domingo, 20 de mayo de 2018

Instante y eternidad

La eternidad está hecha de ahoras
Lo que sigue 



Cuando en la noche, el aire ve su fuente 

oculta. Está la tarde limpia como 
la eternidad. 

La eternidad es solo 
lo que sigue, lo igual; y comunica 
por armonía y luz con lo terreno. 

Entramos y salimos sonriendo, 
llenos los ojos de totalidad, 
de la tarde a la eternidad, alegres 
de lo uno y lo otro. Y de seguir, 
de entrar y de seguir. 
Y de salir… 

(Y en la frontera de las dos verdades 
exaltando su última verdad, 
el chopo de oro contra el pino verde, 
síntesis del destino fiel, nos dice 
qué bello al ir a ser es haber sido.) 

Tomado de La estación total, 1923-1936. 
J R Jiménez


Lo eterno, en realidad no es una cosa sino el modo en que se obtiene, la forma de nuestro hacer humano, una forma de praxis, la serie de pasos tras los que se gana algo, el ahora es transición y momento de libertad, esta libertad sólo puede aparecer porque, en un ahora elegimos devenir sí mismo abrazando la incógnita del futuro, nuestro no saber profundo, la eternidad, ser sí mismo es la más grande e infinita concesión que se nos da, pero también es la requisición de la eternidad sobre él, así, el ahora es realmente una decisión de eternidad, es decir el ahora en su forma decisiva para nuestro ámbito de la vida, aparece como la relación de una decisión de eternidad para cada ahora diferente, que conlleva el presupuesto de algo que regresa, una repetición pero en direcciones opuestas, pues lo que se rememora ha sido, se repite hacia atrás, mientras que la auténtica repetición se rememora hacia delante, la repetición, entonces, si es posible, nos hace feliz mientras que la reminiscencia nos hace infeliz 

Así pues la repetición es un momento que adquiere sentido en nuestra decisión que se elige en el instante, es un recomenzar, una apertura hacia lo posible del futuro y no una mera reiteración de lo idéntico, es una manera de lidiar con el mundo no como lo dado, sino como un porvenir y como un don cuya obligación hay que resarcir, por lo tanto la repetición es eso que se afirma sin cesar, continuamente y sin fin solamente en el presente, en el valor y el ejercicio de la libertad, por lo que hay que concebir la repetición como tarea por la libertad, y es necesario porque la repetición en el tiempo siempre ha de quedar inacabada, incompleta, pues siempre subsiste el no saber, lo incógnito, que pertenece al futuro, i.e., a lo eterno, es al mismo tiempo el salto cualitativo en el que la decisión se ratifica y surge de una reconciliación entre lo buscado y lo vivido, es así una forma de comprensión radical del tiempo que ha sido para un momento dado, una síntesis en el que el porvenir recoge todos los tiempos, producción de contemporaneidad, y en la medida en que eso que ha sido se proyecta al porvenir, de repetición en repetición, construimos nuestro camino individual como una subjetividad que se descubre perenne, pues, en última instancia, la verdadera repetición es la eternidad 

Cuando pensamos algo, lo cual nos proponemos hacer pero no lo hemos hecho aún, el contenido de esta concepción, no importa cuán exacta pueda ser, si esto le da derecho a ser llamada una realidad concebida, es una posibilidad 
Kierkegard expresa aquí el carácter dual de 
la posibilidad, al momento de pensarla, al mantenerla en potencia infinita, esa idea es viable de ser, pero cuando dice nos proponemos hacer, pero aún no se ha hecho, resalta el lado de la imposibilidad, porque esta posibilidad sólo puede quedarse en una simple intención 
Al considerar los dos destinos de la posibilidad en la existencia, nos vemos en la necesidad de decidir entre las diferentes alternativas que se han creado en el pasado y que deben concretarse en el presente, las posibilidades, varias veces, se muestran contradictorias entre sí, y nosotros debemos sacrificar la mayoría de ellas para optar por una sola y hacerse uno con esa posibilidad 

En muchas ocasiones, no se puede elegir porque no se encuen-
tra correlación entre las posibilidades que se nos presentan y en nuestra vida, no hallamos cómo concretar el pensamiento en la realidad, ya que cuando una posibilidad se realiza da pie a otras posibilidades que, a su vez, implican nuevas elecciones, en el proceso de elección, sentimos desgarrarnos a sí mismo debido al sacrificio que hay que hacer, pues una de las reglas en la elección es que solamente se puede escoger una de las opciones

Reflexión

Vivimos escindidos, postergando la decisión de hacer una cosa u otra, nuestra única posibilidad de recuperarnos a sí mismo es decidir, pero ya no importa qué decidamos, sino que decidamos y que decidir se vuelva una necesidad, por la cual, hemos de salir de la estética, donde nuestra vida es en función de nuestra relación con otros, para entrar en la ética, donde nos encontramos a sí mismo 
Habría que elegir, entonces, entre las posibilidades que se nos proyecta, a saber que al elegir una, abre el horizonte de nuevas posibilidades que pueden, o no, concretarse en la realidad, nuestro pasado marca nuestro presente y éste marcará nuestro devenir, la eternidad es la meta que debemos alcanzar mediante nuestras acciones y decisiones, pues elegir nos permite forjar el devenir que deseamos tener, pero curiosamente, participamos en lo que sigue donde lo más importante no es conseguirlo, sino el devenir que se va formando, la senda que se va recorriendo y construyendo

Fuentes relacionadas
 
j GoIz 
20 mayo 2018 

























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