"Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura"
Antonio Machado

En recuerdo a A Machado pues tal día como hoy de 1939, lejos de su hogar, falleció en Collioure hace hoy 80 años. Había llevado consigo una pequeña cajita de madera con tierra que había recogido antes de cruzar la frontera y una tarde hablando con la dueña de la pensión que lo acogió , le dijo : Es tierra de España , si muero en este pueblo , quiero que me entierren con ella .
“Yo, para todo viaje
siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera,
voy ligero de equipaje…”
......
Se puede morir de amor,
se puede morir de vida.
Se puede morir en silencio,
escribiendo honda poesía.
Se puede morir en exilio,
lejos de todo y con heridas.
Pensando al Duero y su olmo
y a un patio cerrado de Sevilla.
Se puede morir y seguir viviendo
en cada estrofa cantada o leída,
haciendo sentir cada segundo,
quemando huellas y espinas.
........
Antonio Machado fue un poeta filósofo y un pensador que trató de configurar una poética, tanto su filosofía como su poética tienen que ver con su concepción del tiempo y su noción del ser, pero en realidad, no nos dejó ninguna teoría específica sobre su concepción del mundo pues se limitó a pretender ser un hombre, un buen hombre, sin embargo, lo verdaderamente emocionante del poeta y la razón quizás por la que esta persona llega a los corazones de tanta gente, es su comportamiento ante la vida, que tan fielmente se desprende de su poesía, así, más que filosofía, Machado nos muestra una actitud del hombre ante el mundo, ante las personas y ante el amor.
Esta manera de ser se desarrolla en la vivencia del presente como el tiempo esencial para alcanzar la felicidad, un profundo amor a la naturaleza y la sencillez de espíritu, idea acuñada en la famosísima expresión “ligero de equipaje” de su también famosísimo poema “Retrato”.En efecto, Machado es un hombre sencillo y tímido, muy diferente de su apuesto hermano Manuel, viste de forma desordenada, se le cae la ceniza encima, tan absorto está con todo lo que observa y lo que oye: “para dialogar, preguntad primero. Después, escuchad”, quizás sería hoy budista, pues en el fondo escoge una forma de vivir parecida a la que promulga esta filosofía: desprenderse de lo que no esencial. ¿y qué es lo esencial?, las personas, el amor, dice: “converso con el hombre que siempre va conmigo”,un hombre tan cercano a los paisajes que describe, tan hijo de la madre tierra, no puede dedicar su tiempo a las vanidades de este mundo, porque él es como una florecilla silvestre. Aun mayor, se emociona como un bebé cuando descubre las pequeñas cosas de la vida
A M no carga con los tormentos de otros noventayochistas especialmente, Unamuno, aunque es un gran admirador del catedrático salmantino y ello a pesar de que su vida no fue un camino de rosas, es republicano hasta la médula y un tanto anticlerical, (hay en él “gotas de sangre jacobina”) pero su verso “brota del manantial sereno”. Además, aunque no comulga con la Iglesia de su época, cuando duerme sueña “bendita ilusión, que era Dios lo que tenía, dentro de mi corazón” porque en realidad y él lo confiesa se niega a pensar que Dios no existe.Su premonición se cumplió y la vida del poeta acaba “casi desnudo, como los hijos de la mar”, camino del exilio en Colliure, uno de los primeros pueblos de pescadores que se encuentran pasada la frontera francesa.
Cabría preguntarse, por último, si Machado cumplió en vida con toda esa sabiduría que se desprende de sus versos, pues sería ingenuo pensar que siempre es así en todos
Machado era de verdad sencillo, ligero de equipaje y amante de la naturaleza. Respecto a la obsesión de vivir el presente, y dados sus amores imposibles, tal vez el poeta expresó más un deseo que una realidad, quizás él intentó seguir sus versos, pero caminó más de la cuenta por esa “senda que nunca se ha de volver a pisar”.
