ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, la conexión de lo infinito y de lo finito es, sin duda, un misterio sagrado, porque esa conexión es la vida misma
Friedrich Hölderlin

Qué sería de la vida sin esperanza?, una chispa que salta del carbón y se extingue, o como cuando se escucha en la estación desapacible una ráfaga de viento que silba un instante y luego se calma, ¿eso seríamos nosotros?
Hay un olvido de toda existencia, un callar de nuestro ser, que es como si lo hubiéramos encontrado todo, parece que no tenemos otra elección que aceptar aquello que somos si no queremos ultrajarnos, falsear nuestro más íntimo yo, a este respecto, caben dos opciones, ser oprimido por lo adoptado y positivo o, con brutal arrogancia, ponerse a sí mismo, como fuerza viviente, frente a todo lo aprendido, dado, positivo
La plenitud del mundo infinitamente vivo nutre y sacia con embriaguez nuestro indigente ser
¿Cómo tiene que estar constituido nuestro mundo para una esencia moral?
Solo lo que es objeto de la libertad se llama idea, hay que ir más allá del Estado, pues todo Estado tiene que tratar a hombres libres como engranaje mecánico y esto no debe hacerlo, por lo tanto, debe cesar, no sabe cuánto peca el que quiere hacer del Estado una escuela de costumbres, siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno

Hay un dios en nosotros que dirige el destino como si fuera un arroyuelo, y todas las cosas son su elemento
Hölderlin nos aclara a qué se refiere con la palabra Todo Su nombre es belleza, es decir, la esencia de la belleza, de donde nace toda auténtica filosofía, pero el Todo, a la vez, es Una única, eterna y ardiente vida, Una vida que nunca dudará en ensalzar incluso en los momentos más difíciles de su existencia y es que parece haber en nosotros una extraña ambición irresistible a ser Todo, que, como el Titán del Etna, brota enojada desde las profundidades de nuestro ser
Qué cerca piensa el hombre en su juventud que está la meta, esta es la más bella de todas las ilusiones con que la naturaleza ayuda a la debilidad de nuestro ser
H. desea volver a unirse con la hermosura del mundo de la que se confesaba expulsado por las escuelas, donde me volví tan razonable y disfrutar así en el jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía Y todo ello porque, en frase célebre en Hiperión, El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona, y cuando el entusiasmo desaparece, ahí se queda, como un hijo pródigo a quien el padre echó de casa
"Sí, el niño es un ser divino hasta que no se disfraza con los colores de camaleón del adulto, es totalmente lo que es, y por ello es tan hermoso, la coerción de la ley y del destino no le andan manoseando, en el niño sólo hay libertad., en él hay paz, aún no se ha destrozado consigo mismo, hay en él riqueza, no conoce su corazón la mezquindad de la vida, es inmortal, pues nada sabe de la muerte, desde luego que la época del despertar también es hermosa, asegura Hölderlin, con tal de que no se nos despierte antes de tiempo"

Poeta inmortal, símbolo de la más alta cultura alemana del XIX y contemporáneo de Hegel, Schiller o Schelling, Hölderlin vivió recluido los últimos treinta y seis años de su vida víctima de una prolífica locura, es considerado, no sin razón, uno de los poetas cuyas ideas, a caballo entre el Romanticismo y el Clasicismo, más hondo calaron en la tradición filosófica y literaria que le siguió.
“Hölderlin, con fidelidad admirable, no fue sino aquello a que su destino le llamaba: un poeta, pero ahí nadie le ha superado en su país, ni en otro país cualquiera”. Luis Cernuda
j GoIz
8 de mayo 2018
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