domingo, 2 de julio de 2017

La mente humana es como la tierra_ los pensamientos las semillas

Ciertos recuerdos son como amigos comunes…desde mi lejanía, en esta tarde quiero vivir y esta es la vida de noble paz, verdad desnuda.. pues la tierra es un refugio , es un pensamiento no la llevamos en oscuros amuletos, ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella, no perturba nuestro amargo sueño, ni nos parece el paraíso prometido En nuestra alma no la convertimos en objeto que se compra o se vende...Pero en ella yacemos y somos ella, y por eso, dichosos, la llamamos nuestra 

Rosa Bonheur Arando en Nevers 1894 Museo d’Orsay, París artista francesa tan genial, que vestía con ropa de hombre cuando estaba prohibido por las autoridades y pintaba animales como nadie 
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Boveri

A la caída de la tarde, varias parejas de bueyes arrastran con gran esfuerzo los pesados arados que levantan la tierra para airearla, se acercan a nosotros en procesión, formando una diagonal de perspectiva perfecta, iluminados por las tonalidades anaranjadas del sol, donde  los  los animales, el paisaje y la tierra, maravillosamente pintada, reivindicación de la agricultura y la vida rural, mucho más pura y honesta que la corrupta industrialización 


Rosa Bonheur

Himno a mi tierra 

Hundo mis manos en la tierra

ante la aurora que llega sin esperanza,

Como herramientas del alma, 

la honda y hace más honda, 
Hasta que enriquece y madura 
Como jóvenes de risueñas dentaduras. 
Porque allí donde los encinares abundan 
rezuman los enjambres su fruto de cera y miel, 
donde la azada embravece el surco del lamento, 
donde el alcornocal danza de alegría y muerte, 
Complace que fuera mi tierra 
aunque no quede nada ni nadie en ella. 
!Oh Tierra¡ desconocida y olvidada 
añeja, virgen de nobleza extrema 
añorada en recuerdos de sendas 
que hienden barbechos... mesetas, 
Donde inmensas hectáreas de encinas 
Ondean tan suaves a mí vista 
Qué música aquella en mi corazón todo el día, 
La oigo en la madrugada y en el crepúsculo 
Sopla a menudo en todas nuestra tierra, 
El viento ábrego que sacude la colina. 
Caminos que suben montes 
Atraviesan vastas dehesas 
que alimentan sus ovejas y sus bestias, 
donde la alondra común esconde su melodía,
pero permanece en el viento su resto cantor, 
en el roquedal continúa el eco la sinfonía. 
Quisiera andar por sus campos... 
ver al águila quieto en el aire claro 
trigales dorados movidos por el viento, 
arbustos faltos de interés... 
obedientes milanos errantes, los mirlos negros..., 
Y en el angosto camino que amarillea con el codeso 
cayendo en hondonada sobre el barranco 
Allí los zarzales llenándose de polvo, 
mientras miran los juncos, 
testigos en la ribera, y se responde, 
el vuelo de las golondrinas en ángulos circulares 
Es el mismo atardecer adónde condujo mi niñez
de versos verdaderos y tiempo de regreso... 
Con árboles y con pájaros de infancia 
gratos recuerdos que sosiegan tu alma 
que no es tiempo, que es espacio. 
que es ausencia del paisaje perdido...,
Monte bajo donde habitan los lagartos 
y sestean las culebras 
en solitaria tarde de verano, 
al sol que mucho calienta. 
Oír cantar al ruiseñor y al jilguero 
silbar al tordo, el chirría de la urraca 
y ulular de las palomas ... 
Tumbarme a la sombra de la mansa encina 
que en tardes de sol cobija 
cuando el astro indulgente apenas mira, 
Silencio apenas roto 
por el vuelo desordenado y errático 
de alguna mariposa o, 
de alguna serenata acompañado 
por una orquesta de insectos ...

