La noche es larga, pero ya ha pasado...el día me encuentra V A
J F Millet
Anochecer
Todo es del color del silencio.
Con sus ansias de vivir libre
prolonga la tarde,
transita en la tez plomiza de los campos,
vagamente se extiende la penumbra,
mancha de sucio polvo en el ocaso.
Parece que el tiempo se ha detenido,
quieto y dormido todo
la claridad ya es sólo sombra.
Al anochecer cruza una y otra vez
la sombra con lento paso.
Duele, duele la certidumbre
de intuir el claror de la alborada.
Nos pasa cual la encina, honda raíz,
esencia oculta nos abrasa
Removida la ceniza, humea,
y anochece cual ascua fugitiva,
hacia la confabulación de la sombra,
Que vive donde se oculta
y allí queda espectral
rumiando la tintas
del silencio.
j GoIz
H Gorgaten
Anochecer tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, de savia oculta y fugitiva hacia la sombra que hace vibrar ilusión vaga, pueril ternura; oír el silencio que sigue al pensamiento fijo de uno mismo...presenciar ese fraguar eterno que empurpura las orillas despiertas del sueño es como estar confabulados con las piedras del campo, como esas piedras que se deshacen sobre la tierra, como estos sonidos en tu boca.
Y es que en la revelación pacífica del crepúsculo la poesía surge y cruza sombrías y ocultas sendas rimando con la tonalidades de las estrellas, despertando a las palabras... y desde el silencio de las piedras, de la más mínima, todo en él se concentra, todo cobra vida, color y movimiento, en todo flota un renaciente espíritu, una adivinación de lo lejano, un confuso recuerdo de lo apenas conocido.
En vano callejeamos los espacios que nos queda entre las intenciones y las conjeturas proferidas, a veces la palabra se aloja en la apertura abismal de la posibilidad absoluta, de la posibilidad que se demora retrayéndose ante lo posible, sin hacerlo advenir, sin devenir en ello que se planta antes que puede ser todo eso otro que no es, esa palabra se localiza esencialmente ante sí, sobreviene como antepalabra en el decirse de la palabra aún no dicha, en el no decirse de la palabra anterior, en el quiasmo de una palabra que tiene ante sí la anterioridad que la retrae o retrotrae de y todo eso otro, que no es creación de la nada y nada de la creación
así que la ante palabra, regresa una y otra vez a su lugar, a su inicio último, a la preferencia o inferencia de esa nada ebullente y pletórica del poetizar
Así que el pensamiento y el lenguaje, paradójicamente, a la vez nos acercan y nos impiden llegar a la realidad, la palabra, junto con el poder de su vaivén vibratorio, es capaz de crear, sanar y también destruir por lo que que habría que considerar al silencio como único amigo que jamás traiciona , es un lenguaje universal que de hecho todo el mundo conocemos y entendemos, aunque no lo practiquemos o en ocasiones incluso se olvide
Silencio quiere decir, dentro de tí, eres sólo espacio, espacio sin estrépitos, silencio quiere decir que has puesto a un lado todo el mobilario de la mente, los pensamientos, los deseos, las memorias, las fantasías, los sueños, todo lo has empujado al lado., estás mirando la existencia directamente, inmediatamente, estás en contacto con la existencia sin nada entre tí y la existencia
Con esta argumentación podemos establecer de forma terminante los límites del lenguaje, que sólo estaría capacitado para representar hechos del mundo, atrapado en lo que sólo puede pensarse y expresarse claramente, la palabra tendría que renunciar en primer lugar a aclarar sus relaciones con la realidad, ya que toda reflexión en torno a ésta se hallará limitada a lo que permiten los recursos que el lenguaje pone al servicio del pensamiento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario