viernes, 5 de octubre de 2018

Líneas, texturas, colores y silencio

La pintura y la poesía me aman, me conceden el don de inventar.
Y el amor por las líneas, 

las texturas del paisaje, 

los colores de las montañas, 

los campos que esperan 

la tierra sombra tostada,

los amarillos trigos, 

la tierra seca, 


El sol dispersando su luz blanca
entre los recovecos de las rocas que se deshacen,
la atmósfera. 
El óxido de las puertas vendando los patios, 
la fugacidad de las nubes, 
las curvas de las nubes en tardes de tormentas.
La espiritualidad del vuelo de las palomas, 
del vuelo matemático de los pájaros. 

Las hojas abombadas y las puntiagudas
y el andar de un anciano que camina entre los sembrados,
y la tormenta que preludia, aún, en la lejanía templada
o la estela de un avión que desgarra el azul cerúleo

Pero dime, y la textura,
la línea y el color quién los nombra, 
quién los recuerda, quién los despierta,
 quien los oculta
Nadie.

Pertenecen al mundo de lo arcano 
y del natural, como un eco 
que cubren los espacios 
Como expresiones de los sueños, 
Como inesperada memoria de lo
eterno 


De la nada.

Paisaje Villuercas, j goiz
Y es que, como asegura el filósofo de Éfeso en uno de sus más memorables fragmentos, “La naturaleza gusta de ocultarse”.

Las cosas naturales se hacen sutiles por ser naturales y aunque son enormemente bellas, pocos pueden ver...la naturaleza misma, no se puede conocer, es decir la cosa en sí, sólo los fenómenos que la percepción nos ofrece pero el mismo noúmeno, la realidad de la naturaleza jamás la podremos conocer pero no quiere decir que no exista.
 

Sin duda el milagro anual de la naturaleza por sí solo podría 

explicar el aforismo de Heráclito sin tener que buscarle otras complicadas y  enrevesadas interpretaciones.Es un hecho constatable por la experiencia  que la naturaleza tiene el hábito de desaparecer para volver a manifestarse  de nuevo con renovado esplendor, así que todo aquél que  haya contemplado en pleno invierno el tronco seco de una viña o un terreno yermo en el que en verano fue cosechado el trigo, no puede más que  admirarse cuando, al comienzo de la primavera, rebrotan las tiernas hojas a  partir de lo que hasta ese momento parecía inerte y carente de vida.



j GoIz

5 oct2018

Bocetos de acuarelas jGoIz




El sitio de mi recreo , A. Vega









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