En su poesía aparece un agnosticismo inconforme, es decir, un agnosticismo que quiere dejar de ser tal, un agnosticismo con anhelos metafísicos, sabe que la ausencia de trascendencia no ofrece tranquilidad, sino tedio y resignación ante la realidad cambiante,al ser le falta la plenitud de la que alguna vez pareció gozar y, en ese sentido, existe en él un doble modo de ver la realidad, añoranza de lo que fue y constatación de lo presente, todo esto genera un vacío en el hombre, una sed de trascendencia no saciada y, a la vez, esperanza como anhelo de trascendencia que sólo se expresa en la metafísica y en la poesía, pues el tratamiento de Machado sobre la trascendencia no excluye la inmanencia, se encuentra trascendencia en y desde el yo para sí y en otro e incluso en el absolutamente otro, así podemos leer a Machado entero a la luz y a la obscuridad (a la penumbra) de esa inconforme duda ante el destino metafísico del ser humano, que no se conforma con cavilaciones, siendo como es un hondo apetito de transparencia, un irrefrenable afán de mediodía.En la Oración a Machado dice de él Rubén Darío "su mirada era tan profunda que apenas se podía ver", Lo que Darío haya afirmado de su mirada quizás fisonómica puede decirse de su mirada poética: no es fácil ver lo que Machado nos dice que está viendo, siempre entre penumbras y somnolencias, porque como lo describe Julián Marías el avance paso a paso tiene, si, transparentes pero también hondos remansos,
"El alma del poeta se orienta hacia el misterio. Sólo el poeta puede mirar lo que estd lejos"
Si el afán de trascendencia parece un intento de escasos logros, el renunciar a ella, esto es, el permanecer en la intrascendencia, es peor alternativa.
Dice la monotonía del agua clara al caer: un dia es como otro día; hoy es lo mismo que ayer . Se trata de una "monotonía que mide un tiempo vacío"
Así encontramos a Machado cuando le invade la derrota de la intrascendencia
"Por estos campos de la tierra mía bordados del olivares polvorientos voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo ".
Hay otras sensaciones que se añaden a él, y que lo superan, el mundo, la cotidianidad, no es incoloro y aburrido, lo que le sucede es que esta incompleto,, esta vivencia de la finitud se capta primero en la forma de la añoranza de una plenitud perdida.
"En el ambiente de la tarde flota ese aroma de ausencia, que dice al alma luminosa: nunca, y al corazón: espera ".
En relación a la ambivalencia doble modo de ver la realidad, como añoranza de lo que fue y ,como agria constatación de lo presente es paralela en Machado a la doble visión, contradictoria
"Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza entre una España que muere y otra España que bosteza ".
El paralelismo entre la sed y el afán de trascendencia
"Hay del que llega sediento a ver el agua correr, y dice: la sed que siento no me la calma el beber!".
La esperanza se encuentra en Machado íntima y existencialmente conexa con el rebrote primaveral de la vida, siente una atracción casi irresistible hacia el verde nuevo , la esperanza aparece encamada, pintada, en "el rubio verde de los campos nuevos"
"Al borrarse la nieve, se alejaron los montes de la sierra La vega ha verdecido al sol de abril, la vega tiene la verde llama, la vida, que no pesa...
El sueño los sueños constituyen uno de los temas por el que ha sentido mas adicción, "Yo voy soñando caminos de la tarde"
Pero pronto el sueño se personifica y concreta, primero, con el deseo de la presencia de la amada ausente
"Soñé que tu me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena"
hasta pasar, del mero sueño, a la instancia, al apremio
"Anoche soñé que oía a Dios, gritándome: Alerta! Luego era Dios quien dormía y yo gritaba: Despierta!"
El amor no es codicia, sino dádiva.
Si un grano del pensar arder pudiera no en el amante, en el amor, seria la mds honda verdad lo que se viera"
La estructura de la relación con el otro, como la encontramos, lleva una dirección inversa a la que, según se sabe, sigue
Jean Paul Sartre, como si el uno hubiese leído al otro para mutuamente contravenir. En el pensador francés la mirada del otro me cosifica, el otro aparece en principio como aquel que me mira y, en su mirada, he dejado de ser-para-mí
En Machado, por el contrario, el problema de mi relación con el otro no es el de la susceptibilidad de ser su objeto, sino la negación de ese proceso erróneo de mi yo por el que llego a creer que lo importante del otro es que sea mi objeto, esto es, que yo lo vea
"Los ojos por que suspiras, sabelo bien, los ojos en que te miras son ojos porque te ven"
Pero lo absolutamente otro es la nada, aquí es donde encontramos el mayor obstaculo para entender el modo como en la obra se encierra una semilla metafísica en germinación, porque la trascendencia plena podría muy bien ser no más que "una proyección ilusoria del sujeto dijera de sí mismo" la cual, "al rebasar su propia frontera" , "por superar su propia limitación" proyecta sus ideas y su sí mismo "sobre la nada o cero absoluto, que también llama,,, cero divino'' . Las ideas no son la realidad real, "las esencias mismas, sino (solo) su dibujo o contorno trazado sobre la negra pizarra del no ser" . Machado nos introduce así, precozmente, en lo que unos años después serán los linderos existencialistas de la metafísica si tal nombre mereciera que tanto en Heidegger como en Sartre la encuentran al borde del abismo de la nada, con todo lo que de angustia conlleva, pero también de desvelación del ser. La trascendencia, pues, se encuentra ahora, plenamente, ante la alternativa específica del agnóstico, o Dios o la nada, como fin y destino contrapuestos del hombre.