J GoIz
y en lejanía, en mis sentidos 
percibo el agua afónica del aire 
entre los Riberos, arroyos crístalinos 
entre níveas rocas, que viajan, 
carcajean entre las lomas azuladas de las mesetas 
Y en donde en jornada ancha de pasión 
entre los juncos 
el mirlo llena con su canto 
el llano y los cerros. 
Y un recuerdo espectral que eternamente sigue, 
de piedras, el sol de las seis, 
la perfecta inmovilidad, el encinar. 
Por ahí, estará, sin duda también 
el petirrojo y el gorrión, 
y el rabilargo, cuyo nido se esconde, 
En la línea comba de las últimas riberas, 
los ojos amarillos del búho real, 
la masa de las retamas, el agua estancada... 
Ramas secas...Tras un vencido sol de baja altura 
tras caminar por veredas soterradas 
como un destello de infinita calma, 
Cruzan aves aisladas el espacio de color indeciso y, 
allá al final, algunos caminantes pausados 
se dejan agostar por la distancia, 
Entonces el paisaje parece un tapiz 
misterioso  y oscuro. 
A lo largo la noche rojiza, 
Ha labrado el sublime silencio. 
Sólo vibra el cántico del grillo, 
que aumenta sus ardores, 
y parece, enfrascada en sueño dulce, 
el címbalo sónico de la cigarra, 
De caja con aire de resonancia 
vibra hasta dejar su abdomen reseco 
entre las ramas de las escobas y matorrales 
De ella, que posa en silencio compacto, 
siente todo el peso tórrido del azul áureo 
sobre una rama siente la vida y la muerte, 
Estrella sonora de los campos dormidos, 
vieja amiga de las ranas y oscuros grillos. 
Tardes para la jara, con su flor blanquísima, 
o el escarabajo en el tronco, en la conjetura 
que no contiene luz, en luz que agita 
la silueta rápida de la abubilla en vuelo 
y el color encendido de los abejarucos. 
Y en donde acaba la luz, el lugar de la mantis, 
su acecho camuflado entre la hierba, 
el sitio de la perdiz, de los conejos jóvenes 
que ven crecer la muerte en su mirada. 
El final del paisaje es la luz habitada 
por el tímido sol de esas tardes de Mayo 
donde deja su huella caliente la mirada, 
En la que pronto cantará secretos 
la coguta terronera 
en el limpio cristal del horizonte, 
Esa luz aún transitada por el buitre, 
y de frutos leñosos de los encinares 
presagia ya otras tardes en la faz de la roca. 
Mí tierra es esa...eterna solidaria y bella 
cosida por el sol y lluvias sin límites 
al mismo tiempo agreste y fértil 
ajena, dura, tuya y mía, 
Concierto de matices, campos que fluyen 
Como diademas de Montes 
de olivares encinas y alcornoques. 
Éxtasis de luz transparente 
Ondula su techo siempre 
donde esponjosa nubes blancas e inmaculado azul 
vibran entre las hojas de sus árboles, 
Levantan alegría tan intensa 
unos momentos antes del crepúsculo 
Como el trigo que se siembra a voleo 
y que no importa 
que caiga aquí o allí si cae en tierra. 
Es una tierra en la que las lluvias 
de otoño la visten de primavera 
Es una tierra la que los inviernos duros 
uno se siente feliz en ella 
Es una tierra que los vientos ábregos 
habitan morando en ella 
Y cuando en verano cuaja el sol 
Con la brisa rojiza, 
las aves surcan por el aire claro 
De tanta estrellas blancas 
de bóveda azul se Puebla, 
en crepúsculo azul naranja se desvanece 
todo su esplendor y belleza. 
Altares rupestres que hablan de antaño, 
que nos cuentan sus grandezas, 
Pavorosa de constantes históricas 
Son sus hombres que solo hablando 
Murmurando su vida, masticando el alma 
Son sus poetas que lloran versos infinitos 
Son sus pueblos poblados de sudores, 
de laboriosas manos de trabajadores 
estentóreas sus venas desde las rajadas uñas, 
las reviste una piel de invencible corteza, 
inagotables y generosas fuentes 
de vida, de riqueza y nobleza. 
Son héroes, cientos de héroes rompiendo el silencio 
Empuñando crucifijos y acaparando tesoros 
Son hombres laborando las simientes. 
De corazones forjados por el acero en el surco 
Donde sus árboles remueven el oxígeno 
La cubren las cicatrices de guerreros tristes 
y la pueblan los ecos allende los mares 
Aires del Oeste, oxidados en medio de nostalgias 
Endémico mal sin raíces y enjambres 
Mí tierra es esa..., eterna solidaria y bella 
Olvidada, nunca fue próspera 
por aquellas tierras ajenas 
que eran de otros que las tenían de sobras 
Soledad alienada se va haciendo vieja 
Desprendida siempre cedió a otros 
lo que para ella quisiera 
Por sus calles hay gentes que vacilan insomnes 
comprueban con sus huesos 
que no habrá paraísos ni amores deshojados. 
Geranios rojos inundan sus patios y vidrieras 
y un campanario que decrépita rompe el horizonte.

j GoIz
!Despertad dormidas conciencias¡ 
Como ella nos quiere y espera 
Ninguna fuerza abata tus sueños 
Indicados para traducirlo en la esperanza 
que nos ofrece el sol portador de todo lo que eres
Nada resulta mas alto, el destino es tierra que anda
j GoIz
Rosa Bonheur
Mi tierra vista por don Miguel de Unamuno
En 1885, MU había escrito que no sabía apreciar la naturaleza más que por la impresión que en él producía, La naturaleza de estas tierras, sin duda, supo valorarla y apreciarla, los que hablan de Extremadura, como si no fuesen más que pelados parameros, desnudos de árboles, abrasados por los soles, y los hielos, áridos y tristes..., no han visto estas tierras sino al correr del tren y muy parcialmente, donde en estas mesetas se yergue una sierra o un monte, tened por seguro que en el seno de ella se esconden valles que superan en verdor, en frescor y en hermosura a los más celebrados del litoral cantábrico, por mi parte prefiero los paisajes serranos de Extremadura, son más serios, más graves, más fragosos, menos de cromo... Están, además, menos profanados por el turismo y por la banal admiración de veraneantes 
En 1992, la editorial Incafo publicó el libro titulado Extremadura, una magnífica obra que recoge una selección de textos de Miguel de Unamuno pertenecientes a su literatura de viajes por tierras extremeñas. El libro, prologado por Pedro Laín Entralgo, está ilustrado con una abundante y hermosa colección de fotografías, de temas extremeños, de Juan Antonio Fernández comentadas por él mismo
En estos textos, en prosa y en verso, Unamuno recoge las impresiones de sus viajes por tierras de Extremadura, más concretamente por Guadalupe, La Villoerca, Yuste, Trujillo, Cáceres, Mérida Las Hurdes...
Unamuno era un gran aficionado a viajar, y opinaba que estas tierras estaban por descubrir destacando , en sus escritos, los aspectos que consideró positivos de esta tierra y de sus gentes 



Recorriendo Extremadura

Pablo Guerrero  Extremadura

Labordeta. Todos repiten lo mismo

Emigrante. Pablo Guerrero
J GoIz
5 julio 2017

























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