La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener
Saint Exúpery
Carlos de Haes
Continuando las memorias de un apóstol, sigo aquí al viento de los días, acosada la frente, quemado los párpados, apariciones desapariciones, de soles torbellinos, de cielo azul y todos los azules, del blanco al verde , todo el abanico del caminar de los álamos y sobre el chopo, más aire que pájaro, el mirlo negro, dándoles vueltas y vueltas a superficiales imaginaciones en un refugio o en las colinas, visión de imágenes de un mundo que reposa en si mismo en apariencias que se desmoronan y en cavilaciones siempre, las mismas representaciones que se desvanecen

Antonio García Vega
Como escribo estas líneas...
No se oyen las aves La perenne planta no florece
Es el durillo súbitamente madurado
Entre los grillos la palabra desvaría
La palabra transparente siempre desatina
Olvidé la palabra que quería decir.
La idea incorpórea al refugio de las sombras volverá.
Por el río seco flota una barca vacía
El abismo recuerdo del sonido.
Como al refugio por un vaso de vino.
Silban las palabras, el sonido se encoge
Al igual que los días no tienen cuerpo
Son invisibles No son nada sólo nada
Es probable que sean paisajes, dignos del silencio
el murmullo en el llano, la dispersión de pájaros
ese rumor de agua entre piedras abajo
esa presencia apenas distante del instante
Y llamé a estas lineas: Belleza al Límite
Villafranca del Bierzo - O Cebreiro 24


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