“No nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.” (2 Corintios 4:18 NVI)
Eternidad
Algún atardecer escribiré un poema
Que permita que la palabra hable
Sin que tropiece en él,
el pensamiento.
Un poema
de belleza oculta
Eco y reflejo de ningún otro
Sin claridad ni sombra
alguna.
Con palabras que escarben
el silencio, en otro silencio.
Una palabra en otra palabra.
Lleno de inciertas y equivocas
voces abstractas,
capaz de no decir nada, de esa nada,
para que vuelva a decir sin nombrar.
Decir no diciendo, balbuceando,
Saber no sabiendo.
Engarzado en letras
de mirada profunda
para ver la luz entre las sombras,
Sostenido en lo que no perdura.
Un poema desertor de sí mismo.
Trágico y ecuánime .
Que nos hable de lo eterno y lo caduco
Sin restricción ni abstracción alguna.
Algún atardecer escribiré ese poema.
jGoIz
Nos quedamos con frecuencia atado a lo que muere, y no somos capaces de ver lo bello eterno, lo que sólo Dios percibe.
En general la belleza reside en lo efímero, belleza que hoy es y mañana desaparece, visible en las flores, ramas de los árboles mecidos por el viento, de las aguas del río, del ocaso, de las olas del mar, de una fuente, del arte, de la del hombre ... belleza temporal y pasajera, belleza del momento, del instante, del aquí y el ahora, que nos llena de infinito de presencia divina que calma un momento
Pero corremos el riesgo de dejar pasar de largo la belleza eterna mirando lo caduco y así nos quedamos absorto contemplando las hojas caídas del otoño, sin fijar nuestra mirada en las que permanecen, sin valorar su perseverancia.
Valoro más esas hojas que se han teñido de rojo antes de caer sin vida, parecen tal vez más heroicas, más valientes, más audaces y me olvido de lo eterno. Quiero aprender a ver lo eterno escondido en lo caduco. Lo que permanece en lo que deja de existir,
de mirar en lo profundo salvando la apariencia con ojos más hondos sin quedarnos sólo en la superficie de las cosas sino descubrir la belleza oculta, de calar hondo, tocar lo más profundo, sufrir cuando la belleza aparente del momento caduque ante nuestros ojos y elevarnos entonces sin quedarse en la superficie sino mirar más hondo la belleza oculta, en lo escondido.
Hay quien tiene ese don de ver la belleza escondida en las almas, no se quedan en su aspecto, no les detienen sus prejuicios, se adentran sin miedo superando sus recelos. Cavan hondo y encuentran esa belleza oculta
Lo invisible es eterno
Nos quedamos con frecuencia atado a lo que muere, y no somos capaces de ver lo bello eterno, lo que sólo Dios percibe.Querría tener ese don, esa mirada profunda para no contentar con lo que no llena el alma, para saber ver a Dios en lo no aparente y descubrirle entre nuestras manos mortales, pues lo eterno se esconde en lo efímero.
jGoIz
25enero19
Pinturas de Frank O'Meara, Chardin y Velázquez



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