La única patria que tiene el hombre es la infancia.He rezado por mi niñez, y ha vuelto a mí, y siento que sigue siendo tan pesada como antes, y que no ha servido de nada hacerme mayor.
Rilke

Comparación inaprensible
Cuando éramos un niño
entendíamos el silencio celeste,
jamás comprendimos las vara
del hombre adulto.
Éramos educados por el arrullo y la armonía
de la Naturaleza,
y aprendimos a querer entre
los juegos...
Jugábamos libres de conciencia
y sin miedo
con los nidos de la arboleda
y las brisas del Éter...
Aquí, recuerdo ahora
la infancia deslizándose
como fruta reciente. Las fieles golondrinas
zigzagueantes girando hasta el establo,
donde un gato
posa ajeno al tiempo detrás de la ventana,
Coexistió todo, el cariño y la infancia
como pan en abundancia.
El sol del verano penetrando
hasta la siesta. El gorjeo de los pájaros,
Sus nombres. Los escarabajos de luz
con su silencio encendido
sobre los atardeceres largos.
Ha sido tan verdad todo que ya es bastante...
Y la pared
vieja en cuya estructura abría
a la tarde su flor roja y amarilla la trepadora.
Y el olor de la hierba.
Más allá, la tarde cae bajo el horizonte,
Los trigales,
y mi Universo se acababa
Adonde se fue? Adonde?
j GoIz
Los recuerdos, toten esponjoso de felicidad, no sólo forman parte intrínseca de nuestras vidas, sino que han estructurado nuestra personalidad, hay sabores, aromas... que al recuperarlos evocan un Universo protegido que para muchos encarna el ideal de felicidad, curiosamente, en tiempos de crisis la infancia no es sólo el territorio de la nostalgia, sino que pasa a ser el refugio de todas las penas, si Proust hablaba de la infancia como el tiempo perdido, el estresante presente empieza a plantear como los años recuperados. Seguramente estaba en lo cierto Gilbert Keith Chesterton cuando escribió que lo fascinante de la infancia es que cualquier cosa en ella resulta maravillosa. Es evidente que tendemos a olvidar la sordidez de los paisajes, la angustia de tantas incertidumbres y el dolor de los primeros fracasos...No obstante, la ventaja de aquellos días es que siempre había un momento en que se abría la puerta para dejar entrar el futuro, es el estrés del porvenir el que hace que veamos la infancia como el baúl de nuestros sueños?


Léon Emile Caille
En la infancia también la vida no es un camino de rosas junto a la avidez insaciable, el desconcierto crece más y más al intuir cómo será la edad adulta, luego llega ésta, con sus leyes incomprensibles,
con mentiras con las que un niño mentiroso jamás se hubiese atrevido, con sus renuncias, sobre todo con sus renuncias, esas rendiciones lastimosas que nos apartan de nuestros sueños
y luego en el peor momento nos invade la vejez, fea, ruin, irrevocable, destinada a poner cerco a la última dignidad, no, no era, desde luego, la vida un camino de rosas, ahora, sin embargo, más que la cadena de hierro, que nos ata despiadadamente a la tierra, nuestra memoria se entretiene con los instantes de cristal que, cada tanto, rompían los eslabones y nos arrastraban, dichosos, hacia el cielo ¡Dios mío, cuántos momentos deliciosos nos permitieron aquella vida que ya no tenemos! Ahora no se sufre es cierto, el temor de los vivos, pero, átomo en la eternidad, tampoco se ama ¡Qué importa que no fuera un camino de rosas! Era vida, y esto bastaba.
imágenes de Goya
F C Rilke y A Pizarnik
1 nov 2018
j GoIz
Enlace.com/poemario.fjGoIz/I
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F C Rilke y A Pizarnik
1 nov 2018
j GoIz
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