Las ramas de un árbol se mueven y hablan, sueñan con el viento y piensan cómo es igual día tras día. Sienten que, todo siga igual, que nada cambia, y que todo continúa de la misma forma día tras día...

Apolo y Dafne , Tiópolo
A veces nuestro destino semejan un árbol
A veces nuestro destino semejan un árbol
Conversan poco los árboles, es cierto
Se llevan la vida entera madurando
y agitando sus ramas.
Basta verlos juntos en la loma,
sólo hablan los más viejos,
los que ordenan a las nubes,
y distribuyen a los pájaros
Su rumor se pierde entre las hojas
y muy poco nos llega, casi nada.
Es difícil colmar un breve poema
con pensamientos de árboles.
Todo en ellos es confuso, incompleto.
Hoy, por ejemplo, al escuchar el silbo
de un mirlo, ya en camino a casa,
grito final de quien no lo espera,
ante la firme persistencia
entendí que conversaba un árbol,
uno de tantos,
pero no sé qué hacer con ese
rumor
No sé cómo asociarlo
quizá pronto recuerde
esa magia que envuelve
cuando florezca en mí una certeza
parecida a su hoja verde
j GoIz

Apolo y Dafne. Bernini
No solo existirían las palabras si no se pudieran contrastar con la inexistencia de ellas, es decir, con esa forma de silencio, por ello no sólo se expresa con lo que dice sino con lo que su silencio expresa
j GoIz
25 mayo 2018
25 mayo 2018
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