domingo, 19 de noviembre de 2017

insatisfactoriedad de la vida

Toda existencia es insatisfactoria

Nos afligimos por las cosas que no son, no están, no llegan, hasta de las que no existen, mientras que dejamos pasar la oportunidad de disfrutar lo que sí es, está o tenemos con nosotros

Mientras que para occidente, aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, para el budismo, el deseo simplemente paraliza e impide el progreso espiritual

En esta cosmovisión, nuestra vida aqui y a veces nuestro cuerpo no pueden quedar concebidos como algo enteramente positivo, pues son antes que nada espacio y tiempo, barrotes de la jaula en que el
alma está hilando y esperando que se rompa una reja para poder escapar 
En otras palabras, nuestro inquieto
espíritu no puede satisfacer en este mundo y mucho menos
en una sociedad como esta "burguesa" sus inquietudes idealistas, bien sean  sus deseos de definir el misterio o sus anhelos de eternidad Si a su vez la felicidad en esta vida depende de la solución de esas tensiones y esa solución a su vez no es posible en este mundo, la vida se acaba convirtiendo en un prolongado e irresoluble campo de lucha, en una alternancia continua de retos y frustraciones que no pueden sino mantenerse en una constante intranquilidad
Por ello, el deseo y la voluntad se consideran a menudo el origen de todas las desgracias e inestabilidades, y la paz y la serenidad se origina en los bienes supremos de esta vida y en los estados que definen la felicidad en la otra

¡Oh, Siddharta Gautama!, tú tenías razón: 
las angustias nos vienen del deseo; el edén 
consiste en no anhelar, en la renunciación 
completa, irrevocable, de toda posesión; 
quien no desea nada, dondequiera está bien. 
El deseo es un vaso de infinita amargura, 
un pulpo de tentáculos insaciables, que al par 
que se cortan, renacen para nuestra tortura. 
El deseo es el padre del esplín, de la hartura, 
¡y hay en él más perfidias que en las olas del mar! 
Quien bebe como el Cínico el agua con la mano, 
quien de volver la espalda al dinero es capaz, 
quien ama sobre todas las cosas al Arcano, 
¡ése es el victorioso, el fuerte, el soberano... 
y no hay paz comparable con su perenne paz!
Amado Nervo

Foto

Gautama a menudo se preguntaba, si lo tengo todo, ¿por qué no soy feliz?, ¿por qué sufro tanto?
¿Por qué hay que sufrir?. ¿Es inevitable el sufrimiento?
El sufrimiento es un estado de inconsciencia, somos desgraciados porque no somos conscientes de lo que estamos haciendo, de lo que estamos pensando, de lo que estamos sintiendo... y por eso nos contradecimos continuamente, a cada momento 
Tras 6 años de búsqueda transmitió un método para despertar a un estado de felicidad permanente, su enseñanza consiste en experimentar que la existencia es sufrimiento, que proviene del deseo, apego y la ignorancia ,que el deseo obsesivo es la causa del sufrimiento, 
y que es posible conseguir el cese del desconsuelo del sufrimiento despertando la conciencia o sabiduría a través de la atención o visión profunda en la verdadera naturaleza de las cosas  teniendo en cuenta la practica de los preceptos éticos morales y la meditación

así que … vive con la simplicidad del que siempre trata de actuar correctamente en el presente, tomando lo que te trae la vida como un regalo, como una oportunidad de realizarte, de encontrar la felicidad y de dar a luz tu mejor yo aquí y ahora
Lo demás pasado y futuro son humo y apegos, apegos que traen sufrimiento


Buda tenía razón?, aprendamos de él

.

Pero en nuestra cultura occidental aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, somos sujetos del deseo, pulsión que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo irracional, o quizá una necesidad interna elegida deliberadamente negociación racional mediante
y aunque para algunos, el deseo es la causa del sufrimiento mismo y su aniquilación, el secreto de la felicidad, como en Gautama, para otros, el deseo da sentido a la vida y es móvil de inspiración y productividad
Por una parte, el deseo es esencialmente deseo del deseo del Otro, deseo de ser objeto del deseo de otro y deseo de reconocimiento por parte de otro
Por otra parte, el sujeto desea en tanto Otro, o sea, desea desde el punto de vista de otro, lo que hace que un objeto sea deseable no es que posea alguna cualidad intrínseca, sino el que sea deseado por otro
Ambas se relacionan pues el deseo humano es deseo de reconocimiento porque, al desear lo que desea otro, puedo hacer que el otro reconozca mi derecho a poseer ese objeto y, así, que el otro reconozca mi superioridad sobre él 

