Desde la ventana miraré contigo en el verde del agua cómo marchitan los días

Nada permanece en esta efímera vida. Todo se diluye en el torrente del tiempo. El terrible monstruo de lo cotidiano sofoca aquello que desea elevarse, lo hunde y lo destruye
Volver a encontrarse
Reencontrarse en Febrero en aquella vieja casa
sombría, en las afueras, blanca y solitaria
en el siseo de la siempreviva en tejas mojada,
en los olivos centenarios, de nidos de pájaros,
en la tarde templada con el verdor de la hierba
aplastando el tierno musgo con un olor a mijo
mojado, en el silencio que resuena lejos
tan tenaz su pulso como el latido de vena,
de zozobra y de sueño, en el sordo zumbido
de la abeja con su ala postrera, en el viejo nido
que desocupó el olvido, en la yerba que inicia
su almilla más verde, en el calor discreto
que extiende por la estancia memorias inefables,
en todos los ruidos sombríos y admirables
donde se cifra una imagen o se oculta un secreto,
en todo como, muerto, cobra de nuevo vida,
en las viejas palabras desfiguradas, como partes
de la misteriosa escala y en las escandalosas ratas
y en la suma de cosas que vuelven cada año
sin cambio a hacer tiempos de la nada;
en la continuación y en la costumbre amada
se revela el recuerdo del más hondo y extraño
variedad de sentimientos, el tiempo nos devuelve
a un espacio sólo nuestro, sin ayer, sin futuro,
donde por un momento se mantiene la pureza
y aceptas la realidad de todo lo que vuelve.
j GoIz
El lenguaje es siempre lenguaje de algo, hay cosas que existen sólo en el recuerdo y sólo por él..., querría sólo expresar las cosas, en cierto modo reemplazar la verdad ausente...
j GoIz
12 febrero 2018

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