Benditos seáis, sueños de la infancia,
me ocultábais la miseria de la vida.
Vosotros habéis engendrado los gérmenes del bien que hay en mi alma,
me dabais los bienes que ya nunca más conquistaré
Friedrich Hölderlin An die Natur
me ocultábais la miseria de la vida.
Vosotros habéis engendrado los gérmenes del bien que hay en mi alma,
me dabais los bienes que ya nunca más conquistaré
Friedrich Hölderlin An die Natur
Chardin
Refugio mental
Sustraído en el sueño de la infancia
las memorias sorprenden,
todavía bien lo recuerdo,
Tras la ventana, de niño,
aquel, que éste ahora
sería yo mirando
llover, sobre el cristal
irisado del azul,
las gotas en el aire oscuro
como una nubosidad,
cuando el corazón aprendiz
balbucea feliz embelesamiento.
Cuán lejano todo, resplandece
En dichosa ignorancia.
Eran instantes tan autosuficientes
ajenos y simples en su inmediatez
Que la voluntad del reloj
desvanecía o confundía
la hora exacta como un alba,
exaltando cada vez más
el blanco sol del alma,
la esencia dulce de las cosas,
la imaginación trenzada
del mundo, más allá del presente,
con la certidumbre fiel
de que ellas son esas cosas,
y nada más que esas cosas,
que nos irradia, inmóvil,
una imaginación soñadora
j GoIz
La memoria sigue pasando inmóvil, permanece más allá del presente, es la que sujeta el incierto futuro, nada queda fuera de ella y ella es la que marca el siguiente paso...
j GoIz
9 mayo2019

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