En realidad somos sujetos del deseo somos historia del deseo el inconsciente está estructurado como un lenguaje que no deja de manifestarse, de hablar a través de nuestras palabras, nuestros actos y gestos, así como de participar en la lógica de nuestras aversiones y atracciones, el deseo no es un objeto del pensamiento ni una cosa que se pueda conocer, sino que es una expresión del ser mismo: el hecho de ser tú quien quiera que seas te hace ser deseante en realidad, no hay forma de no vivir sujetos a los movimientos de nuestro deseo nuestras palabras indican a menudo a pesar de nosotros o de nuestras intenciones la dirección de nuestro deseo. Los actos fallidos, las homofonías, el creer oír una cosa cuando nos dicen otra, todos los gestos comunicativos son interpretables en términos de deseo, podría decirse que el deseo es la causa y la solución de todos nuestros problemas, cuando deseamos algo una persona, un trabajo, etc..., a grandes rasgos estamos extrayendo un elemento muy particular del mundo y prestándole una gran cantidad de atención, el desear supone una falta, la cual el elemento objeto del deseo, o su posesión, habrían de llenar, el problema es que apenas tenemos aquello que deseamos, no lo deseamos más o deseamos algo que nunca se nos hubiera ocurrido desear y el problema es que la gente no sabe desear, sino que aprende a desear aquello que cree que los otros desean, queremos ser deseables para el otro, queremos ser deseados, pero en nuestras interacciones sociales es muy posible que estemos siguiendo el guión que la moral y el supuesto sentido común nos da sobre el deseo. Interpretamos papeles en una obra donde nadie sabe quién es el autor ni en qué consiste el argumento, pero todos actuamos en alguna medida, el asunto complicado es saber distinguir entre el deseo y la fantasía,  

Imagen relacionada
Gustav Klimt Dejar el velo por el sol o sombra yo nunca os vi, señora, después que conocisteis en mi el ansia que expulsa de mi otro deseo

¿Seríamos más felices si todas las personas dijeran exactamente lo que desean y, en el acto, se les cumpliera?


Probablemente no, porque la satisfacción en ocasiones proviene no tanto de la realización del deseo sino de su fantasía, como en el perverso, o de su aplazamiento, como en algunas histerias

estamos condenados a la infelicidad, la felicidad no es fácil, es muy difícil encontrarla en nosotros mismos e imposible encontrarla en otra parte
nuestro ser es complejo pero la vida es simple, todos venimos al mundo llenos de aspiraciones a la felicidad y al goce y conservamos la insensata esperanza de realizarlas, hasta que el destino nos atrapa y nos muestra finalmente que nada es nuestroy la experiencia nos enseña que la felicidad es pura quimera, y mientras solo cabe escapar del dolor
Schopenhauer dice, que lo primordial para el hombre y el medio que nos llevará a la felicidad, es lo que radica en nosotros mismos es decir dentro de los hombres radica su malestar o su bienaventuranza. Nuestro bienestar depende de nuestra individualidad, el hombre, no es más que lo es en sí mismo o lo que representa El bienestar propio es donde radica nuestra verdadera felicidad No existe la felicidad, sino la voluntad de ser feliz, si vas buscando algo que no existe encontrarás la infelicidad Deseo poco, y lo poco que deseo, lo deseo poco decía S. Francisco de Asís


Nunca olvidemos que cada uno lleva dentro la felicidad Que nada tiene que ver con el triunfo; nada que ver con la ambición; nada que ver con el dinero, ni el poder ni el prestigio.Pero que está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter

A veces, los sueños muestran puertas que sólo son espejos ilusorios de otros caminos alejados de la felicidad; entonces, cuánto más se alejan de la felicidad, menos sentido tienen. Van caminando en penumbras en sentido contrario hasta perderse en la oscuridad

Por último, creo que la felicidad depende de tres cosas la voluntad, las ideas respecto a los acontecimientos en los que estás envuelto y el uso que hagas de esas ideas, decía Epicteto, acorde con Schopenhauer y seguía recetando Epicteto, para la buena vida o vida plena tres asuntos, dominar el deseo, cumplir con el deber y aprender a pensar con claridad sobre uno mismo y sus relaciones dentro de la gran comunidad de los seres humanos serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer esta diferencia


j GoIz
19 nov17


F C Schopenhauer , Epicteto, 
el deseo como causa de nuestro sufrimiento, Gautama Buda,F Pessoa, Deleuze, informaciones alternativas de este blog





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