R Darío
La pintura muestra las negras aguas de un lago o mar, el tono oscuro de la superficie del agua se eleva por encima de la línea del horizonte como niebla en la capa de nubes y hacia la cima, el cielo se aclara en un gris profundo, no se puede distinguir ninguna hora del día en particular En el seco un hombre se para y mira el agua negra, una banda de pájaros se mueve sobre el agua...
El viento denso y el cielo nube acompañan la imagen
del agua estancada, la sequedad del plantío
susurra suavemente en el silencio del estanque
Mientras una bandada de aves silvestres cruza
de soslayo sobre el agua sombría.
Reposa figurado un paisaje tenebroso,
Deformes abedules mordidos
por el pudrimiento manifiestan
este lúgubre escenario estático.
El crepúsculo en la cabaña negra en ruinas
afronta el abandono y su pronta destrucción.
Todo muere en ese espacio reseco
estrecho cerco que separa el ser y la nada,
fugaz reflejo de nuestro abismo personal
La dulce melancolía de la manada
que pace, dibuja la senda de vuelta
Y justo cuando cae la noche,
Bajo la luz de la luna
sapos, entre barro y lodo testifican
tan lamentable final
La vida es, es esto, una insociable sociabilidad estancada, una masa humana siempre en conflicto con sus semejantes, a los que, paradójicamente a la vez, necesita para poder existir, yerma de la que emanan todos los malos impulsos que nos conducen a practicar el mal, la nada, a fin de cuentas, es preferible al ser, a una vida en la que nuestras generaciones se suceden unas a otras sin poder contemplar en ellas ningún viso de evolución espiritual, no nos comprendemos, somos consciente de cómo nos las gastamos los unos con los otros, esa misteriosa fuerza que ni siquiera la filosofía puede explicar, una especie de tendencia malsana innata, de una sugestión demoníaca que determina a la voluntad a ejecutar actos reprobados, hacer el mal por el mal,y a eso a lo que llamamos moral parece responder a un inconsciente social que se propone como meta una mejora más que dudosa y que, además, nunca acaba de llevarse a efecto, pues hemos abandonado las leyes naturales, para retornar a ellas habría que liberarse de las leyes y preceptos sociales y religiosos, que tan solo dificultan la auténtica y posible evolución
Sentimos ansias y anhelos de algo grande, de algo enorme, un ansia dolorosa, un anhelo inconcreto por un ideal también inconcreto, un deseo de algo grande, de algo terriblemente humano pero con ellos nos moriremos, y con ellos nos enterrarán, ¿quién sabe?, quizá la muerte, al hacerlos desaparecer, los satisfaga
¿Cómo conciliar, entonces, ambos polos, las desmedidas pretensiones de aquellas leyes naturales , nuestros más hondos deseos, a las que hay que dar rienda suelta, y la perversidad que parece residir en todo ánimo humano?
Esta será una tensión
Todos somos insaciables, y como no se pueden saciar todos los deseos, porque cada uno es como un gavilán, pues vale más no saciar ninguno
La ilusoria existencia es precisamente dolorosa porque encierra la consciencia de nuestra propia evanescencia y fragilidad
Intentamos explicarnos el funcionamiento de la vida tal y como se nos presenta de luchas, intrigas por doquier, pequeños atisbos de efímera felicidad, ansias de poder, sufrimiento, etc., pero de nuevo nos encontramos con el problema del egotismo, de la contemplación constante de NUESTRO propio ombligo Todo lo vaciamos en el molde de nuestro espíritu; fuera de ese pequeño molde, no tenemos nada para asir y comprender las cosas que pasan por delante de nosotros;
en ocasiones es posible la angustia, la desesperación, de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz adonde dirigirse. ¿Qué se hace con la vida? ¿Qué dirección se le da? Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, pensar sería una maravilla, en ocasiones actuamos, deambulamos por la existencia en errante caminar de nuevo, el tema de la vida como un sendero onírico se hace presente en la historia, pasar toda la vida durmiendo con un sueño agradable, ¡qué felicidad! ¡Y si el sueño no tuviera ensueños! Entonces, aún felicidad mayor pero el sueño está preñado de vida, porque en las honduras de esa muerte diaria se vive sin conciencia de que se vive sin esperanza siquiera un rastro de verdadera humanidad
Habría que considerar también que NO todo es maldad, TAMPOCO despreciemos indiscriminadamente los pequeños respiros que nos da en ocasiones la vida a través de la amistad el amor el arte… siempre que tengamos muy presente El MUNDO ES ANSÍ, es verdad , todo es dureza, todo crueldad, todo egoísmo ¡En la vida de la persona menos cruel, cuánta injusticia, cuánta ingratitud!… El mundo es ansí.
J GoIz
21 febrero 2018
La Busca y Camino de perfección, P Baroja
J GoIz
21 febrero 2018
La Busca y Camino de perfección, P Baroja



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