Desperté y conservé bajo los párpados el dulce holograma de su desnudez
Jean Baudrillard.

Es posible que sea cierta la conocida frase de que el alma reside en los ojos y que es la mirada ese lenguaje que expresa nuestro yo más íntimo, nuestra subjetividad más propia. El tercer ojo, que dijo Nietzsche, el que percibe las supremas armonías
"Si un grano del pensar arder pudiera,
no en el amante, en el amor, sería
la más honda verdad lo que se viera".
Antonio Machado
Como si fueran una sustancia interdimensional, los ojos conectan nuestro interior interior con el exterior, de tal manera que cuando queremos obtener información furtiva, que se oculta de los meros gestos y del lenguaje hablado y corporal, buscamos la mirada para acceder a lo secreto a las emociones y al pensamiento más íntimo, como si hubiera información más allá de cualquier falsificación en esa luz que reflejan los ojos, esto ha llevado a acuñar la popular frase los ojos son la ventana del alma sea por cierta sensación poética o por una intuición espiritual de que los ojos son ya promesa metafísica en el cuerpo. Diversas culturas describen a los ojos como portales de la esencia de una persona, a través de los cuales se revela su ser verdadero. Se sabe, la ciencia moderna no admite ni discute la existencia de una sustancia inmaterial o espiritual, sin embargo, la intuición de que los ojos son la interfaz de una realidad interior y los depositarios de un mapa u holograma de nuestro ser no está alejada de los preceptos del conocimiento científico actual, pues los ojos son, al menos, la ventana del cerebro, la luz y el mundo exterior se convierte en percepción y en imágenes y en imaginación a través de los ojos y las neuronas de la retina, en cierta forma los ojos son la superficie externa del cerebro.
La mirada especie de lenguaje personal a la manera de Wittgenstein la utilizamos a partir de esa conjunto de vivencias, aprendizajes, recuerdos, aspiraciones y pensamientos que se agolpan y se atropellan en la expresión que dirigimos por medio de nuestros ojos, de amor, de miedo, de reprobación, de aliento, de impotencia, de gozo, de tristeza, y , además, a diferencia de lo que plantea W. un lenguaje que aunque emana de una fuente profundamente subjetiva, encuentra comprensión en el otro, en alguien que lo entiende y sinestéticamente lo escucha, lo descifra y lo vuelve asequible, es posible que el alma, el yo, la identidad, solo sean un asunto de autorreferencia, una ficción creada por la capacidad que tiene nuestro cerebro de pensarse a sí mismo, pero, aun si esto es cierto, si es una mentira en un mundo que de por sí es posible que sea una suma de ilusiones, es también uno de los pocos asideros en el que podemos confiar nuestro germen de humanidad, la razón que justificaría encarar la realidad con estricta alegría de vivir.
Por tanto resulta tentador caer en la nueva moda neuro, somos cerebro, pero no somos sólo cerebro, nuestras experiencias están mediatizadas por el otro y por lo otro, lo estético, lo sexual, lo político... no son aspectos meramente cerebrales, pues el sentir nos constituye más que el razonar (Zambrano) "El sentir nos constituye más que ninguna otra de las funciones psíquicas, diríase que las demás las tenemos, mientras que el sentir lo somos", “el ritmo del pensamiento y ese otro más íntimo e inefable, el ritmo que podríamos llamar del corazón, que normalmente no se percibe, destaca la voz de lo inteligible” en carne y hueso, donde la vida, la filosofía, la poesía, la religión se llaman a sí mismas, las unas a las otras dentro el laberinto de la existencia que nos ciega los ojos del cuerpo, deslumbrándonos con
su luminosa evidencia para abrirnos los del alma que es sentido y vivido en pensamientoacción.
En otras palabras si “pensar es descifrar lo que se siente”, filosofar sería descifrar el sentimiento originario que se vincula, sin duda, con la construcción de lo que auténticamente somos.
¿por qué no compartir el mismo sentido original? llamado nuestro misterioso origen.
En el Credo poético unamuniano tal
conciencia se culmina de este modo
Credo poético, De M Unamuno
Piensa el sentimiento, siente el pensamiento;
que tus cantos tengan nidos en la tierra,
y que cuando en vuelo a los cielos suban
tras las nubes no se pierdan...
o este ejemplo de creación espiritual sinestésica de tensión visual creada por contrastes
Al soneto con mi alma, de J R Jiménez
Como en el ala el infinito vuelo,
como en la flor está la esencia errante,
lo mismo que en la llama el caminante
fulgor, y en el azul el solo cielo;
como en la melodía está el consuelo,
y el frescor en el chorro, penetrante,
y la riqueza noble en el diamante,
así en mi carne está el total anhelo.
En ti, soneto, forma esta ansia pura
copia, como en un agua remansada,
todas sus inmortales maravillas.
La claridad sin fin de su hermosura
es, cual cielo de fuente, ilimitada
en la limitación de tus orillas
JRJimenez
Tomado de «Amor», en Sonetos espirituales, 1914-1915.
Así, pues, los ojos como ventana del cerebro tienen la particularidad de estar casi siempre abiertos a los vientos externos de la influencia mundanal, nuestro cerebro está diseñado para diseñar realidades, si operas tu cerebro con habilidad, puedes aprender a diseñar tus propias realidades, aprender cómo comunicarte en el lenguaje del cerebro
Los ojos son justo aquello que nos permite percibir la luz, si estás viendo esta habitación, toda la habitación está envuelta en la luz que entra a tu pupila y se desenvuelve en la imagen y en tu cerebro, la luz en su sentido general es el medio por el cual el universo se desenvuelve en sí mismo», David Bohm. Se puede extrapolar de la teoría de la Totalidad y el Orden Implicado del físico David Bohm que la luz es el holograma del universo, y es a través de ella que se proyecta la eternidad en el tiempo recordemos que según la teoría de la relatividad, si pudiéramos convertirnos en solo luz, el tiempo dejaría de existir como una sucesión y todos los instantes serían uno solo
Es una tradición esotérica común a diversas culturas creer que es a través del ojo la fusión de la dualidad que se accede a la dimensión espiritual.
El escritor y pintor visionario William Blake escribió crípticamente en un legendario poema Nos quieren hacer creer en una mentira cuando no vemos a través del Ojo, acaso haciendo referencia a que el mundo que vemos es una ilusión como el filósofo en la cueva de Platón hasta que no refinamos nuestra percepción y abrimos el ojo espiritual a través del cual podemos percibir la obra divina y no solo su sombra.
Sin llegar a una conclusión y sin saber a ciencia cierta si los ojos son el sello de lo divino en lo humano, la luz que sirve como puente y memoria del alma y las estrellas en el cuerpo, o si son solamente la interfaz entre el cerebro y el mundo externo, como la pantalla de una computadora, no hay duda de que los ojos nos invitan a explorar el misterio de la existencia
Decía R Tagore que lo finito se nos representa la tensión del "yo" para llegar a ser lo infinito como un jugar al escondite entre los dos, Dios y, el hombre.
A propósito del alma y la mirada ver documental Janela da alma, de João Jardim y Walter Carvalho, en el que a través de entrevistas a personajes como José Saramago, Oliver Sacks, Wim Wenders y otros, se explora la misma idea.

Extracto ensayo de A Martinez Gallardo
"una interrogación metafísica del ojo humano"
j GoIz
19mayo2019
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