Lo que importa es vivir bien, no cuánto tiempo. Sin embargo con frecuencia en esta materia vivir bien no es vivir demasiado Séneca
El viaje definitivo
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando:
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan R Jiménez
Juan Ramón Jiménez lo sintetiza todo y reitera que tras la muerte lo perderá todo y se quedará solo mientras que la vida, indiferente, continuará su fluir.

Abordar el tema de la muerte como un hecho de nula trascendencia para el mundo en su conjunto, de hecho, diariamente mueren muchas personas y, por así decirlo, el mundo continúa girando, así podemos pensar que la muerte es una continuación de la vida en su conjunto, es algo irremediable que forma parte de ella y que no está fuera sino dentro de la misma, también se podría señalar que, en el lado opuesto, cada año nacen muchas personas, en cierto modo, ellas vienen a sustituir a todas aquellas personas que han fallecido, no en el sentido de que sus vidas sean réplicas de las anteriores sino que son las que hacen posible la perpetuación de la vida en el mundo, y aquí está realmente la clave del asunto, como la vida es como un testigo que un corredor pasa a otro, con la excepción de que nadie sabe con certeza cuando empezó y menos aún cuando se llegará a la meta, qué es lo que hay tras la muerte, señalando que es el espíritu, este es un tema mucho más controvertido en la actualidad en que el que simplemente se cree o no se cree. Realmente, en mi opinión, el espíritu es por un lado el resultado del anhelo humano de trascender a la muerte, fruto de su miedo a que su existencia pueda tener un fin, no obstante, por otro lado, no podemos ignorar que la vida humana se desarrolla en una dualidad cuerpo _ alma que invita a pensar que el alma es el elemento que siempre perdura
Claro que lo que importa no es que la vida sea larga, sino que sea plena, hay que vivirla sin pensar en la muerte, mucho menos temiéndola, sino dándola por lo único cierto y viéndola, ya que no con alegría, al menos con indiferencia, con naturalidad.
No importa cuán larga fuera, la vida sería breve, y más breve todavía, o tal vez más pesada, cuanto menos volcada a la virtud y a la sabiduría, cuanto más entregada a la simple duración sin plenitud. ¡Vaya!, “lo que acaba es siempre corto”, diría siglos después Santa Teresa, y felices los que mueren antes de desear la muerte, escribió Francoise Sagan, deseo que vemos expresar a tanto anciano que ya vivió en demasía, mientras que desde una antigüedad aun anterior a Séneca llegan los ecos de la conocida sentencia “Los amados de los dioses mueren jóvenes.” Cuánto Séneca se advierte en las luminosas páginas de Schopenhauer sobre estos asuntos, a veces valiéndose prácticamente de los mismos conceptos, como aquellos acerca de la nada póstuma, que bien poco hay que temer puesto que en nada difiere de la nada prenatal

Manuel Domínguez
orden cumplida con una entereza y serenidad del todo acordes a su propia filosofía y dignas de la actitud de Sócrates, a quien el mismo Séneca no dejaría de recordar en su hora final, como lo corrobora el impresionante fragmento de Tácito en las Cartas
Séneca nos enseña el absurdo de sufrir ansiedad o miedo porque las cosas sean como son, fugaces, puedo llegar a esperar la mía con tranquilidad, ¡pero cómo aceptar con paz la de personas o incluso animales que amo o he amado! Esto lo contesta en términos similares a los siguientes, Necio, ¿no te quejas acaso de la brevedad de tu vida? Pues advierte entonces cuán poca delantera te llevan los que parten antes que tú, y cuán pronto has de alcanzarlos, cuán presto tampoco tú has de estar, y esa partida, que para ti será un alivio, ¿por qué se la regateas a ellos, que también han pasado a estar mejor que aquí, desprendiéndose de la carga de la existencia?...la felicidad no es algo positivo, con existencia o acontecer propios, sino algo negativo, en el sentido de que corresponde a un vacío, a una interrupción del dolor, que es lo que sí existe, y lo que equivale al estar vivo: dolor o tedio, según Schopenhauer. Dolor por desear bienes que se persiguen incansablemente hasta el extremo del cansancio, que sin cesar huyen delante de uno, y que si se los alcanza: o están lejos de ser lo que se esperaba que fueran, o si lo son, los reemplazan al instante otros anhelos no menos fugitivos; y si alguna vez alguien logra alcanzarlos en conjunto y del todo, hasta no desear ya ningún otro, son la causa del aburrimiento que sobreviene a continuación y que puede convertir la vida, que sin duda la convierte, esa misma vida que hasta entonces fue correr entre el prurito de las inquietudes, el aguijón de las ambiciones, los espejismos de la esperanza, en otra forma de infierno.
En conclusión la vida carece de sentido propio, y que solo tiene el que uno pueda otorgarle, posiblemente, el del amor y amar, el de un trabajo querido y bien realizado, no importa cuán modesto sea, el de la degustación de las cosas mejores, como la propia filosofía, el arte, la naturaleza…, formas de virtud y sabiduría lo mismo que fuentes de placer.

Cartas sobre la muerte dirigidas a su amigo Lucilio
j GoIz
25 mayo 2018

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