"Dijo Dios: Brote la nada. Y alzó la mano derecha, hasta ocultar la mirada, y quedó la nada hecha"
En definitiva M nos hace ver la verdad de que "todo poeta, supone una metafísica" y que "acaso cada poema deberá tener la suya implícita, claro está nunca explícita,,," Pero quizá no resulte verdadero que cada poeta pueda exponerla, según él exige , como tal poeta, ya que no toda poesía es explicitable en metafísica.
Para Antonio Machado, la filosofía es poética o no es. La metafísica ha sido siempre su pasión y vocación aunque por desdicha suya no logró salir del limbo de la sensualidad. De todos modos, la poesía como profesión es cosa desagradable Su amigo Rubén Darío ya observaba que "la música de su verso va en su pensamiento. Ha escrito poco y meditado mucho. Su vida es la de un filósofo estoico. Sabe decir sus enseñanzas en frases hondas. Se interna en la naturaleza de las cosas, en la naturaleza"En carta escrita a Ortega y Gasset en 1913 enviada desde Baeza realiza un breve resumen de su vida filosófica durante esos años de escondido profesor de instituto en Soria: He vuelto a mis lecturas filosóficas únicas en verdad que me apasionan Leo a Platón, a Leibniz, a Kant, a los grandes poetas del pensamiento .. Más me interesa esos nuevos filósofos que trabajan en los cimientos de una nueva metafísica. Escuchó en París al maestro Bergson, sutil judío que muerde el bronce kantiano, y he leído su obra. Me agrada su tendencia. No llega, ni con mucho, a los colosos de Alemania, pero excede bastante a los filósofos que pululan en Francia. Los llamados pragmatistas no me interesan. Es la filosofía sajona, de una raza de poetas y mercaderes, pero no de filósofos En otras cartas a Unamuno manifiesta la «inmensa satisfacción» que supondría para él «ir a Salamanca de profesor» Pero Machado se sigue tropezando con el problema de no ser nada oficialmente. El inmenso deseo de volver a Madrid después de ocho años de alejamiento de la capital, con «el peso de una vida provinciana en que acaba uno por devorarse a sí mismo» es lo que le impulsa a realizar el esfuerzo de conseguir, a pesar de sus cuarenta años, un título académico que le facilitara el traslado. Por este motivo se matricula como alumno libre en filosofía en la Universidad Central de Madrid. Entre los profesores ante los que tuvo que rendir cuenta en los exámenes se encontraba su amigo José Ortega y Gasset, profesor de metafísica. Esta decisión, aunque tomada únicamente por necesidades prácticas, contribuye, sin duda, a hacer más sólida la formación filosófica de Machado.Sin embargo, a pesar de la obtención de la licenciatura, a Machado se le siguen presentando serias dificultades para conseguir una plaza en Madrid o, al menos, cercana a la capital. Por este motivo se deja aconsejar por el profesor Cossío para no interrumpir sus estudios universitarios y conseguir un doctorado que le deparara mejor futuro. Precisamente, éste es el motivo de la carta enviada a Ortega y Gasset " El caso es que terminé mi licenciatura en filosofía el otoño pasado y que, por consejo del señor Cossío, a quien profeso afecto filial, me he decidido a hacer esas cuatro asignaturas del Doctorado entre las cuales se encuentra la Metafísica .... El haber estudiado algo en filosofía, metódicamente, bajo su dirección era uno de sus más vehementes deseos,sus fracasos en toda tentativa de aproximación a Madrid, se inclinaban ya a desistir de más estudios universitarios . Pero el proyecto de doctorado no pasó de ahí. Realizó algunos exámenes de ingreso, pero Antonio Machado nunca llegó a ser doctor, algo que, en realidad, tampoco era plato de su gusto. Es conocida la escasa simpatía de Machado respecto a cualquier institucionalización de la cultura

Desde luego fue un apasionado lector de filosofía, como le confiesa a Ortega y Gasset, y especialmente a partir de la muerte de su mujer (1913) De Bergson, toma (quiero decir que piensa como suyas) las nociones de espacio, tiempo psicológico, duración, movimiento e inmutabilidad y la controvertida y fundamental en ambos pensadores idea de intuición. Machado, socrático, piensa que la razón es común a todos y que existe una objetividad. El diálogo, la afirmación del otro, se constituye pues en el elemento radical que hace posible el pensar. Ahora bien, el pensar metafísico se apoya en abstracciones, en categorías cuantitativas que han de prescindir necesariamente, según Machado, de lo cualitativo. El pensador prescinde de la realidad para pensarla, y lo que nos ofrece es el reverso de la vida. Los conceptos prescinden del tiempo, cualidad que otorga a la realidad su