Gustavo Doré, Las almas se lavan de sus recuerdos en el río Lete (griego Λήθη, olvido). Platón, al final de su libro “República”, narra el mito de Er: en él cuenta que los muertos llegan a la «llanura del Lete» u olvido.
Lleno de memorias, de afectos, de buenos momentos que no volverán , de nostalgia y de sentimientos encontrados
Imposible poder vivir sin olvidar. Para poder sobrevivir es necesario olvidar.
El olvido nunca es total
Arrinconado hunde su interrogante
en las capas más profundas del alma
y embalsama lamentos, rememora;
recorre hacia atrás para atisbar
la eterna obcecación de los aquí_es,
esbozados con los ahoras en los espacios
lanzándose al destino a todo gas
para llegar y recuperar las imágenes
que le fueron escamoteadas por la amnesia...
j GoIz
Se tarda tanto en reconocer los lugares que habitamos que ciertos recuerdos llamados encubridores por Freud, son verdaderas soluciones de compromiso entre el recuerdo y el olvido
Shakespeare dijo que el tiempo pasa muy lento para los que esperan, muy ligero para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan. pero. . . para quienes aman, el tiempo es la eternidad
Hacia atrás me rescato volviendo siempre a desandar el tiempo, encontrándome con la rueca de la memoria de la esperanza de ser lo que ya hemos sido

El olvido y la memoria han de trabajar juntos.
Paisaje atemporal.
Van cardando aquellos lejanas
riberas del olvido atemporal
Que me aleja el silencio y rescata la sombra
que cabe en la parca memoria
de un atardecer de otoño
Escucho lejanas voces
Resucitan calles entre vigas floridas y ventanas
Pueblo y paredes que conservan los despojos
de la zozobra de la memoria
Vuelven, acceden a la sombra
que llega.
Entonan, pero son tan exiguas que no pueden oírse
si es una imagen onírica o si es que están lejanas,
porque la distancia me confunde
tiempo y espacio
Tal vez las suponía tras de esos montes
a donde anidaban los pájaros,
Y el gorjeo del ocaso era su voz remota.
Sojuzgado iba deshilando
esas imágenes fingidas
fiel a sus no huidizas apariencias
No sé qué cosas eran las que esperaba
Sé que eran dulzuras mínimas
Realidades indistintas que emergen
inaprensibles
Como mañanas claras
de lejana cadencia manantial
y el griterío de los pájaros
Como a trechos avienen simultáneos
ruinas plenas de zarzas y de olvido
Vacas que rumian y me observan..
con extrañeza en Céfiro amanecer.
Quizás sea la inmovilidad de la tarde infinita
en senda escurridiza donde Dios paseaba,
o era el amor, que sin preguntarme...
caminó furtivo cualquier atardecer de esos
en que se llenan los campos
de hojas ahogándose en las charcas
A salvo del olvido
Me despido de la memoria
Y me despido del recuerdo
de aquellas lejanas voces
Y de aquella sombra que me musitaba
en voz baja:
la memoria de otro tiempo
Que no vencerá el tiempo.
Evasiva obstinación de la nada
que olvidé al despertar.
j GoIz

Si uno olvida es porque se acuerda demasiado bien, a pesar que memoria y olvido son infieles convivientes pues olvido es una forma de libertad y hermana ausente de la memoria
Todo aquello que provoca un sentimiento fuerte quedará grabado en la memoria siempre, y si a pesar de querer olvidarlo voluntariamente, imposible, nuestra mente ya no es como la de la infancia, de olvido involuntario ya los recuerdos se van volviendo o parte de nuestro diario vivir, lo que fue y lo que podía haber sido y , claro, ya no podemos darnos el lujo de hacer eso, sino que superamos a las cosas o las personas, pero nunca olvidamos algo que marcó, ya que el olvido está lleno de memoria que arrastrará por fin la verdad , y esa verdad será porque no hay olvido.
El olvido, el recuerdo y la memoria no son más que infieles convivientes

