Octavio Paz creía que la poesía tenía como meta hacer reaparecer el ser de las cosas, siempre tan propenso a ocultarse
A veces conviene matar la memoria, petrificar el alma, y aprender de nuevo a vivir
Nada es memoria: todo es invención.
Lo que recuerdo es lo que más invento,
porque es obra interior inesperada,
que no admite proyecto. Soy el último
retoque de mí mismo sin cesar.
Y eso me lo ha enseñado la memoria.
Mas allá del recuerdo
Lo que recuerdo es lo que más invento,
porque es obra interior inesperada,
que no admite proyecto. Soy el último
retoque de mí mismo sin cesar.
Y eso me lo ha enseñado la memoria.
Mas allá del recuerdo
Me debo al ultimo retoque
de mi mismo sin parar
Recuerda aquella tarde de magia
visión fugaz de pura belleza
Largo tiempo tu dulce voz resonó
Y soñé sus estrofas melodiosas
Pasaban los días, meses...algunos de tormentas
Temporales nebulosos los anhelos ahuyentó
Y abandoné su amorosa voz
Sus tendencias celestiales.
En la maleza sórdida de la soledad
Mis días silenciosos se ahuecaban
Sin el encanto o entusiasmo
El alma un día se despertó,
Como una percepción fugaz
Mi memoria va desenredando ovillos
Mi memoria va desenredando ovillos
Cual fantasía más pura de belleza
late embelesado el corazón
Para él emergieron otra vez
desde el aire a los adentros
desde el aire a los adentros
encanto y entusiasmo
Y voluntad y energía y amor.
Pero ha venido el tiempo del sosiego.
¡Y tú, belleza, manantial de fuego,
renaces otra vez de la ceniza!
Y la memoria va desperezándose, desenredando ovillos, dorados o azules o cordíalmente grana, ovillos de palabras ondulantes de suave caminar hasta allí (donde aún no estaba Guiomar) y allí las palabras. Las palabras deslizándose por el aire cálido, desde el aire a los adentros, mis adentros aquí que
quien vive de crear ilusiones no morirá jamás de desengaños.
Pero ha venido el tiempo del sosiego.
¡Y tú, belleza, manantial de fuego,
renaces otra vez de la ceniza!
Y la memoria va desperezándose, desenredando ovillos, dorados o azules o cordíalmente grana, ovillos de palabras ondulantes de suave caminar hasta allí (donde aún no estaba Guiomar) y allí las palabras. Las palabras deslizándose por el aire cálido, desde el aire a los adentros, mis adentros aquí que
quien vive de crear ilusiones no morirá jamás de desengaños.
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