Acaso nunca el hombre es él mismo

Otoño dorado, Isaac levitan
Sollozos
Hay un encanto en la luz de otoño
como una evocación de la infancia.
Ver al sol que se pone tristemente
y que abarque el cambiante paisaje
que se extiende en breve horizonte.
Aquí el arroyo que serpentea esboza
el contorno
y lejos se pierde sin nombre.
Allí inmóvil la cima que corona
el crepúsculo su manto de rojo.
Como un vago fantasma, este
este sol de los vivos,
se acomoda invisible
pisando la hierba mojada.
Entrecortada memoria esta huida
del hondo tiempo pasar
que va más allá
del celeste concierto,
Se mostrará a mis ojos.
Me imagino perdido,
Derretido en el aire y el ocaso.
Es posible que un alma que no conozco
aún hubiese entendido mi alma
sin nombre, sin retorno.
j GoIz
Isaac Levitan, el alma del paisaje ruso
Es cierto que tiene mucho de estación gris y aire de cenicienta, pero ofrece un encanto dorado y, sobre todo, su sentido; también nuestra naturaleza necesita desvestirse y desprenderse de las hojas propias, personales, íntimas, interiores y profundas; escuchemos la voz del hondo tiempo pasar que invisible camina por la hierba mojada y reclamemos nueva siembra;
Monet
y continuemos alimentando y cultivemos pisando lentamente la esperanza, en medio de tantas dificultades, vivamos como en un sueño indescifrable porque es posible, porque lo necesitamos, porque es necesario para seguir respirando.
j GoIz
oct26/2018

No hay comentarios:
Publicar un comentario