martes, 22 de mayo de 2018

La nostalgia de lo invisible,

Buscamos por todas partes lo incondicionado y sólo encontramos cosas

El sueño es una segunda vida 

Nerval
Nusch de Man Ray
Es sorprendente que el interior del hombre sólo haya sido tratado en forma tan escasa y carente de espíritu…A nadie se le ocurrió buscar nuevas fuerzas, todavía sin denominar, Novalis

Hemos ido hacia fuera en todas las direcciones, en lugar de entrar en uno mismo, donde ha de resolverse todo enigma,  Schopenhauer

Cada uno será su propio médico, y podrá granjearse un sentimiento completo, seguro y exacto de su cuerpo,  Novalis

Así, escribe en los Himnos de la noche II:

¿Tiene que volver siempre la mañana?
¿No acabará jamás el poder de la Tierra?
Siniestra agitación devora las alas de la Noche que llega.
¿No va a arder jamás para siempre la víctima secreta del Amor?
Los días de la Luz están contados;
pero fuera del tiempo y del espacio está el imperio de la Noche.
–El Sueño dura eternamente. Sagrado Sueño.–
No escatimes la felicidad
a los que en esta jornada terrena se han consagrado a la Noche.
Solamente los locos te desconocen, y no saben del Sueño,
de esta sombra que tu, compasiva,
en aquel crepúsculo de la verdadera Noche
arrojas sobre nosotros.
Ellos no te sienten en las doradas aguas de las uvas,
en el maravilloso aceite del almendro
y en el pardo jugo de la adormidera.
Ellos no saben que tú eres
la que envuelves los pechos de la tierna muchacha
y conviertes su seno en un cielo,
ellos ni barruntan siquiera
que tú,
viniendo de antiguas historias,
sales a nuestro encuentro abriéndonos el Cielo
y trayendo la llave de las moradas de los bienaventurados,
de los silenciosos mensajeros de infinitos misterios.

Novalis Himnos de la noche fragmento II 

Yo no he podido nunca abrir sin estremecerme las puertas de marfil o de asta que nos separan del mundo invisible. Los primeros instantes del sueño son una imagen de la muerte. Una nube espesa entorpece nuestro pensamiento, y no 
podemos fijar exactamente el instante en que nuestro yo, bajo otra forma, continúa la obra de nuestra existencia,  G Nerval 

Recordando al poeta francés Nerval en el aniversario de su muerte..., pocas veces la literatura ha descrito con tanta fidelidad el universo onírico y las extrañas leyes que lo rigen. Medio siglo antes de que Freud publique su Interpretación de los sueños (1900), en Aurelia o El sueño y la vida de Nerval se muestran con claridad los procesos de condensación y desplazamiento (metáfora y metonimia), elementos centrales de lo que Freud denominaría elaboración oniríca. Entre los numerosos sueños descritos por Nerval se pueden encontrar casi todos aquellos que el psicoanálisis después considerará como sueños típicos (la propia desnudez, el temor a la muerte, los gigantes,,,,) y en muchos casos el escritor llega incluso a interpretarlos correctamente

G Doré
Entender el significado de un sueño es como tratar de interpretar un lenguaje cuyos signos y estructura no conocemos.
Nuestro inconsciente emplea un lenguaje particular, cargado de referencias que solo son importantes para el individuo, y otras que abarcan a toda la humanidad. Por cierto, este 
idioma utiliza imágenes e impresiones que no coinciden con la carga de significado que nuestra mente consciente les asigna, haciendo notablemente difícil interpretarlo más allá de toda duda.
No obstante, el lenguaje de los sueños posee un costado relativamente fácil de interpretar. 
Algunos símbolos se repiten, insisten en cada uno de nosotros, lo cual nos ha permitido establecer una serie de leyes generales que aplican sobre ellos.
Estos símbolos son el núcleo de un sueño en particular, el eje alrededor del cual gravita toda la trama y eventualidades del sueño.
En cualquier caso, nuestra mente no es invulnerable; por el contrario, está abierta a todo tipo de conexiones
La teoría de los arquetipos de Carl Jung propone que la humanidad cuenta con una serie de símbolos universales que expresan, en sueños, ciertos temores atávicos. En este sentido, es lógico razonar que entre dos personas conectadas por un fuerte lazo emocional, el cual puede prescindir de la frecuentación, exista también un lenguaje simbólico propio de ese vínculo, es decir, uno que ambos individuos puedan reconocer e interpretar con relativa facilidad.
Philip K. Dick sostenía, entre otros arrebatos místicos, que los sueños se dividían en tres sustratos: los sueños en el plano físico, etérico y astral. Los primeros son aquellos que tenemos habitualmente, y que conforman la materia onírica del individuo respecto de sus miedos y preocupaciones. Los sueños etéricos y los sueños astrales, en cambio, constituyen un canal de comunicación entre dos o más personas.
Se sabe que este tipo de sueños es muy frecuente, mucho más de lo que pensamos, y que dejan una impresión imborrable.

Para C G Jung, soñar representa una ventana a nuestro inconsciente, los sueños, para él trozos de naturaleza psíquica no adulterada, sirven para dirigirnos hacia la integridad, pues suponen la posibilidad de conectarse con el inconsciente en forma simbólica y lo hacen por medio de símbolos, cada uno con un amplio significado arquetípico pero con una interpretación diferente para cada persona
Y es posible que sea la única forma posible de conocimiento, arrebatan nuestros pensamientos sin poder determinar el instante preciso donde el yo, bajo otra forma, continúa el canto de la existencia en un difuso subterráneo que poco a poco dispersa sus tinieblas, para desencadenar en la umbría del atardecer a las pálidas, rígidas e inmóviles figuras que habitan

j GoiZ
22 de mayo 2018

















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