fluidez: una continuidad vital. Lo que es está asistido por el tiempo. Por eso, para el poeta pensar es ir de calleja en calleja hasta llegar a un callejón sin salida. La desrealización de la realidad, que permite la abstracción, nos lleva a la pérdida de la intuición de la temporalidad, sin la cual, según Machado, no hay peces vivos. Machado no creía que el pensar y el cantar (poesía) pudieran coincidir. El ser es lo heterogéneo, y el pensar lógico es homogenizador. No obstante, Machado está lejos de negar la necesidad de la abstracción: “Son vacíos los conceptos sin intuiciones, y ciegas las intuiciones sin los conceptos”, afirma tomando, sin citar, la frase de Kant. Pero, “la lógica poética procura evitar todo enredo especulativo o cualquier dimensión desnaturalizadora de la realidad para dirigirse, no al cogito, sino al hombre completo que vive, que sueña, que es capaz de darse y comunicarse cordialmente con lo otro”.Si la lógica filosófica no puede darnos una intuición de la realidad como presencia constante, Machado en cambio la encuentra en el pensar poético que trata de configurar y que se apoya en la percepción de lo heterogéneo, en la otredad que constituye lo uno. ¿Y qué es lo uno? Aquí la metafísica de Machado es realmente atractiva: el ser no coincide consigo mismo, siempre que se percibe a sí mismo encuentra un elemento otro que lo constituye. Lo que nos mueve hacia lo otro es un eros cordial, un movimiento regido por el amor. Machado afirma que el cristianismo nos mostró un acercamiento más completo a la realidad del otro, el amor. Si el pensamiento griego afirma al otro a través de la razón, el de Cristo lo hace de una manera más total, porque engloba a la persona, y tiene por fuerza la fraternidad., no hay duda que el fundamento de la otredad machadiana es Dios. Y también afirma que Machado está “inscrito en la tradición cristiana occidental”. Sin duda este es un punto controvertido. La teología de Machado no supone un Dios creador del cosmos, sino de la nada. Y esto tiene poco que ver con “tradición cristiana occidental” y menos con el catolicismo. Es verdad que Machado pensó a Dios en términos paterno-filiales, pero, de nuevo, esa realidad nouménica es un “objeto erótico trascendente”, del que se deriva la fraternidad humana, dado que Machado habla numerosas veces del Cristo y del Dios cristiano, y de la idea de cordialidad que Cristo predicó, no se da un Machado más cristiano de lo que fue. Hay que recordar que fue anticlerical
Volviendo a Bergson, Machado quiere superar el idealismo kantiano y los positivistas del XIX, y percibe que son estas ideas las que informan la lírica tanto simbolista como el fetichismo de la imagen de las vanguardias (creacionismo, surrealismo). Para Machado, los movimientos modernos están roídos por un conceptismo e imaginería fuera del tiempo, sin intuición de la fluidez intuitiva, que señala siempre una visión irreductible. La intuición, en el sentido bergsoniano, no basta para Machado, porque puede suponer, como en algunos simbolistas, una mera exaltación de la sensación Machado sabía que se necesita el concepto, el afán comunicativo. La poesía es pues comunicación de una noticia temporal (tiempo psicológico) el cuento que canta. Uno de los aspectos que creo que hay que tener en cuenta es que Antonio Machado fue autor de varios poemas conceptuales, como “Al gran cero”, que contradice su poética no en cuanto a lo que dice sino por su estética. Machado fue un pensador de talento que trató de configurar una poética

Si la humanidad en general ha perdido contacto con el suelo....A menudo, a través de la sencillez del lenguaje se logran expresar mejor que de ninguna otra forma los pensamientos., esa era una de las virtudes de este gran poeta cuyas respuestas están en la misma línea de comprensión y llaneza.
Concienciado de todo y de la nada, nos trasmite en sus palabras, sus inquietudes y las de todos nosotros que laten... humanas, eternas, inexpugnables.
En Collioure de Serrat
días después de su muerte hallan un papel arrugado en el gabán del poeta, en él había escrito a lápiz tres anotaciones, la primera reproducía en inglés las palabras con las que comienza el famoso diálogo de Hamlet: 'Ser o no ser', la segunda tenía sólo un renglón, pero en este renglón se veía escrito el último verso que escribió en su vida. Dice así: 'Estos días azules y este sol de la infancia'....
Fuente complementaria : extracto ensayo El anhelo metafísico de Antonio Machado, de Carlos Llano Cifuentes
Pinturas de G. de Chirico
Imagen Collioure
j G
22febrero19
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