por separado pero si en cada uno de nosotros predomina uno, claramente Shopenhauer era del tipo intelectual y quizás por eso llegó a la paradoja que el leer tanto puede producir más ignorancia ya que desde el punto de vista de alguien que ha mirado la vida desde el prisma de lo teórico siempre, lo que hace falta es la experiencia que hace del conocimiento un evento significativo en nuestras vidas, es decir la experiencia de la misma vida, que convierte la visión teórica de la lectura en una vivencia significativa que se atesora en nuestra experiencia dentro de nuestros recuerdos haciéndonos quienes somos y en quienes nos vamos convirtiendo por efecto de esto mismo
En este mundo la belleza es común, los instantes el instante y su devenir
j GoIz
26 nov 2017
J L Borges , Elogio De la Sombra
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