Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito.
Dado que el hombre se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de las estrechas rendijas de su propia caverna. William Blake

Sentencia del pintor Caspar David Friedrich: "El hombre no es el objetivo último del hombre; su meta es lo divino, lo infinito.

"Toda persona que tiene el ojo abierto sobre la vida y que la ve palpitar bajo el epidermis de las cosas, toda persona que ve las esencias y las ama, tiene, en la profundidad de su ser, a un pintor que duerme. Redon, À soi-même" En la obra redoniana, el ojo humano, la visión puede aparecer explícitamente en muchas de sus pinturas elevándose desde el mundo natural hacia el Infinito y evocada en forma de símbolos, a través de la multiplicidad de planos y la comunicación entre ellos, encarnada en una forma material arquitectónica ej.globo aerostático, la ventana....

Un portal entre el mundo terrenal y el metafísico, el encuadre de la ventana abre el paso a “la verdadera vida que se desarrolla más allá de nuestro mundo limitado”
Ver es notar espontáneamente la relación entre las cosas” “ver el otro lado, atravesando lo visible” mediante la “dócil sumisión a la llegada del inconsciente”
Permitir que lo etéreo, oculto al individuo insensible, se deje vislumbrar, resonar en el interior del que ve, forma de comprender la realidad que se asemeja a una de las fórmulas más excepcionales que da tb. la poesía simbolista Ej.en Baudelaire

Correspondencias
La Natura es un templo donde vividos pilares
Dejan, a veces, brotar confusas palabras;
El hombre pasa a través de bosques de símbolos
que lo observan con miradas familiares.
Como prolongados ecos que de lejos se confunden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche y como la claridad,
Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como carnes de niños,
Suaves cual los oboes, verdes como las praderas,
Y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
Que tienen la expansión de cosas infinitas,
Como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos.
Baudelaire, Las Flores del Mal
Existen correspondencias entre el mundo material y el mundo espiritual, la función del poeta es irlas descubriendo, captando...porque como sabemos, los panteístas no creen en un Dios creador separado de la naturaleza humana, sino que ven al creador en todas las cosas del universo, Dios está en todo, de ahí el adjetivo en su forma neutra pan (todo) y el sustantivo teísmo (Dios)

La vida está repleta de “relaciones secretas entre lo sensible y lo espiritual”, de constantes ecos del Ideal en una sinfonía sinestésica. No obstante, para ser capaz de percibir las “confusas palabras”, tanto los ojos como el alma del hombre han de estar abiertos al mundo natural, la idea de la naturaleza como un lugar sagrado, pero al mismo tiempo oculto, un templo secreto donde se lleva a cabo la comunicación con un principio superior,

“¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?”
C.B.
“Las Ventanas”
Quien desde fuera mira a través de una ventana abierta, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, tenebroso y deslumbrante que una ventana tenuemente iluminada por un candil. Lo que la luz del sol nos muestra siempre es menos interesante que cuanto acontece tras unos cristales. En esa oquedad radiante o sombría, la vida sueña, sufre, vive.
Por sobre las olas de los tejados, acierto a entrever a una mujer madura, arrugada ya, pobre, perpetuamente enfrascada en su tarea y que nunca sale. Con su rostro, con su atuendo, con sus gestos, con apenas nada, he reconstruido la historia de esta mujer, o quizá fuera mejor decir su leyenda, y de vez en cuando, entre lágrimas, me la recito a mí mismo.
De haber sido un pobre anciano, habría reconstruido la suya con la misma naturalidad.
Y me acuesto, satisfecho de haber vivido y padecido en la piel de otros.
Y tal vez me digan: “¿Cómo sabes que esa leyenda es la verdadera?”. ¡Qué me importa la realidad que se halle fuera de mí, si me ha ayudado a vivir, a sentir que soy y lo que soy.
Charles Baudelaire, El Spleen de París]

Los filósofos antiguos atisbaron una serie de correspondencias entre el cuerpo humano y el universo, esta relación está en el origen de todo conocimiento esotérico y es en cierta forma un mapa de reconexión o un esquema anagógico a la vez que analógico, que permite al hombre unirse con la divinidad entrando en ritmo y consonancia con este orden, la idea que se deriva del sistema de correspondencias es que el hombre contiene en su interior el mismo arquetipo que el universo entero y por lo tanto si logra conocerse a sí mismo podrá conocer a Dios, como los místicos han dicho, parafraseando la famosa frase inscrita en el oráculo de Delfos. Decía Paracelso que habían tres libros sagrados, la Biblia, el cuerpo del hombre y el cosmos y el origen de las correspondencias, esa madeja de hebras luminosas que todo lo abarcan, según la tradición hermética viene de Egipto, donde se dice que existían dos columna o pilares en los que Hermes, había escrito esta sabiduría primordial, antediluviana, la cual habría sido custodiada por los sacerdotes. Según Jámblico en sus Misterios egipcios, Pitágoras y Platón estudiaron las estelas egipcias en el templo de Sais, las expresiones más detalladas, y por momentos abrumadoras, de las correspondencias, seguramente las podemos encontrar en la India de los Vedas, con sus elaborados sacrificios en los que cada elemento corresponde a otro en una red vertiginosa de analogías.En palabras de Paracelso "hay una estrella en el hombre por cada estrella en el cielo", y porque hay una estrella en su interior, el hombre puede encontrar su contraparte en el universo; y porque tiene esta estrella en su propia alma, el hombre puede entender y fusionar sus energías racionales y emocionales con las más distantes en los cielos. No puede haber entendimiento entre disímiles, sólo puede entender lo que él mismo es, es porque él es todas las cosas que a fin de cuentas puede entender todas las cosas. Este es el gran misterio que enseñaban en los antiguos templos, es por esta sublime verdad que el ser humano tiene un potencial ilimitado, y contiene en sí mismo la posibilidad de crecer y saber todo
- Pinturas de O Redon, simbolismo trascendental de Baudelaire y W Blake , secretario de lo Eterno. Los tres plantean prácticamente la misma concepción de los lazos que unen el mundo terrenal, material, microcosmos con el etéreo, Naturaleza, macrocosmos
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