sábado, 18 de mayo de 2019

La inspiración

No es baladí que uno de los mayores filósofos de la historia, Heidegger, reflexionase sobre el ser y el tiempo, somos más que nunca en el momento en el que el tiempo desaparece, porque cuando uno crea, cuando uno escribe, dibuja, toca, extasiado por el frenesí de la inspiración, el tiempo no sólo se para, pasa a no existir. 
Todos los que se han dejado llevar por la inspiración son uno solo, pues la inspiración, la Belleza , ah, Platón… les convierte en prescindibles, finitos e inútiles a su sombra,
y al mismo tiempo, ¿quién más cerca de la divinidad que aquel que es capaz de rozarla con los dedos, las palabras, las imágenes, las notas…? 
Nadie más que Proust, por ej. puede convertir una magdalena en la magdalena, es decir, en algo inmortal.
Dice Fernando Pessoa


"El misterio de las cosas, ¿dónde está? ¿Dónde está que no aparece por lo menos para mostrarnos que no es un misterio? ¿Qué sabe el río de eso y qué sabe el árbol? Y yo, que no soy más que ellos, ¿qué sé de eso? Siempre que miro a las cosas y pienso en lo que los hombres piensan de ellas, me río como un regato que suena fresco en una piedra. Porque el único sentido oculto de las cosas es que no tienen ningún sentido oculto. Es más extraño que todas las extrañezas y que los sueños de todos los poetas y los pensamientos de todos los filósofos, que las cosas sean verdaderamente lo que parecen ser y no haya nada que comprender. Sí, he aquí lo que mis sentidos han aprendido solos: las cosas no tienen significación, tienen existencia. Las cosas son el único sentido oculto de las cosas".


Fuera de la ficción todo se torna resbaladizo, las dudas no iluminan, las palabras son sólo palabras, y hasta un piano parece feo, fuera de lugar, como el pincel que, seco, emponzoña un atril, fuera de la ficción, de la interpretación, fuera de la magia de la inspiración, el mundo sólo existe y nada más, no hay voluntad, ni fuerza, sólo cuerpos que languidecen y envejecen sabiendo que sólo desean languidecer y envejecer… Y es que,


¿quién querría vivir eternamente en un mundo así? 


Un mundo completa y bastamente humano. Ah… un mundo que existe y nada más. Nada más.
Alejandra Pizarnik…




No
Las palabras
No hacen el amor
Hacen la ausencia
Si digo agua, ¿beberé?
Si digo pan, ¿comeré?
[…]
Hablo
Sabiendo que no se trata de eso
Siempre no se trata de eso
Oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
El que no sirve ni para
Ser inservible
Ayúdame a escribir palabras
En esta noche en este mundo 


Este es un poema que no sirve ni para ser inservible…y aún así pide ayuda para escribirlo, su sentido, su mundo, dependen de su inspiración


¿Sería habitable una existencia sin estos versos de Pizarnik?


Digamos que sí, pero entonces lo inservible no sería este poema, sino todo, pues sólo el arte es imprescindible, ni siquiera el artista, este sólo comparte su gracia, se abre el pecho con las dos manos y expone su más pequeña y única esencialidad. 
No, la poesía no es prescindible, bien lo sabía Alejandra como ahora lo sabemos quienes podemos leerla a pesar de no existir ya, y es que las creaciones son tan inmortales como la inmortalidad. Y los artistas deben ser mortales para que sea su obra la que hable por ellos, por todos nosotros humanidad al fin y al cabo.
Así, nos dice Pessoa una vez más




He escrito muchos poemas.
He de escribir muchos más, naturalmente.
Cada poema mío lo dice,
y todos mis poemas son distintos,
porque cada cosa es una manera de decir esto mismo.
Si lo que escribo tiene algún valor, no soy yo quien lo tiene;
el valor está allí, en sus versos.
Todo esto es absolutamente independiente de mi voluntad.


Y esta voluntad de creación es tan caótica como bella, se acerca a la divinidad sin comprenderla, y ahí está el misterio de su vida, ahí está la bendita trampa que le insufla aliento, debe hacerlo aunque jamás sepa por qué, pues a ese momento de frenesí creador debe su corazón, y cuando su corazón se pare, seguirá latiendo en otro corazón, y así sucesivamente.


Extracto_ensayo de R Garcia Macias


j GoIz
18mayo2019

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