Uno aprende que no todo cuanto considera olvidado lo está en efecto. Para Freud, sólo se recuerda lo olvidado y sólo se olvida aquello de lo cual fuimos conscientes en algún momento, en algún punto recóndito e impreciso de nuestra historia, en algún punto ya irrecuperable y sus evidencias positivas, evidentes y directas Alguien memorioso no recuerda porque nada olvida, es sólo conciencia absorta en sí misma
Jorge Luis Borges, nos cuenta del memorioso Funes...un personaje que retenía en su memoria todos los acontecimientos que era capaz de observar y a la vez, recordarlos...
Particularmente daba el ejemplo, que al ver un árbol, no solo era capaz de retener el árbol y cada hoja, sino también cada hoja en función de cómo era iluminada por el sol o movida por el viento...así, podía recordar no solo cada hoja sino sus infinitas iluminaciones y sombreados y posiciones a lo largo del día....
Claro, un inconveniente era que debía vivir muchas vidas ya que el recordar algo de esa manera, implicaba el vivirlo otra vez con todo el transcurso del tiempo en que había ocurrido.....
La realidad, es, que no somos así....de todo lo que observamos, probablemente, elijamos las cosas que queremos recordar o más que el elegir, recordar las cosas que nos han impresionado con intensidad, que podamos relacionar con otras y tantas cuestiones más.....
Asimismo, el recordar, implicaría al igual que en el caso del memorioso Funes, el vivir nuevamente el transcurso del acontecimiento en todo tu tiempo real...
La memoria es pues una pendiente donde se apeñuscan todas las zozobras. .. es posible afirmar que existe una doble relación de estas facultades con la vida,

tanto la memoria como el olvido y su relación con la vida es compleja y contradictoria, es posible afirmar que existe una doble relación de estas facultades con ella, pues existen
formas de memoria que debilitan la vida y otra que la favorece, lo mismo puede decirse del olvido...Son dos rivales formidables, que se encuentran en batalla constante, el olvido quiere olvidar y la memoria recordar, y el tiempo como juez de la contienda, en oportunidades le da la victoria al olvido y en otras fortalece la memoria

El recuerdo (anamnesis) del pasado en la antigüedad aparece vinculado, contrariamente a lo que cabría suponer, a la atemporalidad, a un salirse del tiempo e incluso equivaldría a establecer una unión con lo divino.Empédocles decía: “He sido ya en otro tiempo un muchacho y una muchacha, un matorral y un pájaro, un mudo pez en el mar”y agrega, Estoy liberado para siempre de la muerte
y Nietzsche analiza el pasado por medio de la figura alegórica de Zaratustra, experimentando el sufrimiento que encadena la historia y su trazo asociado de guerra, muerte, miseria, injusticia..., y rechaza la idea de un tiempo homogéneo y del principio de progreso continuo heredado respecto al papel que la memoria y el olvido desempeñan en el pasado, así pues elabora su concepto de historia a partir de la memoria y el olvido. Para él, las personas, lo mismo que los pueblos, tienen necesariamente una relación fluida con su pasado, un conocimiento profundo y riguroso de dicho pasado fija su identidad, pero les quita espontaneidad y creatividad, y les limita para enfrentar el futuro de manera innovadora y vital. En su libro Genealogía de la Moral, hace un estudio genealógico-crítico de los prejuicios morales, afirma que todo valor, en su vinculación a la vida, se origina a partir de la relación entre fuerzas claramente opuestas y contradictorias, unas son activas, ambicionan la afirmación de la vitalidad, de la diferencia, de la separación, de la imposición, del sí a la vida, las otras son reactivas, anhelan su conservación a costa de la represión de su propia fortaleza y pujanza. En esta relación entre fuerzas antagónicas, los conceptos de memoria y olvido se encajan en la trama teórica de la obra, por una parte, el olvido aparece como una facultad activa y noble que constituye lo esencial de la primitiva animalidad humana que ha sido interrumpida, condición principalisima para el desarrollo de una actividad vital saludable que permite el surgimiento de nuevas formas y sentidos, por la otra, la memoria es considerada como una facultad reactiva instaurada mediante el dolor de prácticas ascéticas para dominar los instintos y domesticar al animal humano.”Deleuze (Nietzsche y la Filosofía) interpreta que la memoria, identificada con las fuerzas reactivas, es percibida como evocaciones que se corresponden con un cierto espíritu de venganza, con un rencor y resentimiento oculto, quizás con un sentimiento de culpa y de impotencia. Por contra, el olvido, descrito y presentado como una fuerza activa, es una actividad supra-consciente que representa la afirmación de las potencias activas de la vida. Similar interpretación es la de Niemeyer (Diccionario Nietzsche) para quien, en tanto la memoria se constituye en agente patógeno, el olvido es fuente de salud
El tema de la memoria y del olvido adquiere actualidad hoy, hay varias razones que justifican su abordaje desde ámbitos como la filosofía, la psicología, la antropología, la sociología, etcétera.Quizá la principal razón es que en las sociedades contemporáneas, PostModernas, se presenta no sólo el fenómeno del bloqueo de la memoria sino también el olvido del pasado.
pinturas de Corot, Vermeer, Constable, G Doré y Dalí
30enero2019


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