Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños
G J Gibran
Origen
La luz es demasiado grande
para mi infancia.
Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?
Alguna palabra que me ampare del viento,
alguna verdad pequeña en que sentarme
y desde la cual vivirme,
alguna frase solamente mía
que yo abrace cada noche,
en la que me reconozca,
en la que me exista.
Pero no. Mi infancia
sólo comprende al viento feroz
que me aventó al frío
cuando campanas muertas
me anunciaron.
Sólo una melodía vieja,
algo con niños de oro, con alas de piel verde,
caliente, sabio como el mar,
que tirita desde mi sangre,
que renueva mi cansancio de otras edades.
Sólo la decisión de ser dios hasta en el llanto.
A Pizarnik

Sketch of Hölderlin by Luise Keller, 1842.
Fragmento, Los sueños de la infancia
Cuando yo era niño
un dios solía salvarme
del griterío y la cólera de los hombres;
entonces jugaba tranquilo y bueno,
con las flores del bosque
y las brisas del cielo
jugaban conmigo(...)
Me daba la bienvenida
la armonía del bosque
y aprendía a amar entre las flores.
He crecido en los brazos de los dioses
Holderlin
Una de las imágenes que se reiteran con cierta insistencia en ambos se corresponde con la de la infancia a esa pérdida de ese paraíso que debiera ser y que ambos lo encuentran en el ejercicio de la poesía
Pizarnik nos habla de la palabra puente para llegar a ser el motivo en el deseo de ocultarse en la palabra para encontrarse, su vida fue la de una lucha por mantener la integridad del refugio
Rilke señalaba que la verdadera patria del adulto es la infancia Nada más intenso que el terror de perder la identidad autónoma en la que se vive un mundo autosuficiente, mundo del que están excluidos todos los elementos que, asociados con la edad adulta, son causantes del dolor.
Para Holderlin el mundo infantil es ajeno a las complicaciones adultas, es simple en su inmediatez y el deseo se realiza en lo imaginario, en el mundo adulto, el deseo se ve refrenado por la realidad y las normas

"Sí, el niño es un ser divino hasta que no se disfraza con los colores de camaleón del adulto. Es totalmente lo que es, y por ello es tan hermoso. La coerción de la ley y del destino no le andan manoseando; en el niño sólo hay libertad. En él hay paz; aún no se ha destrozado consigo mismo. Hay en él riqueza; no conoce su corazón la mezquindad de la vida. Es inmortal, pues nada sabe de la muerte”. Desde luego que la época del despertar también es hermosa, asegura Hölderlin, “con tal de que no se nos despierte antes de tiempo.


Como niños cuando se dan al juego y al mundo, Pizarnik quiere volver a ese estado floreciente del ser en el que somos más capaces que nunca de crear significantes a partir de nuestro encuentro con las cosas, de ser dios hasta en el llanto , de afirmar la vida.

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.
Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado
Tiempo, a Olga Orozco
Hora en que la yerba crece
en la memoria del caballo.
El viento pronuncia discursos ingenuos
en honor de las lilas,
y alguien entra en la muerte
con los ojos abiertos
como Alicia en el país de lo ya visto.
A Pizarnik

En Holderlin cuando tiene dos años de edad fallece su padre, su madre se vuelve a casar pero al poco tiempo también muere su padrastro, en 1779, cuando Hölderlin tiene nueve años, por lo que vive doblemente esa orfandad

En Pizarnik fue difícil y llena de inseguridades. y utiliza estos sucesos familiares para conformar su figura poética; dos grietas importantes que marcaron la vida de la poeta, la constante comparación con la hermana mayor propiciada por su madre, hecho que ahondará la diferencia entre ella y Myriam, su hermana, que poseía todas las cualidades que sus padres apreciaban, y la condición extranjera de la familia , de origen ruso
j GoIz
30 mayo 2018
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