Soledad y silencio florecen bajo el crepúsculo malva,
ramas sin hojas , sendas sin alma
Atardecer de gracia
La afilada sombra verde, de las marchitas hojas
del otoño besan el paisaje que voy esbozando...
El campo con la sombra aparenta que se ha movido.
De lejos, del sol próximo a las colinas granas
viene un olor a jara que ya van brotando.
El sol tiñe al arroyo en toda su aventura.
A través de su pacífica agua pura
las hojas marchitas van , y los maitines
en sus dos orillas a la buena ventura.
El corazón de un molino viejo
de agua aprovecha
su motriz fuerza en su armadura.
Soledad. Claridad. Silencio. Entre polvo grana
y palpitante calma,
entre lienzo y campo mece la tarde
en toda su hermosura,
a la rama seca un pájaro llega y canta,
una nube desmañada sin color, una extraña mariposa
alzan no sé que aura, estelas fragantes de encanto,
arrobamientos claros que abstraen al alma,
una brisa, un balido, una hoja, una flor, ...


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