¡Somos lo que miramos!

Veo el paisaje pasar, se mueve veloz
y tengo la certeza que no regresará
y que tampoco nosotros volveremos
Deseante/deseado paisaje
Río
Miro el río y el tiempo se suspende.
Testigo de ir y venir y no volver
me invita a rodear los instantes
de cristal,
del olvido dentro, del paisaje afín
que él expresa en serena soledad
y en silencio en un mismo verso...
Sin recurrir siquiera a las palabras.
Están en mi memoria las estancias furtivas
en esas mañanas apuradas... del domingo
en sus orillas calmas, los recuerdos
de tardes de amor, que sin edad sueñan.
A veces quieto a veces en marcha
Con su mismo verso
Pero con distinta agua
carcajea entre riberas de plata,
altares rupestres, molinos de agua,
encinares de magia...
Refugio de voces inconfundibles
mirlos, zarceros, calandrias ...
abren un despertar de conciencia,
pasión, ironía... revelan en sus melodías,
....el aquí y ahora es su eternidad
por siempre presente su
esencia
Otras veces trenza una estrofa
enmarañada en una masa pétrea
de encinas, que no pocos confunden
con los alcornoques,
de olivos y al cabo, escobas requemadas,
(rara veces en flor),
y escondida
el eco monótono y agreste
de la cigarra, vieja amiga de las ranas
y oscuros grillos;
un arco iris, entre sol y lluvia,
Y un horizonte arraigado
en medio de la nada.
....
El engaño del tiempo hace posible
Que no parezcan penosas esas pérdidas.
Una parte de mi espacio es ese río
Que me lleva... que no es poco.
Al mirarlo me convierte
en metáfora por cuanto intuyo,
lo sé, en su corriente incesante,
que soy un paisaje de su tierra.
j G

y tengo la certeza que no regresará
y que tampoco nosotros volveremos
Deseante/deseado paisaje
Río
Miro el río y el tiempo se suspende.
Testigo de ir y venir y no volver
me invita a rodear los instantes
de cristal,
del olvido dentro, del paisaje afín
que él expresa en serena soledad
y en silencio en un mismo verso...
Sin recurrir siquiera a las palabras.
Están en mi memoria las estancias furtivas
en esas mañanas apuradas... del domingo
en sus orillas calmas, los recuerdos
de tardes de amor, que sin edad sueñan.
A veces quieto a veces en marcha
Con su mismo verso
Pero con distinta agua
carcajea entre riberas de plata,
altares rupestres, molinos de agua,
encinares de magia...
Refugio de voces inconfundibles
mirlos, zarceros, calandrias ...
abren un despertar de conciencia,
pasión, ironía... revelan en sus melodías,
....el aquí y ahora es su eternidad
por siempre presente su
esencia
Otras veces trenza una estrofa
enmarañada en una masa pétrea
de encinas, que no pocos confunden
con los alcornoques,
de olivos y al cabo, escobas requemadas,
(rara veces en flor),
y escondida
el eco monótono y agreste
de la cigarra, vieja amiga de las ranas
y oscuros grillos;
un arco iris, entre sol y lluvia,
Y un horizonte arraigado
en medio de la nada.
....
El engaño del tiempo hace posible
Que no parezcan penosas esas pérdidas.
Una parte de mi espacio es ese río
Que me lleva... que no es poco.
Al mirarlo me convierte
en metáfora por cuanto intuyo,
lo sé, en su corriente incesante,
que soy un paisaje de su tierra.
j G

La mitología griega recoge algunos acontecimientos en los que está implicado el ser humano en su fragilidad visual y trágica relación con el mundo., Demócrito, en el siglo V a.C., se arrancó los ojos para ver mejor, la perspectiva de un jardín, con todo su esplendor, le distraía y no le dejaba concentrarse en lo que realmente deseaba ver.
Imágenes de Hervé Lenouvel, Pieter Brueghel el Viejo
j G
12 febrero19
j G
12 febrero19
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